La estaca número 20

Cuentan que el dueño de una caravana tenía veinte camellos con los que transitaba por el desierto. Terminada una de sus jornadas, llegaron a un lugar donde pasar la noche.

En el proceso de atar a los camellos a sus estacas, los camelleros se dan cuenta de que solamente disponen de 19 palos. Preguntan al dueño sobre cómo proceder ante la situación. ¿Qué hacer con el camello número 20 para el que no se dispone de estaca? Él les resuelve la duda diciéndoles que tienen que hacer el gesto de atar el camello a la estaca, como si esta fuera real. Así lo hacen y el camello se sienta, como el resto.

Al amanecer se disponen para reanudar la marcha. Desatan a los camellos atados y, a punto ya de reiniciar la marcha, se dan cuenta de que el camello número 20 sigue sentado. Nuevamente acuden al dueño para recibir indicaciones. Sencillamente les dice que hagan como que le desatan de la estaca invisible. Lo hacen y ¿cuál es su sorpresa? El camello se une al grupo y sigue caminando al lado de sus compañeros.

Todos tenemos esa estaca número 20 a la que estamos invisiblemente atados y no nos deja avanzar en nuestro camino de superación personal. No es una estaca real, suele ser creada por nuestra mente, nuestros miedos, nuestros pensamientos limitantes… Cada uno la tiene con sus matices. El hilo invisible que nos sujeta tiene mucho que ver con nuestros hábitos. Los hábitos se crean a través de la repetición de conductas. Una vez que se han instaurado, forman parte de nuestra “segunda” naturaleza, de nuestro estilo de vida. La cuestión es que hay hábitos potenciadores y hábitos debilitadores. Hay hábitos que nos empujan hacia nuestros objetivos personales y otros que nos roban la energía y nos estancan. Estos últimos constituyen nuestra esta(n)ca número 20.

Conviene que revisemos cada una de nuestras dimensiones para localizar e identificar el lastre que nos impide continuar nuestra ruta con soltura. ¿Cuál es mi estaca número 20 a nivel intelectual? ¿A nivel emocional? ¿A nivel corporal? ¿A nivel espiritual? ¿En mis relaciones sociales y en la convivencia con los más cercanos? Es importante el hecho de identificarlas por constituir el primer paso para poder conocerlas y aprender a tratarlas.

Es interesante saber que el camello simboliza la resistencia, el aguante, la adaptación al medio, la supervivencia, la templanza, la serenidad, la nobleza, la humildad. Todas esas cualidades se manifiestan cuando se pone en marcha. Las estacas no dejan continuar con el camino. Podemos estar llenos de cualidades, y de hecho lo estamos, pero para ponerlas en práctica, para mostrarlas, y demostrarlas, tenemos que estar en camino. Todas las estacas coartan nuestra libertad, nos atan, nos inmovilizan. Donde más cómodo está el camello es en el oasis, pero ¿fue creado para eso? ¿Tendría todas esas cualidades sesteando bajo una palmera?

Posiblemente no sea lo más conveniente frecuentar esa estaca número 20 que nos retiene en nuestro crecimiento personal, invitándonos a sestear a la sombra de una palmera… mientras la vida sigue.

4 Comentarios
  1. Fermín dice

    Gracias por tu compartir y por acercarnos esa sabiduría que conjuga lo símbolo con nuestra realidad. Habrá que profundizar en esa estaca número 20 y de vez en cuando ir al oasis a saludarla y sanarla. Ahí van abrazos

    1. Lorenzo Sánchez Ramos dice

      Gracias amigo Fermín por tus ánimos y tus propias palabras. Un placer un placer compartir intereses.

  2. Lorenzo Sánchez Ramos dice

    Gracias, amigo Fermín, por tus palabras de ánimo y pródigo en alabanzas. Un placer compartir intereses.
    Muy amable

  3. Lorenzo Sánchez Ramos dice

    Gracias amigo Fermín por tus ánimos y tus propias palabras. Un placer un placer compartir intereses.

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