«Sueño con una asignatura plural, integradora e inclusiva, para todos los alumnos»

Entrevista a Susana Vilar, presidenta del sindicato de profesores de religión AMRC, mayoritario en número de afiliados en Cataluña y en representación en el departamento de educación. En relación a la propuesta realizada por la Conferencia Episcopal Española al Ministerio de Educación, considera que es más oportuna la propuesta realizada por AMRC al MEC en 2018. En ella se proponía una materia común no confesional y que integre el conocimiento de todas las religiones.

Nuestra sociedad está falta de diálogo, de puentes, de entendimiento. La polarización es una seña cada vez más definitoria. La falta de puentes ha dejado una separación inmensa entre opiniones o posicionamiento divergentes. La posibilidad de entendimiento entre los diferentes se difumina en un océano de argumentos que nos encumbran en «nuestra idea» y nos aleja de los otros. Esos «hunos y hotros» de Unamuno cobran vida a cada paso.

Sin embargo un paseo por la realidad de la península nos devuelve una imagen cada vez más plural. Recorro a diario pueblos de Castilla y León, Galicia, País Vasco, Navarra, La Rioja,…, Cataluña… En esos viajes se descubre que aquella pluralidad que un día fuimos y que se puede ver reflejada en ciudades como Toledo o Medinacelli, vuelve a cobrar vida con fuerza gracias a los grandes movimientos migratorios de los últimos tiempos. Somos una sociedad multicultural, multireligiosa, y estamos llamados a la convivencia con mayúscula, a la solidaridad, al diálogo, a desposeernos de nuestras «cátedras» para acercarnos al otro diferente.

Hoy nos acercamos a Barcelona para conocer a Susana Vilar, profesora de religión y presidenta del sindicato AMRC. Susana es una mujer de diálogo. Ese es el único instrumento para poder llegar a conseguir que se materialicen las reivindicaciones. De nada sirve el enfrentamiento estéril. En sus palabras se trasluce un interés por alcanzar acuerdos, por acercar posicionamiento, con propuestas novedosas -en diálogo- que tratan de responder a una realidad compleja.  

Recorrido biográfico

Nací en el año 1970 en Madrid, soy la mediana de tres hermanas. Estudié Magisterio en la UAM y fui la primera promoción que estudió la DEI con el P. Anselmo, (Salesiano del Colegio de Atocha) que venía a la Universidad a impartir los estudios para quien quería cursarlos. Siempre se nos dijo que podía ser una salida laboral más. Me vine a Barcelona con 21 años por amor, me enamoré de mi actual marido, una persona de esta ciudad que conocí en Madrid con quién tengo dos maravillosos hijos.

¿Cómo llegaste a ser profesora de religión?

No pude entrar en las listas de interinos porque no tenía el nivel de catalán requerido y vi otra salida; presentar mi currículum en el obispado, mientras estudiaba el catalán. Me llamaron enseguida porque no había profesorado con la DEI (actual DECA) en esos momentos y porque las condiciones laborales eran pésimas. No estaba regulado el trabajo de profesor de religión en la escuela pública y el obispado nos pagaba lo que podía, cuando podía y por las horas que trabajábamos. Aquí me di cuenta de que esto no era justo y que algo había que hacer.  No teníamos contrato, ni seguridad social, ni maternidad y las hipotecas tenían un interés altísimo en los años 90.

¿Por qué delegada sindical?

Conocí a la anterior presidenta de AMRC, Ma. Dolors y enseguida nos dimos cuenta de que algo había que hacer. El hecho de que yo fuera de Madrid ayudó a poner las primeras denuncias al MEC por no tenernos dados de alta trabajando en centros públicos. Así es como llegué a ser delegada de AMRC. Llevo 18 años de delegada y 29 de maestra de religión. Hasta el día de hoy trabajo a días alternos en el colegio y en el sindicato.

Nos habla de su visión de la asignatura

En todo este tiempo, la materia de religión debería haber evolucionado más, sobre todo a nivel curricular, ya que su contenido en la escuela pública no se ajusta a la realidad que vemos en nuestras aulas. Tenemos alumnos que no han pisado nunca una iglesia, no conocen absolutamente nada ni de la religión católica, ni de cualquier otra, lo único de lo que conocen algunos aspectos es a merced de ciertas festividades.

¿Cuál tendría que ser nuestro reto? ¿Cómo debería ser esta materia?

