La educación es un factor de profunda regeneración

Intervención de Angelo Vicenzo Zani, Secretario general de la Congregación para la Educación Católica, en el acto de lanzamiento de Pacto Educativo Global.

El papa Francisco ha delineado un proyecto muy claro y esencial en el cual sintetiza y relanza los contenidos que ya había señalado en sus varios mensajes sobre el pacto educativo. Según mi parecer, el segundo objetivo indicado en su discurso de hoy se presenta como una clave interpretativa de todo el mensaje: dice él que es preciso escuchar la voz de los niños, adolescentes y jóvenes; transmitirles valores y conocimientos; construir juntos un futuro de justicia y de paz; y hacer digna la vida para cada persona.

Desde septiembre de 2019, la Congregación para la Educación Católica ha promovido una serie de encuentros preparatorios internacionales para profundizar los diversos aspectos del pacto educativo.

Ya se han realizado once encuentros semejantes, que han contado con la colaboración de universidades, academias y centros de estudios. Al mismo tiempo, instituciones y realidades comprometidas en la educación en varios países del mundo han realizado diversas iniciativas con experiencias originales que vamos a reunir y dar a conocer. En los distintos encuentros, se han profundizado muchos aspectos del pacto: los temas de la democracia, de la paz, de la ecología, del diálogo interreligioso, del aprendizaje-servicio, de la economía y la socialidad, de la ciudadanía, del diálogo intergeneracional, de la formación para la cooperación internacional, así como un seminario de estudio en Abu Dabi.

Con relación a las anteriores intervenciones del papa Francisco sobre este tema, el mensaje de hoy tiene dos elementos novedosos: en primer lugar, se sitúa en un contexto completamente distinto, marcado por las consecuencias de la pandemia que ha afectado a todos sin distinción y que él define como una “catástrofe educativa”; en segundo lugar, deja traslucir los densos contenidos de la reciente encíclica Fratelli tutti, que, de alguna manera, el Papa invita a considerar como el mapa de los contenidos para un proyecto educativo.

Así pues, se inicia una inmensa labor de reflexión que da un fuerte impulso a proseguir el trabajo ya emprendido. Los siete objetivos indicados por el Papa deberán transformarse en proyectos concretos para mostrar que, efectivamente, la educación es un factor de profunda regeneración.

El papa Francisco invita a todos a tener “la audacia para recrear el tejido de las relaciones a favor de una humanidad capaz de hablar el lenguaje de la fraternidad”. ¿Cómo no ver una perfecta continuidad entre esta indicación y la reciente carta encíclica Fratelli tutti, que hará seguramente una aportación notable a la realización del pacto educativo global?

Por último, para concretizar y armonizar el compromiso de todos, el papa Francisco presenta siete propuestas que ponen en el centro de todo proceso educativo a la persona, comenzando por los más pequeños, que deben encontrar como primer sujeto educador a la familia, en una sociedad que debe cambiar la actual forma de entender la economía, la política y el progreso, «para que estén verdaderamente al servicio del hombre y de toda la familia humana en la perspectiva de una ecología integral», de acuerdo con lo que la Doctrina Social de la Iglesia ha estado proponiendo desde hace tiempo a la luz de la revelación y del humanismo cristiano resultante.

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