Víctimas de segundo grado

La violencia de segundo grado se define como aquella, de tipo físico o psicológico, que se ejerce contra las personas que apoyan a las víctimas de violencia machista, con lo que se impide la prevención.

Cinco días después de zarpar de Barcelona, llegó el barco a Gaeta con “harto temor de todos por la mucha tempestad”. El peregrino y los que lo acompañaron se dirigieron hacia Roma, aunque con otro temor, esta vez por la peste. Con el peregrino iban una mujer “con una hija que traía hábitos de muchacho” y otro mozo. Todos ellos iban pidiendo limosna. “Llegados a una casería, hallaron un grande fuego” en cuyo alrededor se juntaban muchos soldados que recibieron a los cuatro recién llegados, dándoles de comer y de beber tanto vino “que parecía que tuviesen intento de escalentalles”. Apartaron al peregrino y al mozo en un establo. “La madre y la hija”, que vestía ropa de hombre, fueron alojadas “en una cámera” del piso superior. A medianoche el peregrino oyó que arriba “se daban grandes gritos”. Salió descompuesto. No se lo pensó un segundo. “Halló a la madre y a la hija abajo en el patio muy llorosas, lamentándose que las querían forzar”. Al peregrino “le vino con esto un ímpetu tan grande, que empezó a gritar, diciendo: «¿Esto se ha de sufrir?»”. Debió impresionarles mucho, pues “quedaron espantados todos los de la casa”, pero nadie hizo ningún daño al peregrino. En ese momento el mozo ya había huido. Después, peregrino, madre e hija “empezaron a caminar así de noche”. Retengamos brevemente: el peregrino empezó a gritar, el mozo huyó, los de la casa se asustaron.

Community of Research on Excellence for All de la Universidad de Barcelona fue creado en 1991 por José Ramón Flecha como centro de investigación en teorías y prácticas superadoras de desigualdades. A partir de estudios sólidos, el veintidós de diciembre de 2020 el Parlament de Catalunya aprobó la Ley 17/2020, que modificaba una de 2008 sobre el derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista. La ley trata de la cuestión indicada en su título. En su artículo segundo, modifica el tercer de la Ley 5/2008 y define un concepto complejo como el de interseccionalidad o intersección de opresiones, es decir, la concurrencia de la violencia machista con otros ejes de discriminación, como origen, color de la piel, fenotipo, etnia, religión, situación administrativa, edad, clase social, precariedad económica, diversidad funcional o psíquica, adicciones, estado serológico, privación de libertad o diversidad sexual y de género. Su impacto diferenciado agrava la discriminación. La feminista norteamericana negra Kimberly Williams Crencha, profesora especializada en la teoría crítica de la raza, lo definió así en 1989: “Fenómeno por el cual cada individuo sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a múltiples categorías sociales”. Unos creen que subrayar el cruce entre discriminaciones y que por tanto el de interseccionalidad es un interesante útil de investigación; otros sostienen que su uso es ideológico, pues reduce todo a una relación dominante/dominado que impide el acceso a la realidad compleja, y por ello es rechazable.

Violencia de segundo orden

El artículo cuarto que trata de las formas de violencia machista (párrafo segundo, inciso g) define la violencia de segundo orden como aquella, de tipo físico o psicológico, que se ejerce contra las personas que apoyan a las víctimas de violencia machista con lo que se impide la prevención, la detección, la atención y la recuperación de las mujeres en situación de violencia machista. Las víctimas de violencia de segundo orden sufren o pueden llegar a sufrir represalias, humillaciones o persecución en variados órdenes, precisamente por haberse enfrentado a situaciones de violencia machista.
Era primavera de 1523. El peregrino, conocido como Íñigo de Loyola, empezó a gritar para impedir la violencia machista contra aquellas mujeres. Los de la casa se asustaron. Otros, como el mozo, se inhibieron (“huyó”), mirando para otro lado, como un Mitläuferavant la lettre”. La historia se halla en el relato del peregrino editada en el siglo xviii. El peregrino no se quedó al margen. Corrió el riesgo de ser víctima de segundo grado, fue valiente, fue honesto. Le salió bien.

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