¡Feliz Navidad!

Las luces se han encendido,
los rojos y verdes acebo ya han aparecido.
Las buenas intenciones, los buenos deseos,
las llamadas anuales, los e-mail, los WhatsApp o las tarjetas postales
ya están en camino.
La ternura para unos, el abigarramiento para otros,
unos descansan, otros se agotan,
unos regalan, otros se endeudan,
unos viajan, se alejan,
otros vuelven, a casa regresan.
La cuestión, sea como sea, es que llegó Navidad.
Que las luces de colores no te deslumbren tanto que no te dejan ver el brillo que sale de la estrella, la que está encima del portal.
Que los dorados y los plata no te llenen de un lujo que te impida apreciar los ocres de la paja y del pesebre.
Que los compromisos sociales, el protocolo, las buenas formas no te hagan olvidar que el buen corazón no entiende de calendarios ni fechas señaladas.
Que todo lo que hay que comprar no llene tanto tu casa y tu mente que no te deje recordar al hermano “necesitado” (pobre o no) que tienes al lado.
Que las melodías y los coros angelicales no te hagan sordo al llanto del Niño.
Que los envoltorios elaborados y muy ornamentados no te introduzcan en una espiral de imagen y apariencia;
tienes que poder apreciar la sencillez del ropaje de los pastores.
¿Un deseo para ti?
Unos días tranquilos,
llenos de paz interior (no sólo de la que se proclama en los villancicos),
de encuentros auténticos,
de abrazos sinceros,
de buenos deseos (de los que salen del corazón y con mirada limpia)
y de cerrar un año y comenzar otro con la energía suficiente para acometer, al menos, uno de los muchos cambios que nos proponemos tras comer las uvas (ese que nos va a hacer mejores personas desde el adentro).
¿Un deseo para ti?
Que celebres cómo puedas,
con muchos, con pocos, con los que estén. Lo importante no es el número, no es el día del calendario ni el momento. Lo importante es el encuentro.
Que respires, agradezcas el camino andado y sigas.
Que acojas el momento que te está tocando vivir…
Que regales tiempo, tu tiempo, que es regalar vida, tu vida. Regálalo a los que amas y te es fácil y a los que te necesitan y a veces no te es tan fácil.
Que VIVAS.

¡Feliz Navidad!
¡Feliz Nacimiento para todos los días del nuevo año que comenzará!

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