Hoy nos visita… César Villa (@reli_cessare_villa)
En este artículo conocerás los magníficos juegos que elabora este creador de contenidos para el área de Religión.
Hoy nos acompaña César Villa, Profesor de Religión en la Diócesis de Madrid,instagramer (@reli_cessare_villa) y creador de juegos didácticos para el área de Religión.

Hola César. Para quien no te conoce: ¿quién es César Villa y a qué se dedica actualmente?
Mi nombre es César Villa y soy profesor de Religión en la Diócesis de Madrid. Llevo aproximadamente seis años ejerciendo como docente en esta área, aunque mi trayectoria educativa comenzó antes, ya que durante unos diez años trabajé como tutor en escuelas infantiles. Esa experiencia previa con los más pequeños me permitió comprender mejor cómo aprenden los niños, cómo se motivan y qué necesitan para sentirse implicados en el aprendizaje.
Actualmente sigo desarrollando mi vocación como profesor de Religión con el deseo de acercar a los alumnos al mensaje de Jesús de una manera significativa, cercana y adaptada a los tiempos en los que vivimos.
¿Cómo nace tu relación con la fe y con la Iglesia?
Mi relación con la fe nace prácticamente desde la cuna. En gran parte se lo debo a mi abuela Petra, mi abuela materna, que fue un referente muy importante en mi vida. Gracias a ella me acerqué desde pequeño a Jesús y a la Iglesia.
A eso hay que sumar el buen ambiente que siempre he vivido en mi parroquia, San Juan Bautista de Arganda, donde he crecido rodeado de personas que viven la fe con sencillez y cercanía. Todo esto ha hecho que siempre haya estado muy vinculado a la vida parroquial.
Además participo activamente en la Cofradía de la Virgen de la Soledad y Santísimo Sacramento de Arganda del Rey, una experiencia que también me permite vivir la fe de forma comunitaria y comprometida.
En el plano personal tengo una gran bendición: estoy casado con una maravillosa mujer y juntos tenemos dos fantásticas hijas, que son una fuente constante de alegría y motivación.
¿Cuándo descubriste tu vocación como profesor de Religión?
Mi vocación educativa siempre ha estado muy ligada al trabajo con niños. Durante muchos años trabajé como tutor en escuelas infantiles y esa etapa fue muy importante para descubrir cuánto me gustaba acompañar a los alumnos en su crecimiento.
Con el tiempo sentí que también quería transmitir aquello que para mí es fundamental: la fe. Poder hablar de Jesús, de los valores del Evangelio y de la importancia de vivir con sentido y esperanza.
Ser profesor de Religión me permite unir esas dos dimensiones de mi vida: la educación y la fe. No se trata solo de enseñar contenidos, sino de sembrar pequeñas semillas que, con el tiempo, puedan dar fruto en la vida de los alumnos.
Sabemos que trabajas en centros de difícil desempeño. ¿Cómo es esa experiencia?
Trabajar en centros de difícil desempeño es una experiencia que te cambia mucho como docente. En estos contextos uno descubre que la realidad educativa no siempre es lo que yo llamo cariñosamente “el mundo piruleta” de algunos centros más ordinarios.
En muchos casos el reto principal no es únicamente enseñar contenidos. A veces el desafío es conseguir que los alumnos quieran estar en clase, presten atención y participen.
También hay que luchar contra el absentismo y contra la falta de motivación. En este tipo de centros te das cuenta de que las metodologías tradicionales, basadas únicamente en fichas o explicaciones largas, muchas veces no funcionan.
Por eso me planteé cómo podía encontrar una forma de enseñanza que realmente conectara con los alumnos.
¿Cómo surge tu proyecto educativo basado en juegos?
Mi proyecto educativo nace precisamente de esa necesidad de cambiar la metodología en el área de Religión.
Creo firmemente que debemos modernizarnos y estar a la altura de la época en la que vivimos. Los intereses de los niños han cambiado, su manera de aprender también, y su capacidad de atención es diferente a la de hace años.
Por eso empecé a buscar estrategias que me permitieran captar su interés y hacer que la clase de Religión fuese un espacio dinámico, participativo y motivador.
De ahí surgió la idea de crear juegos educativos con temática religiosa, especialmente juegos de cartas.
¿Por qué elegiste los juegos de cartas como recurso educativo?
Los juegos de cartas tienen varias ventajas muy importantes en el aula.
En primer lugar, son sencillos y rápidos de explicar, lo que permite empezar a jugar casi inmediatamente. Esto es fundamental cuando trabajas con alumnos que pierden fácilmente la atención.
En segundo lugar, intento que las partidas duren una sesión de clase o un poco menos, para evitar que se queden a medias, porque cuando eso ocurre muchas veces los alumnos pierden el interés.
Además todos los juegos están relacionados con algún saber básico del currículo del área de Religión, de manera que mientras juegan también están aprendiendo contenidos importantes.

