Isabel García: “La clase de Religión puede formar parte de todos los ámbitos”

Isabel García Álvarez nos habla del proyecto Aprendizaje-Servicio "Gastando suela" que se desarrollan en su colegio desde la asignatura de Religión y que es trasversal a otras materias. Proyectos que han abierto el colegio Amor de Dios de Oviedo a la realidad social de la ciudad, generando redes.

Isabel García Álvarez es profesora de Religión y Filosofía de ESO y Bachiller en el Colegio Amor de Dios de Oviedo desde hace veinte años. Para ella, ser profesora de Religión ha sido el resultado de un proceso natural que comenzó en su parroquia y que va más allá de lo laboral, lo entiende como “vocación, compromiso y testimonio”. La formación pastoral y social ha sido una constante en todo su recorrido vital y profesional.

En ocasiones nos encontramos colegios que llaman “proyecto ApS” a acciones sociales o de voluntariado. Sin embargo, para que un proyecto pueda denominarse como “Aprendizaje-Servicio” ha de articular el servicio y el aprendizaje curricular en un mismo proyecto, pudiendo ser incluso interdisciplinar.

¿Por qué ApS en la clase de Religión?

A lo largo de estos años siendo profesora de Religión, vas percibiendo que la formación intelectual es insuficiente, si no hay ninguna experiencia de Dios ni de prójimo; que los chavales son sensibles a las necesidades concretas de los otros; que es necesario despertar interrogantes y proponer experiencias vitales significativas, que necesitan ser acompañadas, y, por ello, la solidaridad que nace de proyectos tipo ApS es una “puerta de entrada” a la reflexión sobre la propia vida, así como sobre el sentido, las actitudes y los valores del Evangelio. No se entiende lo que no se vive, ni se puede ser fermento fuera de la masa.

Muchos alumnos y antiguos alumnos demandan con frecuencia información sobre entidades sociales, iniciativas eclesiales y voluntariados a los que incorporarse y en los que participar, lo que supone una repercusión también en su propia orientación profesional y en sus compromisos posteriores.

Desde la clase de Religión lanzo iniciativas que, a veces, a mí misma me desbordan, porque la respuesta supera las expectativas de participación, tanto de alumnos como de profesores, porque, a más alumnos implicados, más profesores. Organizamos talleres formativos con Cáritas, dentro de la clase de Religión. Fuera, y vinculado con el Plan de Acción Pastoral del Centro, los chicos se incorporan a diversos proyectos: colaboran con el Banco de Alimentos; desarrollan proyectos de sensibilización con asociaciones de enfermedades raras; participan en un Proyecto Intergeneracional con el Centro de Día del barrio; llevan a cabo actividades con la Asociación Síndrome de Down, etc.

Así, viendo esta implicación y necesidad de colaboración, y teniendo en cuenta además la posibilidad de llevar a cabo un proyecto mayor, en el curso 2017-2018 surgió “Gastando Suela”, una ruta solidaria y cultural. El inicio fue una propuesta a los grupos de 4º de ESO de desarrollar un proyecto nuevo e innovador, en el que se involucrase a toda la Comunidad Educativa, y cuyo fin fuese mejorar nuestro entorno y comprometernos en la construcción de un mundo mejor. El resultado fue increíble; la verdad es que ni de lejos creímos que tendría la repercusión ni el impacto que mantiene desde entonces. Es un proyecto que sigue creciendo y que ha adquirido una dimensión muy superior a la esperada.

¿Cómo articular aspectos curriculares con las acciones de servicio?

Desde la clase de Religión es sencillo vincular los aprendizajes al servicio. El Evangelio es un proyecto concreto de ser humano y de mundo. Cuando hacemos un análisis de la realidad de nuestra ciudad y vemos cómo podemos contribuir, desde nuestras posibilidades, para mejorarlo, ya estamos trabajando los objetivos y contenidos de la clase de Religión: la misión del cristiano en la construcción del mundo, la Iglesia servidora de los pobres, las personas e instituciones que actualizan hoy la misión de Jesús, la construcción del Reino de Dios, la persona y su dignidad, el cuidado de la casa común…

Por ejemplo, en el Proyecto “Gastando Suela”, los alumnos se ponen en contacto con los Servicios Sociales del Ayuntamiento, con entidades sociales y eclesiales que trabajan en favor de los demás. Conocen “in situ” y profundizan en los programas y proyectos de Cáritas, escuchan el testimonio de personas que viven en albergues y de los voluntarios que los acompañan, se comprometen a ser “voz” y a satisfacer una necesidad.

