Las experiencias Challenge se pueden convertir en proyectos de fusión curricular

Fernando Arriero Perantón, natural de Talavera de la Reina, vive con su familia en Logroño donde trabaja como profesor de religión y filosofía del Bachillerato intercongregacional “Santa María” (Escolapios, Escolapias, Compañía de María y Marianistas). Como director del secretariado diocesano de Pastoral Juvenil de la diócesis de La Rioja impulsó la creación de las experiencias Challenge. Una respuesta innovadora ante las medidas del Estado de Alarma de abril. En esta entrevista nos cuenta en qué consiste este proyecto y cómo llevarlo al aula.

Fernando es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca y Doctor en Teología Dogmática/Espiritual en la Facultad del Norte de España (sede Vitoria). Su tesis doctoral la hizo sobre la influencia de la espiritualidad oriental en Etty Hillesum, joven holandesa de origen judío que terminó sus días en el campo de concentración  de Auschwitz el 30 de noviembre de 1943, a los 29 años de edad. Etty aparece como paradigma de identidad postmoderna, en ella se da una búsqueda de la experiencia mística como un proceso que se sustenta en la evolución de distintos aspectos interiorizados así como de otras diferentes variables madurativas, todas ellas vinculadas a la identidad.

¿De qué modo puede iluminarnos su vida y su obra en los ”challenges” que afrontamos como sociedad?

La vida de Etty fue un continuo desafío, un challenge poliédrico. Primeramente tuvo que acogerse a sí misma y esto es un reto no superado por muchos de nuestros contemporáneos, como hemos podido comprobar en los meses de confinamiento. Asimismo, tuvo que afrontar el challengue de los deseos de su sexualidad, afectos y emociones contrapuestas. Me temo que a pesar de la victoria de la denominada “liberación sexual”, una sociedad panerotizada no sé si puede decir que ha obtenido una buena calificación en madurez sexual.

Por último, Etty puede ser una inspiración cercana y potente del reto de hallar a Dios dentro de uno mismo pero también en la naturaleza; en la literatura, pero también en la escritura; en las cosas sencillas de cada día, pero también en las decisiones radicales de la historia (recordemos que fue asesinada en 1943 en Auschwitz).

Etty, que se confiesa atea, escéptica y racionalista en 1941, termina su “challenge” definiéndose por su “diálogo ininterrumpido con Dios”.

Después de la tesis doctoral, profesor de religión de secundaria y bachiller, ¿Cómo llegaste a la docencia?

Uno de los mayores regalos que Dios me ha hecho es brindarme la oportunidad de pertenecer a una congregación religiosa durante más de 13 años: los Hermanos Maristas. Desplegué mi vocación como religioso en varios colegios de España coordinando la pastoral colegial e impartiendo clases de religión. Así que con 25 años me estrené y ya llevo 15 en esta preciosa tarea.

Una tarea en la que innovas, desde la que has creado un nuevo proyecto “Challenge”, ¿En qué consiste? ¿Cuántos formáis parte del proyecto?

Este proyecto nace en el estado de alarma en el mes de abril intentado dar respuesta a tres necesidades diocesanas:

  • Terminar virtualmente la formación sobre Tierra Santa para 35 jóvenes que íbamos a peregrinar a Tierra Santa en agosto de 2020.
  • Ofrecer un material interesante para catequesis de confirmación en el confinamiento (una cristología básica).
  • Dar continuidad a jóvenes que tras la Pascua Juvenil Virtual pedían algo más en el tiempo de Pascua.

Para ello, establecimos un recorrido geográfico de 30 etapas. Cada etapa se realiza un día y consta de dos vídeos cortos explicativos (lugar que se visita y cristología), una propuesta orante y un enigma. Y con el fin de pasar de etapa, además, se propone un cuestionario que es necesario aprobar para pasar a la siguiente etapa.

Esperando que esta experiencia de Tierra Santa Challenge pudiera interesar a 60-80 jóvenes, se inscribieron 3.200 personas de todo el mundo. Viendo que los peregrinos demandaban nuevas experiencias ideamos otros Challenge:

  • Lourdes Challenge
  • Camino de Santiago Challenge
  • Auschwitz Challenge
  • Biblical Challenge
  • Christmas Family Challenge

Para sacar adelante este proyecto constituimos inicialmente un grupo de cinco personas. Pero actualmente funciona gracias a decenas de personas de varias regiones y países que han querido adherirse a este modo de evangelización digital.

Aunque nace como un proyecto para catequesis el recorrido puede ser muy amplio. ¿Se podría articular el currículo de una asignatura –por ejemplo religión- con proyectos “Challenge”? ¿Podría ser de modo interdisciplinar?