Primeramente que nadie se sintiera incómodo por el hecho de ser una persona creyente o no creyente, o por el hecho de venir de una cultura totalmente diferente a la nuestra. Yo he tenido y tengo alumnos de padres no creyentes que asisten a mi clase junto con alumnos creyentes. Esta diversidad enriquece muchísimo. En cursos superiores se crean debates muy interesantes. El reto en la materia sería trabajar desde el punto de vista del hecho religioso, de Jesús como figura histórica y de Jesús, para otros, el referente de su creencia. De la misma manera se han de trabajar las diferentes religiones. Creo que es desde el conocimiento de esta diversidad religiosa, donde podemos construir unas futuras personas capaces de entender y respetar el compañero que tienen a su lado. Nuestros alumnos, por poner un ejemplo en Barcelona, han de saber por qué en el Raval vemos en las calles la celebración del Diwali y por qué el 1 de noviembre los cristianos visitan los cementerios y llevan flores a sus difuntos. Respeto, valoración, admiración… creo que son conceptos básicos que nuestros alumnos han de desarrollar gracias a una materia de estudio de las religiones, hecho religioso, cultura de las religiones o como queramos llamarla. 

¿Cómo sueñas la asignatura de religión dentro de diez años?

Cuando pienso en la religión en la escuela pública de aquí a un tiempo, la veo como una asignatura que se impartirá en todos los centros y para todos los alumnos. Será una asignatura muy valiosa y plural donde se podrá aprender sobre nuestros valores, costumbres y creencias así como los de los demás y a la vez los alumnos podrán conocer a su compañero de clase y el por qué de sus tradiciones. Una asignatura integradora e inclusiva, sin segregar por creer en una u otra religión.

¿Cómo se podría aterrizar el concepto de “Iglesia en salida” en la asignatura de religión?

Hoy en nuestra sociedad hay una gran incultura religiosa. Muchos jóvenes no creen que Jesús de Nazaret fuese un personaje histórico que revolucionó su tiempo.

Al hablar de innovación educativa, sobre la transformación digital de la escuela, ¿cómo ser innovadores en la asignatura de religión?

Sobre la innovación educativa en la materia de religión queda mucho camino por hacer, pero se han dado grandes pasos. Hoy en día existen ya materiales en formato digital  fabulosos creados por profesores de religión y diferentes editoriales. Muchos de nosotros ya trabajamos con materiales innovadores, con otros formatos:  kahoots, genially, visitas virtuales por escenarios de temática religiosa…. etc. que nos han sido de gran utilidad en el pasado confinamiento. Desde AMRC hemos llevado a cabo diferentes cursos de formación dirigidos a esta innovación, donde hemos formado sobre cómo utilizar diversas herramientas digitales adaptadas a nuestra asignatura y que han sido muy bien recibidas por parte de nuestros afiliados.

El problema es el difícil acceso que tienen nuestros alumnos y profesorado de centros públicos, por falta de medios, para trabajar en formatos digitales, con la circunstancia agravante de que el profesor de religión suele ser el que tiene el aula peor acondicionada y con menos acceso a medios informáticos. Muchos tienen que trabajar en ese espacio pequeño que queda libre porque nadie lo utiliza y, por supuesto, sin pizarra digital ni proyector.

El papel del sindicato en la defensa de los derechos de los profesores y en trazar propuestas que respondan a la realidad actual

¿Cuáles son las principales reivindicaciones de AMRC en Cataluña?

La situación del profesorado de religión en Cataluña es buena en cuanto a la equiparación de salario, contratación por la Generalitat  y el hecho de que es un compañero más a todos los efectos dentro del claustro, derechos que hemos ido consiguiendo durante estos años con mucho esfuerzo y dedicación desde AMRC. Estos aspectos son los que figuran en la Ley de Educación vigente. En estos momentos desde nuestro sindicato y a través de algunos grupos políticos que se han mostrado interesados, intentamos  crear una materia de estudio del hecho religioso desde una perspectiva aconfesional, acorde como he dicho antes con la diversidad que tenemos en las aulas, reflejo de una sociedad cada vez más diversa y plural. Paralelamente también pedimos en la reforma de la Ley de Educación, el reconocimiento del profesorado de religión como personal laboral fijo, ya que hemos pasado por un concurso de méritos regulado en el TREBEP. Desde AMRC, estamos trabajando para hacer estas modificaciones en la Adicional segunda y tercera de la LOELOMCE. Una materia común para todo el alumnado sería la solución en el debate, siempre en conflicto, que lleva generando muchas décadas la asignatura de  religión confesional y su alternativa.

¿Cómo valoras la propuesta hecha por la CEE al Ministerio de Educación? ¿Ves posibilidades de que salga adelante?

Personalmente apuesto más por una materia común a todos los alumnos, no confesional, y que recoja el conocimiento de todas las religiones. Esa es la propuesta que hicimos desde AMRC al MEC en el año 2018. Veo complicado que en estos momentos la propuesta de la CEE vaya a salir adelante.

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