No te pierdas a nuestro compañero Josefer en el programa ÚLTIMAS PREGUNTAS hablando de Educación e Iglesia.
En la entrevista se analiza el papel de la Iglesia en la formación integral de la persona, el desarrollo del carácter y la transmisión de valores y virtudes, en un contexto social que plantea nuevos desafíos para la educación y el acompañamiento de los jóvenes, de cuyo análisis aportamos a continuación una breve reseña.
Nuestro compañero José Fernando Juan (@josefer_juan), educador marianista y miembro del Consejo General de la Iglesia en Educación (CGIE) de la Conferencia Episcopal Española, ha participado en el programa de televisión ÚLTIMAS PREGUNTAS hablando de Educación e Iglesia.
En la entrevista se analiza el papel de la Iglesia en la formación integral de la persona, el desarrollo del carácter y la transmisión de valores y virtudes, en un contexto social que plantea nuevos desafíos para la educación y el acompañamiento de los jóvenes, de cuyo análisis aportamos a continuación una breve reseña.
No te pierdas la entrevista íntegra en: https://www.rtve.es/play/videos/ultimas-preguntas/escuela-virtudes/17041627
Educación e Iglesia
La presencia de la Iglesia en educación es amplia e históricamente consistente. Somos herederos de una tradición que reclama de nosotros lucidez, generosidad y apertura. La actual situación social, en la que confluyen procesos muy complejos, hace necesaria que nuestra palabra y acción estén coordinadas y sostengan un proyecto con criterios y propuestas claramente evangélicas y evangelizadoras. De ahí que, contemplando la realidad de nuestros contemporáneos, queramos dar respuesta del mejor modo posible.
Tres elementos se pueden destacar de la entrevista. Primero, que la educación en valores inició un proceso que hoy nos parece claramente insuficiente. No basta con una valoración cognitiva de distintas realidades, para construir un marco de convivencia común, sino que se percibe imprescindible dar el salto a una propuesta más sólida y consistente, para lo que la educación en virtudes ofrece más posibilidades. Entre otras cosas, conecta la educación y el ideario del centro con la vida de los alumnos y es valiente en la transmisión de los fundamentos de la acción, del amor, de la razón, de la esperanza o de la fe.
En segundo lugar, en nuestras sociedades plurales es imprescindible el compromiso con el bien común, con la construcción de relaciones más hondas y justas. Los principios de la DSI iluminan con mucha claridad los retos esenciales a los que la educación se enfrenta: dignidad, subsidiariedad, solidaridad, responsabilidad, participación. No solo tratan teóricamente de un modo de sociedad, fundamentalmente plasmado en el idea de la civilización del amor, sino que llaman a ser activos en sus posibilidades en todos los ámbitos de nuestra cultura, sea en lo local como en lo global. En el caso de la educación, abren perspectivas para comprender con mayor sentido el perfil del alumno en toda su integridad.
Por último, destacaría igualmente que la religión sigue siendo un factor decisivo en lo público, frente a muchos modelos secularistas, y vuelve a cobrar importancia como fuente de sentido personal y como modo de pertenencia fuerte. Algo que el corazón humano parece desear con una tensión difícil de acallar. En este giro, todavía no comprendido del todo, tenemos la oportunidad de hacer valer un discurso con un valor universal y fraterno. El magisterio actual, desde “Gravissimum educativones” del CVII hasta las recientes palabras de León XIV a los profesores de Religión, muestra de forma nítida esta llamada a lo integral, a las relaciones fraternas y a la apertura de esperanza en un futuro que, de modo confesante, Dios ha querido que esté también en nuestras manos. León XIV lo ha expresado del siguiente modo: “La escuela católica es un entorno donde fe, cultura y vida se entrelazan. No es simplemente una institución, sino un ambiente vivo en el que la visión cristiana permea cada disciplina e interacción. Los educadores tienen una responsabilidad que va más allá del contrato laboral: su testimonio vale tanto como su enseñanza.” (Carta con motivo del 60 aniversario de Gravissimum Educationis)