Yo no hablaría en condicional sino en pasado y presente. Ya hay profesores de religión que nos han pedido las experiencias Challenge para trabajar algunos temas de religión, pero también de filosofía y ciencias sociales. Por ejemplo, el Auschwitz Challenge te invita a conocer la historia de la 2ª Guerra Mundial y a personajes como Viktor Frankl, Edith Stein, Pio XII, Simone Weil… Pero el Christmas Family Challenge, con su contenido para niños, está siendo espectacular para los maestros de Infantil y Primaria.

¿Es posible que Challenge pudiera convertirse en una experiencia de fusión curricular para el aula? Así es y en ello estamos trabajando. Eso sí: lo más importante es no esperar a que Challenge se adapte a las necesidades de cada centro. Podemos ofrecer un material sugerente pero ha de ser el equipo de profesores de las diferentes áreas quienes enriquezcan este material en la medida de sus intereses, tiempos…

¿Cómo podría seguir creciendo el proyecto Challenge?

Challenge es un regalo del Resucitado así que está en buenas manos, más allá de nuestras torpezas – que las ha habido- para ofrecer un desarrollo adecuado. Actualmente estamos en tiempo de discernimiento para saber cuáles son los siguientes pasos. Necesitamos mucha oración, necesitamos comprobar si podemos desplegarnos dentro de una estructura diocesana, escuchamos pistas de los mejores evangelizadores digitales de España, orientaciones de incubadoras de start-ups y de editoriales…

Hoy por hoy, lo que voy teniendo claro es que es un proyecto que va más allá de los límites de una diócesis concreta y que está llamada a romper los moldes esclerotizados de una pastoral religiosa o metodología didáctica tradicionales. Challenge crecerá si hay educadores y agentes de pastoral que apuesten por salir de los esquemas de siempre. Y lo que comprobamos es que hay mucha sed… así que… Dios dirá.

Una de las claves de la innovación es salirse de esos “esquemas de siempre” a los que apuntas. ¿Cómo se podría hacer desde la asignatura de religión?

Aclarando el sentido último de la asignatura sin ningún complejo ante una sociedad – e incluso claustros de profesores- que la ponen en cuestión una y otra vez. Esta asignatura llena un vacío vergonzoso de un sistema educativo enclenque: sentido de la existencia, diálogo fe-cultura, interioridad, el hecho religioso, valores morales que construyen la sociedad…

En segundo lugar, creo que la evaluación necesita innovación. No podemos estar invirtiendo tiempo y energía en metodologías atractivas y luego seguir evaluando lo de siempre o, simplemente, no evaluar.

Finalmente, buscaría una metodología propia del siglo XXI en una sociedad tecnológica que sigue añorando relatos de sentido (y ahí la Biblia siempre tiene un peso específico) y vínculos interpersonales, en un mundo que es “aldea global” en la que no todos tenemos los mismos recursos ni oportunidades, en un planeta herido por el déficit de cuidado y entrañas ecológicas, en un entramado de culturas que valoran sus identidades y sus elementos culturales específicos (lenguas, gastronomía, arte, música…) En definitiva, no educamos seres acontextuales, educamos a niños y jóvenes en una época y un lugar concretos.

Y pensando en el futuro, a diez años vista, ¿Cómo sueñas la asignatura de religión?

Realmente sueño una escuela sin asignaturas tan compartimentadas, por lo que me encantaría que un buen porcentaje de lo que ahora se llama “currículo de religión”, estuviera sistemáticamente integrado en proyectos interdisciplinarias con asignaturas como Lengua y Literatura, Física y Química, Biología, Filosofía, Latín y Griego, Ética y valores, Historia, Historia del Arte… y sí, ¡también idiomas extranjeros!

Y, en general, me gustaría que los profesores de religión no tuvieran que ir pidiendo perdón por existir. No se nos está concediendo un privilegio, se nos está poniendo una responsabilidad social inmensa en nuestras manos.

 

¿Cómo animarías a un joven a formar parte de un “Challenge”?

La mejor manera de formar parte del Proyecto Challenge es, en primer lugar, inscribirse en uno de ellos (www.challengerioja.com; aulavirtual.challengerioja.com). En el primer trimestre de 2021 tendremos la oportunidad de hacer el Camino de Santiago Challenge, el Biblical Challenge, Lourdes Challenge, Auschwitz Challenge y dos novedades: San Francisco de Asís Challenge y Cuaresma Challenge.

Al final de cada Challenge se pide un donativo para una obra social, pero también acogemos cualquier otra habilidad que pueda contribuir al proyecto. Y aquí tenemos jóvenes fantásticos: editando vídeos, haciendo algún vídeo de reflexión para niños, moviendo las redes sociales…

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