El escudo de los tres últimos papas… y el mío
A partir de los escudos de los tres últimos papas, podemos descubrir o recordar algunas de sus características y, sobre todo, darnos cuenta de cómo somos cada uno de nosotros y descubrir lo que queremos ser en el futuro y qué hacer para lograrlo. La clase de Religión –no solo– puede ser un buen momento para ello, especialmente con los alumnos de la ESO.
Desde la Edad Media, guerreros y nobles usaron escudos de armas que representaran su identidad, lo que hizo que se desarrollara el lenguaje de la heráldica civil. A la vez se fue formando una heráldica eclesiástica para los escudos del clero (obispos, abades y otras dignidades) con reglas de la civil para la composición, pero con símbolos e insignias de índole eclesiástica y religiosa.
También los papas, al menos desde hace ocho siglos, tienen su propio escudo personal con simbolismos propios de la Santa Sede. En el Renacimiento y en los siglos posteriores, se decoraban con el escudo de cada papa las principales obras realizadas por él, tanto obras de arquitectura como publicaciones, decretos y documentos de diverso tipo.
A veces los papas adoptaban el escudo de su familia o, si no existía, componían un escudo con simbolismos que indicaban su ideal de vida, que hacían referencia a hechos o experiencias pasadas o que aludían a elementos vinculados a su programa de pontificado. Con frecuencia modificaban con alguna variante al escudo que tenían como obispos.
Símbolos comunes en los escudos de los papas
En torno al escudo de los papas aparecen los diversos símbolos de su dignidad y jurisdicción.
- Dos llaves «cruzadas» (al estilo de la cruz de san Andrés): aparecen desde tiempo inmemorial detrás del escudo de los papas, una de color oro y otra de color plata y son símbolo de los poderes espiritual y temporal, en alusión a las palabras de Jesús a Pedro: «A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 16, 19).
- Una tiara: una prenda para cubrir la cabeza. Resumimos su evolución: «Al inicio era un tipo de «birrete» cerrado. En 1130 fue acompañado por una corona, símbolo de la soberanía sobre los Estados de la Iglesia. Bonifacio VIII, en 1301, en tiempos del enfrentamiento con el rey de Francia Felipe el Hermoso, añadió una segunda corona para significar su autoridad espiritual por encima de la civil. Y Benedicto XII, en el año 1342, añadió una tercera corona, para simbolizar la autoridad moral del Papa sobre todos los monarcas civiles. Con el tiempo, al perder sus significados de carácter temporal, la tiara de plata con las tres coronas de oro se usó para representar los tres poderes del Sumo Pontífice: orden sagrado, jurisdicción y magisterio. En los últimos siglos, los Papas usaron la tiara en los pontificales solemnes, y especialmente en el día de la «coronación», al inicio de su pontificado. Pablo VI utilizó para esa función una preciosa tiara que le regaló la diócesis de Milán (esa misma diócesis le había regalado una a Pío XI), pero luego la destinó a obras de beneficencia e inició la costumbre de usar una simple «mitra», aunque a veces enriquecida con decoraciones o piedras preciosas. Sin embargo, dejó la «tiara» juntamente con las llaves cruzadas como símbolo de la Sede apostólica». Ahora la ceremonia con la que el Papa inicia solemnemente su pontificado no se llama «coronación», como se decía en el pasado, pues la plena jurisdicción del Papa comienza en el momento de su aceptación de la elección hecha por los cardenales en el Cónclave y no con una coronación, como sucede con los monarcas civiles. Por eso, esa ceremonia se llama simplemente solemne inicio de su ministerio petrino.
El escudo de Karol Wojtyla, Juan Pablo II

Escudos CARDENAL WOJTYLA / JUAN PABLO II
El escudo del papa Juan Pablo II, de extrema sencillez, tiene los mismo elementos que el de cardenal con variación de colores: oro en vez de negro. Y es un homenaje al misterio central del cristianismo, el misterio de la redención, en el que reconoce a María como eminente cooperadora: sobre un fondo azul, una cruz amarilla, y bajo el madero horizontal derecho, una «M», también amarilla.
- Una cruz, distinta de los modelos acostumbrados en heráldica: el brazo vertical está algo desplazado hacia la izquierda. ¿Para qué?
- Para dar espacio a una M mayúscula, grande y majestuosa, que recuerda «la presencia de María al pie de la cruz (donde –a decir de San Pablo– en Cristo estaba Dios reconciliando el mundo consigo) y su participación excepcional en la redención».
