Discernir lo nuevo que avanza

Lo nuevo avanza en la Europa de la enseñanza religiosa. No pasa un solo año sin que en muchos países se registren nuevas reformas educativas. Estas innovaciones son, a veces, marginales, pero, otras veces, son estructurales

La Noruega luterana ha introducido un nuevo currículo de estudios religiosos que reelabora en profundidad el anterior hasta el punto de que del nuevo ha surgido una asignatura casi nueva. No obstante, esta asignatura ha suscitado muchas críticas no solamente de los padres y docentes, sino también de expertos, a raíz de una excesiva subordinación de la asignatura al marco vinculante de las competencias generales de la educación. En general, junto con un fuerte énfasis en competencias como la adquisición de métodos para estudiar el hecho religioso, para despertar la pregunta religiosa, para asumir la perspectiva del otro, para desarrollar el pensamiento crítico, etc., muy poco es lo que se dice sobre los conocimientos culturales básicos de las religiones. En suma, es una asignatura que tiende a privilegiar los fines de una buena educación secular, pero que corre el peligro de olvidar el potencial específico propiamente religioso, tanto en lo cognitivo como en lo experiencial.

Irlanda, un país tradicionalmente católico, pero que desde hace algunos años está experimentando una rápida descristianización, había impreso un fuerte cuño religioso a su sistema educativo. Una directiva reciente del ministerio compromete a más de doscientas escuelas secundarias, antes gestionadas por la Iglesia pero que ahora han pasado a ser “multidenominacionales” y gestionadas por entes estatales, a eliminar la exposición de símbolos solamente católicos, evitar eucaristías obligatorias y suprimir las visitas de los inspectores diocesanos. Una recomendación de la directiva consiste en que todos los símbolos religiosos expuestos en la escuela deberían reflejar las creencias de la comunidad educativa más amplia antes que una religión en particular. Así, en los espacios públicos la presencia de símbolos religiosos se torna un asunto delicado: se toleran los símbolos que representen a todas las creencias, pero se eliminan si representan solamente a una o a pocas. Democracia versus discriminaciones.

Como es sabido, la Alemania de las dos confesiones cristianas tiene que lidiar con el tercer polo: el islámico. En efecto, en su territorio actúan unos dos mil imanes, la mitad de los cuales se han formado en institutos superiores alemanes. Desde 2011, funcionan centros de teología islámica en numerosas universidades alemanas. El último centro fue inaugurado en Dahlem. Setenta candidatos se han inscrito ya en el nuevo centro para obtener el diploma bienal de “imanato”. Alemania sabe preparar a tiempo las condiciones objetivas y jurídicas para garantizar democráticamente el crecimiento de un islam europeo.

En la Suiza italiana, el cantón del Tesino ha adoptado un nuevo currículo para una “enseñanza de cultura católica” pensado para el cuatrienio de todas las escuelas secundarias. El objetivo declarado es “poner a los estudiantes en condiciones de confrontarse con la dimensión religiosa de la cultura”. El desarrollo de las secuencias programáticas abarca cuatro núcleos: el núcleo de las “ciencias de las religiones”, el bíblico-teológico, el histórico-cultural y el ético. Se sugieren también algunos itinerarios complementarios que hay que privilegiar en la didáctica de las varias orientaciones escolares (humanística, económica, artística, lingüística) a fin de seguir el problema religioso también a través de la trama de las asignaturas normales.

La Generalidad de Cataluña ha aprobado en septiembre de 2020 un proyecto piloto para impartir, a partir del actual curso 2020/21, religión islámica en todo el período de escolarización, desde Educación Infantil hasta Bachillerato. Mientras que el currículo está definido por el Gobierno español, compete a la Comisión Islámica de España garantizar el perfil profesional del docente, que debe disponer de una habilitación académica competente y de una capacidad lingüística comprobada.

Tenemos, pues, un puñado de innovaciones diversas, en contextos nacionales y locales también muy diversos. Podríamos continuar con los ejemplos. Es difícil e inoportuno intentar establecer comparaciones o paralelismos. No obstante, una línea común vincula claramente estas novedades: la urgencia de adecuar la oferta cultural y religiosa a una demanda que se hace cada vez más diferenciada, exigente e imprevisible.

Una línea común vincula claramente estas novedades:
la urgencia de adecuar la oferta cultural y religiosa

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