¿Cómo es el proceso de creación de tus materiales?
El proceso comienza con mucha investigación. Suelo buscar juegos que existen en el mercado y que pueden tener potencial educativo. Cuando encuentro alguno que me parece interesante, lo compro para probarlo en casa.
Así que puedes imaginar la colección de juegos que tengo ya.
Después de probarlos, empiezo a versionarlos y adaptarlos a temática religiosa, siempre vinculándolos a algún contenido del currículo.
Pero no trabajo solo. Gracias a Dios cuento con un gran equipo.
Mi mujer me ayuda a revisar los juegos, detectar fallos y mejorar las mecánicas. Y por último tengo un equipo de testeo muy especial: mis hijas (risas). Ellas son las primeras en probar los juegos y muchas veces detectan mejoras que luego aplico antes de llevarlos al aula.
¿Qué tipo de materiales creas para la clase de Religión?
Principalmente creo juegos educativos, sobre todo juegos de cartas adaptados a diferentes contenidos del currículo de Religión.
También diseño materiales visuales, dinámicas y actividades que ayuden a los alumnos a comprender mejor los contenidos de la asignatura y a vivir la experiencia del aprendizaje de forma activa.
El objetivo es que la clase de Religión no sea solo un espacio teórico, sino un lugar donde los alumnos aprendan, participen, reflexionen y disfruten al mismo tiempo.

¿Dónde compartes estos materiales con otros profesores?
Cuando empecé a crear estos materiales me di cuenta de que, si a mí me estaban funcionando en el aula, probablemente también podrían ayudar a otros profesores de Religión.
Por eso decidí crear un perfil de Instagram (@reli_cessare_villa) donde compartir los juegos y materiales que iba desarrollando, para que otros docentes pudieran utilizarlos o adaptarlos a sus clases.
La idea es que entre todos podamos enriquecer la enseñanza de la Religión, compartiendo recursos, ideas y experiencias que ayuden a motivar a los alumnos.

¿Hay alguna experiencia que te haya marcado especialmente como profesor de Religión?
A lo largo de estos años he vivido muchas experiencias bonitas en el aula, pero hay dos que recuerdo con especial cariño porque reflejan muy bien lo que significa ser profesor de Religión.
La primera tiene que ver con los propios alumnos. En más de una ocasión, después de algunas actividades o juegos que realizamos en clase, algún alumno me ha dicho algo que me ha llegado especialmente al corazón: “Profe, yo no pensaba que la religión se pudiera aprender de una forma tan diferente.”
Ese tipo de comentarios te hacen darte cuenta de que merece la pena esforzarse por buscar nuevas formas de enseñar. Cuando los alumnos descubren que la clase de Religión puede ser dinámica, participativa y cercana a su realidad, cambia completamente su actitud hacia la asignatura.
La segunda experiencia tiene que ver con un centro en el que estuve hace algunos años. En aquel colegio parte del profesorado e incluso algunos miembros del equipo directivo no veían con buenos ojos la asignatura de Religión. Existía cierta distancia o desconfianza hacia ella.
Pero poco a poco, con el trabajo del día a día, fuimos creando un ambiente diferente. Yo siempre tuve claro que no iba al centro con la intención de convencer a nadie de nada, sino simplemente de sembrar fe, y que cada persona recogiera esa semilla si así lo deseaba.
Con el paso del tiempo la relación fue cambiando y empezaron a verme con otros ojos. Hasta tal punto que los viernes terminamos creando una pequeña tradición muy bonita: antes de comenzar la jornada escolar, parte del profesorado y el equipo directivo venían al aula de Religión y compartíamos un pequeño desayuno juntos.
Aquellos momentos de encuentro, sencillos pero llenos de cercanía, demostraban que la clase de Religión también puede ser un espacio que une, que genera comunidad y que abre puertas al diálogo.
Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a otros profesores de Religión?
Me gustaría animar a todos los profesores de Religión a innovar, crear y experimentar nuevas metodologías.
El mensaje de Jesús es eterno, pero las formas de transmitirlo deben adaptarse a los niños y jóvenes de cada época.
Si conseguimos unir creatividad, pasión educativa y fe, la clase de Religión puede convertirse en un espacio extraordinario donde los alumnos no solo aprendan contenidos, sino donde también puedan descubrir valores, sentido y esperanza para su vida.
Y si alguno de los materiales que comparto puede ayudar a otros profesores a motivar a sus alumnos y acercarlos un poco más a Jesús, entonces todo el esfuerzo habrá merecido la pena.
Muchas gracias por compartir tu historia y tus magníficos juegos, César.
Gracias a vosotros por la oportunidad de darme a conocer desde la web de Religión y Escuela.
Si eres creador o creadora de contenidos para la clase de Religión Católica y quieres darte a conocer, escríbeme a bati_chati@hotmail.com y valoraremos la posibilidad de que aparezcas en una entrevista en esta web.