- Así se manifiesta la fuerte devoción de Juan Pablo II a la Virgen , que ya estaba expresada en el lema del cardenal Wojtyla [«Totus tuus» (Todo tuyo)] pero no es costumbre poner en el escudo de los papas.
El escudo del Cardenal Joseph Ratzinger, Benedicto XVI

- El escudo de Benedicto XVI es muy sencillo en su composición:
- Tiene figura de cáliz, que es la forma más utilizada en la heráldica eclesiástica (otra forma es la de cabeza de caballo, como la que adoptó Pablo VI).
- En su interior, color rojo en el campo principal, con dos cantones laterales en los ángulos superiores en forma de «capa», que son de color oro. La «capa», símbolo de religión, indica un ideal inspirado en la espiritualidad monástica y, más típicamente, en la benedictina.
- Contiene simbolismos que ya había introducido en su escudo de arzobispo de Múnich y Freising, y luego en el de cardenal, pero ordenados de modo diverso.
- Una gran concha en el punto más noble del escudo con múltiple simbología:
- Significado teológico: alude a la leyenda según la que san Agustín, encontró en la playa a un niño que, con una concha, quería meter toda el agua del mar en un agujero hecho en la arena: sería un vano intento, y san Agustín comprendió la referencia a su inútil esfuerzo por tratar de meter la infinitud de Dios en la limitada mente humana..
- Representación del peregrino y símbolo del bautismo.
- Símbolo usado en la casulla que usó en la solemne liturgia del inicio de su pontificado.
- El símbolo que se halla en el escudo del antiguo monasterio de Schotten, en Ratisbona (Baviera, Alemania), al que Joseph Ratzinger se sentía espiritualmente muy vinculado.
- En la «capa»: dos símbolos que proceden de la tradición de Baviera, que Joseph Ratzinger, al ser nombrado arzobispo de Múnich y Freising, en 1977, introdujo en su escudo arzobispal y , después, en el de cardenal.
- A la izquierda una cabeza de moro al natural (o sea, de color marrón), con labios, corona y collar rojos, antiguo símbolo de la diócesis de Freising, La cabeza de moro no es rara en la heráldica europea y aparece con mucha frecuencia en la tradición bávara. Se denomina caput ethiopicum o moro de Freising.
- A la derecha, un oso, de color marrón (al natural), que lleva una carga en el lomo. Alude a una antigua tradición: el primer obispo de Freising, san Corbiniano (680-730), en un viaje a Roma a caballo, mientras atravesaba un bosque, fue atacado por un oso, que mató a su caballo. El santo obispo logró amansar al oso y lo cargó con su equipaje, obligándolo a acompañarle hasta Roma. La simbología es fácil de interpretar: el oso, domesticado por la gracia de Dios, es el mismo obispo de Freising, y la carga es el peso del episcopado que lleva sobre él.
- De tiara a mitra: Benedicto XVI ya no puso en su escudo una tiara, sino una simple mitra, que ya no lleva una pequeña esfera y una cruz, como la tiara. Es de color plata y tiene tres franjas de color oro (los tres poderes de orden, jurisdicción y magisterio), unidos verticalmente entre sí en el centro para indicar su unidad en la misma persona.
- El palio: Símbolo típico en los antiguos escudos de los papas pero que no aparecía en la tradición reciente: estola o banda de lana blanca, tejida con pura lana de corderos criados con ese fin, que llevaba algunas cruces, que en los primeros siglos eran de color negro, o a veces rojo. Indica la misión de pastor del rebaño a él encomendada por Cristo y es signo explícito y fraterno de compartir su jurisdicción con los arzobispos y obispos y, `por tanto, es signo visible de la colegialidad.
- Banda o un pergamino con un lema o divisa, que expresa un ideal o un programa de vida. El del cardenal Joseph Ratzinger era «Cooperatores Veritatis» (Cooperadores de la verdad). Esa fue también su aspiración y programa personal como papa.
El escudo de Jorge Mario Bergoglio, Papa Francisco

EL ESCUDO
El papa Francisco decidió conservar en sus rasgos esenciales su escudo de cardenal, elegido desde su consagración episcopal y caracterizado por una sencillez lineal.
- Sobre el escudo, azul, se hallan los símbolos de la dignidad pontificia, iguales a los de su predecesor, Benedicto XVI: mitra entre llaves de oro y plata, entrelazadas por un cordón rojo.
- Sol radiante y llameante en lo alto: refleja el emblema de la Compañía de Jesús, a la que pertenecía el papa.