Eso supone un proceso de ver, juzgar y actuar; desarrollar una reflexión crítica de las injusticias, y entender la Palabra y profundizar en los valores del Evangelio.

Beneficios de trabajar con la metodología ApS en Religión

Si pienso en los alumnos, un ApS en Religión contribuye a un crecimiento integral de la persona, que no conseguimos ni con un libro de texto ni con una explicación en clase, por muy brillante que esta sea. Estoy convencida de que las experiencias de servicio solidario, desde el acompañamiento, la lectura y la reflexión de lo que van leyendo y descubriendo, pueden suponer para nuestros chicos una apertura a la trascendencia, a preguntarse por su propia vida e intuir qué es esto de la fe.

Más que un beneficio, es una necesidad y una urgencia. Por un lado, compromiso y valores del Evangelio, van unidos. No podemos hablar de Buena Noticia desde un ámbito exclusivamente intelectual, ni buscar a Dios fuera de lo humano ni del mundo que les rodea. La capacidad de encuentro, la apertura a la trascendencia y las adhesiones vitales se hacen desde experiencias concretas que como profesores de Religión debemos proponer y acompañar. Por otro lado, se benefician el entorno, la Comunidad Educativa y las propias entidades con las que colaboramos. La sensibilización y la visibilización de situaciones que hoy en día pasan desapercibidas, es muy importante.

¿Qué diferencias hay entre la pastoral colegial y la clase de Religión?

Van de la mano. Yo diría que “juntas, pero no revueltas”. En nuestro colegio son dos departamentos diferentes, aunque en plena sintonía, porque no se ama lo que no se conoce: “Dios es amor, quien ama, conoce a Dios” (1Jn4,7).

La clase de Religión debe estar en igualdad de condiciones que cualquier otra materia. No es catequesis, por lo tanto, independientemente de las creencias personales, todos los chicos tienen cabida, desde el respeto y la libertad. No es posible si no, comprender la historia, el arte y la cultura en su totalidad.

En nuestros colegios, el carisma del Padre Usera (fundador de la Congregación de religiosas del Amor de Dios) impregna todo lo que somos y vivimos como “Familia Amor de Dios”, que se inserta en una pastoral de la Iglesia. Pastoral es el eje que atraviesa toda la vida colegial, es el alma. Pastoral está en los pasillos, en las ecuaciones, en la oración de la mañana, en la tutoría, en las reuniones con las familias, en una reunión de evaluación, porque nada de lo que vivimos en un colegio es ajeno al Evangelio. Pastoral es una propuesta de vida; significa dar la posibilidad de descubrir el tesoro y venderlo todo; plantar la semilla y cuidarla, esperando que en un futuro provoque adhesiones vitales, confiando en que el Espíritu actúa y que no todo depende de nosotros.

¿Cómo sueñas la clase/currículo de Religión en el futuro más inmediato?

Imagino una situación en la que la asignatura de Religión tenga el mismo valor social y la misma relevancia que cualquier otra, porque es imprescindible como parte de una educación integral. Anhelo unos libros de texto adaptados a los tiempos, que sean un recurso para plantear interrogantes que se irán resolviendo con la madurez, que sirvan para llegar al conocimiento y no al adoctrinamiento. Deseo un currículo ordenado y sencillo (sin descafeinar); flexible (solo disponemos de una hora a la semana); con una pedagogía experiencial ligada a la vida; que sensibilice a los alumnos de las necesidades sociales y situaciones actuales que estamos viviendo, al estilo de Jesús, y que conecte vida y Evangelio. Aspiro a que el conocimiento del hecho religioso aleje de la ignorancia, caldo de cultivo para posturas radicales e intolerantes. El ideal sería una clase que los antiguos alumnos recuerden con cariño, donde hayan dialogado, crecido, experimentado, leído su propia vida y descubierto valores del Evangelio que puedan orientar sus vidas.

La asignatura de Religión puede formar parte de todos los ámbitos, porque engrana con los valores sociales, la filosofía, el arte y la ciencia, dándoles el valor de la fe y el compromiso. El mejor ejemplo es la riqueza de un proyecto de ApS, en el que se implican y trabajan varias materias curriculares.

Me gustaría terminar haciendo alusión al Padre Usera cuando dice: “¡Cuánta necesidad y cuánta hambre de enseñanza! Sobre todo, de enseñanza sólida y religiosa”. Aspiremos, en la clase de Religión, a saciar esa hambre.

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