Los 5 sentidos en la clase de Religión

Jesús verdadero hombre

La pasada celebración de la Vigilia Pascual, donde más se muestra la divinidad de Jesús, el sacerdote quiso llamar nuestra atención justo en el lado opuesto, en la humanidad de Jesús, que siendo el Hijo de Dios, se hizo hombre para entender y compartir con cada uno de nosotros nuestra vida, nuestras alegrías y nuestras angustias. Ese hombre mostró su humanidad en el extremo de la cruz, pero también en lo cotidiano en las cosas sencillas.

Jesús fue hombre y vivió con sus 5 sentidos. Él se deleitó de la visión naturaleza, del tacto del agua entre sus dedos, del sonido de la risa de su madre, paseó y olió las calles de Jerusalén, y cómo no, participó y degustó banquetes y comidas sencillas.

Los sentidos en el desarrollo

Nuestro desarrollo se compone también de todas las sensaciones que percibimos por los cinco sentidos. Vivir consiste en poder sentir las cosas sencillas.

La neuroeducación nos interpela a emplear en el aula los avances de la neurociencia, que muestra cómo determinados estímulos desde edades tempranas, favorecen un adecuado desarrollo neuronal, pues en todo ser vivo aprender forma parte esencial del descubrimiento sensorial del mundo que nos rodea.

Para poder acercarlo a las personas con afectaciones graves o muy graves, tales como pluridefiencias, nos servimos de todos los sentidos del alumno, utilizando la estimulación basal,  y ofreciéndole estímulos sensoriales de una manera estructurada, globalizada y natural.

Enseñar Religión al alumnado con diversidad funcional muy grave

Aunando la naturaleza humana de Jesús con lo que conocemos sobre estimulación, ¿podemos dar Religión a alumnado con un nivel de competencia curricular inferior a los dos años?

La respuesta es sí. Facilitando el contenido del currículo de Religión Católica de una manera global y estructurada, y empleando, cómo no, nuestros cinco sentidos.

En anteriores entradas de este blog, RecursosrEEli+, se han presentados  ejemplos de materiales que podemos utilizar con alumnos con mayores necesidades de estimulación. Pero, en esta ocasión, nos vamos a centrar en ellos presentando de una manera metódica y detallada cómo poder programar y llevar a estas aulas el contenido del sacramento del Bautismo.

El primer paso es reflexionar sobre mis propias vivencias, lo que percibo por mis cinco sentidos en una celebración bautismal:

  • Comencemos por el sentido del oído: el sonido del agua caer, canciones propias de esta celebración como “agua lávame” o la fórmula empleada por el sacerdote.
  • Con el sentido de la vista, percibo la celebración, pero de manera más concreta, la luz del Cirio Pascual o la vestidura blanca.
  • Con el tacto, puedo sentir el agua, la cera de la vela, la piedra de la pila bautismal, el calor del Cirio Pascual.
  • Con el olfato: el olor del incienso o el santo crisma y el óleo de los catecúmenos.
  • En el sentido del gusto, podemos contrastar cómo el agua nos refresca y nos calma la sed.

¿Cómo lo pongo en práctica en el aula?

Con este conglomerado de sensaciones podemos plantear actividades que persigan el objetivo de Identificar elementos del sacramento del bautismo empleando diversos sentidos.

  1. Colocamos incienso en el aula donde se valla a realizar la actividad, también situaremos lámparas de luz negra, así mismo, reproduciremos cantos típicos del bautismo o el sonido del agua caer.
  2. Comenzamos la actividad en oscuridad, mostrando la luz de una vela y realizando contrastes entre la luz y la oscuridad, al mismo tiempo, ayudamos a los alumnos a sentir el tacto de la cera de la vela.
  3. Posteriormente, nos pondremos la vestidura blanca, la cual se verá resaltada con las lámparas de luz negra. Una vez se haya vivenciado esa sensación, tocaremos y oleremos los óleos (o lo más parecidos posibles) empleados en el bautismo.
  4. Por último, facilitaremos al alumnado barreños de agua donde se puedan mojar, e incluso les echaremos agua por la cabeza.
  5. Para finalizar la sesión, beberemos agua para refrescarnos y tener la sensación, de esta, recorriendo nuestra garganta.

Este es un claro ejemplo de cómo acercar de manera sensorial, un contenido religioso potenciando su desarrollo espiritual. Acercándonos a la humanidad de Cristo, a través de nuestra propia experiencia.

Os invito a todos y todas a reflexionar sobre esta metodología basal y compartirla en los comentarios.

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