- Dentro de él, el monograma IHS, en rojo, que es el resultado de la abreviatura del nombre ‘Jesús’ en griego [Ἰησοῦς (en mayúsculas ΙΗΣΟΥΣ], aunque suele explicarse como abreviatura de «Jesús Hombre Salvador», pero en realidad esto es una tradición devocional que se añade al significado original.
- Encima de la letra H se halla una cruz; bajo ella, los tres clavos de la Pasión en negro.
- En la parte inferior, una estrella que, según la antigua tradición heráldica, simboliza a la Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia; y una flor de nardo, que simboliza a san José, patrono de la Iglesia universal. Con ellas el Papa desea expresar su especial devoción hacia la Virgen María y san José.
EL LEMA
- En este caso, el Papa conserva en el escudo papal el lema que tenía como obispo y cardenal: “Miserando atque eligendo” (lo vio con misericordia y eligiéndolo).
- El lema procede de las Homilías de san Beda el Venerable (Hom. 21; CCL 122, 149-151) al comentar el episodio evangélico de la vocación de san Mateo: «Vidit ergo Iesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi: Sequere me» (Vio Jesús a un publicano, y como le miró con misericordia y eligiéndolo, le dijo: Sígueme). La homilía es un homenaje a la misericordia divina y se reproduce en la Liturgia de las Horas de la fiesta de san Mateo, que tiene un significado particular en la vida y en el itinerario espiritual del Papa: ese día del año 1953, cuando Jorge Bergoglio tenía 17 años, experimentó de un modo especial la presencia amorosa de Dios en su vida. «Después de una confesión, sintió su corazón tocado y advirtió la llegada de la misericordia de Dios, que, con mirada de tierno amor, le llamaba a la vida religiosa a ejemplo de san Ignacio de Loyola».
- Téngase en cuenta cómo de hecho la misericordia ha sido el motivo central del pontificado del papa Francisco. Y véase también cómo en Benedicto XVI era clave la lucha por la verdad y Juan Pablo II quiso hacer verdad en su vida el lema “Totus tuus“ (Todo tuyo).
Nuestro(s) escudo(s)
También nosotros podemos tener nuestro propio escudo actual… y futuro. Después de ver y analizar los escudos y lemas de los papas, podemos plantear la elaboración de nuestro propio escudo.
- Escudo de nuestros apellidos: Para motivar, se puede proponer que los alumnos investiguen sobre el escudo de sus apellidos. La mayoría de nuestros apellidos están respaldados por escudos de armas antiguos: será interesante conocer su procedencia y características y así tener unas nociones mínimas de heráldica.
- Escudo personal: Hacemos que cada uno elabore el escudo que nos representa actualmente: un escudo que refleje nuestras cualidades, nuestros deseos, nuestras aficiones y gustos, nuestras metas e ilusiones… en el momento actual. Puede contar también con un lema.

- Puede hacerlo –durante 10 minutos por ejemplo– a partir de una plantilla o crearlo desde cero, ya sea en soporte papel o –en casa– en formato digital con alguna aplicación que permita dibujar o componer su creación.
- Pasado ese tiempo, por parejas, comparte con otra persona del grupo durante unos minutos su creación: explica el contenido de su escudo, el sentido de los colores y formas que ha usado y el significado que da a cada elemento elegido.
- Se juntan con otra pareja y comparten el significado de cada escudo personal, pero, en vez de presentarlo quien ha realizado el escudo, lo hace quien lo ha escuchado previamente. Si es necesario, los demás pueden preguntar al autor lo que deseen o este puede completar lo que crea oportuno de la explicación que ha dado el compañero.
- Se pueden enseñar y explicar algunos escudos a todo el grupo. Al final se sacan conclusiones de lo que ha salido: elementos comunes, diferencias, deseos más llamativos…
- El escudo no ha de terminar escondido o roto: se puede dejarlos todos expuestos durante un tiempo, sacar una foto y conservarla o enviarla a alguien concreto…
- Escudo futuro: Siguiendo el mismo proceso o de forma paralela, se propone la elaboración de un escudo que creen que les representará en el futuro, por ejemplo dentro de 20 años: cómo se ven entonces, qué esperan haber logrado, que ilusiones creen que mantendrán, etc… En este caso es importante ayudarles a que concreten qué deberían comenzar a hacer para que esas ilusiones se hagan realidad.
- Escudo de cristiano: Personalmente o por grupos pueden también elaborar el escudo que represente al auténtico cristiano actual: en qué cree, qué hace, cómo actúa, cómo se siente… Puede ser una buena síntesis de muchos temas.

