Creo en el Espíritu Santo

El tercer artículo del credo tiene como objeto al Espíritu Santo, sin duda la persona de la Trinidad más “desdibujada” (muy probablemente por su escasa vinculación simbólica o referencial con el ser humano), a pesar de su relación con la vida.

La diferencia entre las dos versiones del credo con respecto al Espíritu Santo resulta llamativa: Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. (Credo niceno-constantinopolitano)   Creo…

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