Santidad media

Los últimos ciento veinte años cristianos guardan paralelismos sorprendentes en lo que se refiere al ideal de santidad familiar y a su reconocimiento eclesial, pese a los últimos esfuerzos pontificios.

“Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, «la clase media de la santidad»”. Esto que dijo Francisco recientemente podemos preguntarnos hasta qué punto representa los ideales de ejemplaridad, realización, santidad, nuestra o de nuestros contemporáneos. ¿Quiénes son nuestros contemporáneos? Podemos hablar de tres bloques generacionales actuales, en paralelo con los que formaron las tres primeras generaciones cristianas, con todas las reservas que queramos.

Tendremos que distinguir a los nacidos antes de los años cuarenta (fin de la Guerra Civil en España, comienzos de la Segunda Guerra Mundial, crisis de la colonización clásica) de los que lo hicieron hasta finales de los setenta (migraciones campo-ciudad y extranjero, Estado de relativo bienestar según países y desarrollismo desde España hasta el tercer mundo) y, finalmente, de los nacidos desde los años ochenta (transiciones políticas, sociales y culturales, yihadismo, neoliberalismo, caída del muro de Berlín y transformación de la Unión Soviética, globalizaciones). Los integrantes de cada uno de esos bloques generacionales ni son homogéneos ni pueden caracterizarse igual en espacios y tiempos diferentes. ¿Quiénes visionaron o, más genéricamente, a quiénes gustarían las siguientes películas? Están seleccionadas por María Caballero Wangüemert para responder a la pregunta: ¿desde qué ángulo abordar un tema tan apasionante como mujer y cine?

“Tal vez comenzando por las mujeres excepcionales de la historia, una Greta Garbo vestido de hombre y proa al viento en su papel de La reina Cristina de Suecia (Rouben Mamoulian, 1993). O la María Antonieta (2000) que humaniza en una visión rompedora la hija de Coppola. Por qué no la Teresa de Jesús de Gordon (Teresa, Teresa, 2003) o la Hildegarda que Margarette von Trotta lleva a la pantalla en Visión (2009), películas minoritarias y discutibles donde las haya, aunque valiosas”. Buscando modelos más actuales, considera más apasionante revivir a las sufragistas norteamericanas o abordar luchadoras contemporáneas como Agnes Browne o Erin Brockovich, que reflejan mujeres que debe sacar adelante a su familia en soledad. Porque el rol de madre soltera o abandonada se abre paso. Porque es indudable el impacto de la ficción llevada al cine en la vida de personas y sociedades. ¿Y el impacto de las beatificaciones y canonizaciones desde hace ciento veinte años?

Religión, mujeres, comunicación

Podemos comparar cómo se hicieron eco los modelos de la ficción y los de la santidad reconocida. ¿Cómo registraron la ruptura de la familia y su pervivencia, la secularización de los comportamientos, la emergencia de la infancia, la diversidad de la mujer? Podemos comparar las películas premiadas en los premios Goya con las de la Trece o con donne chiesa mondo. El caso de esta publicación es analizado por Manuel Jesús Cartes Barroso preguntándose por la relación entre la religión, las mujeres y la comunicación. Hace un recorrido histórico y periodístico del suplemento mensual femenino, editado desde mayo de 2012 por L’Osservatore Romano. Una iniciativa con el objetivo de mostrar el papel de la mujer en la Iglesia, pero con una dimensión mundial, pretendiendo llegar más allá del catolicismo. ¿Lo consigue? ¿A quienes llega? ¿Impregna Goyas o Treces? La “clase media de la santidad”, ¿ha entrado en el conocimiento compartido? ¿En las clases de Religión?

La “clase media de la santidad”,
¿ha entrado en el conocimiento compartido? ¿En las clases?

Revista RyE N.º 358 Marzo 2022
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