Creciente malestar docente
Se han presentado dos estudios sobre el profesorado que revelan un creciente malestar en su desarrollo profesional. El agotamiento, la falta de motivación, la apatía y la ansiedad afectan a más de un tercio de los docentes.
Ambos informes se presentaron con motivo del Día Mundial del Docente a finales de 2023. El primero fue realizado por el Observatorio de la Escuela, un programa de investigación de la Fundación SM que busca revalorizar la figura del docente; el segundo fue promovido por Éxito Educativo, Educar es todo y la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA). En ambos se evidencia un creciente deterioro del estado anímico de los profesores. Traemos aquí algunos de los datos que muestran este creciente malestar docente: por una parte, el Observatorio de la Escuela revela que dos de cada cinco docentes viven su trabajo docente con cierto distanciamiento e indiferencia, lo que se refleja en que el 47 % mantiene una posición neutral ante la posibilidad de abandonar la docencia, lejos del 78 % que se mostraba contrario hace quince años; por otra parte, el informe de UDIMA muestra que el 34 % de los docentes define su estado de ánimo como deficiente o muy deficiente, el 35 % dice sentirse maltratado de forma habitual en su entorno laboral por diferentes agentes. En síntesis, casi el 40 % de los docentes se autopercibe en un estado emocional que se puede asociar a la depresión, incluso un 13 % presenta intención de conductas autolesivas.
En cuanto a las razones de este precario estado anímico, aparecen los continuos cambios legislativos, el incremento de la burocracia, la desconexión entre la formación y las necesidades del aula, la falta de definición de la carrera profesional docente y la dificultad de la atención a la diversidad. La falta de motivación representa la dificultad principal en el desarrollo de su tarea docente. Esta pérdida de motivación se refleja en el porcentaje de docentes que experimentan apatía (33 %), agotamiento (37 %) o ansiedad y depresión (39 %). Los datos de esta desmotivación se incrementan en el profesorado con menor antigüedad. También afecta que seis de cada diez docentes crean que su trabajo apenas tenga reconocimiento social.
Es necesario tener en cuenta que la profesión docente es una de las más propensas a presentar el síndrome de burnout o del “del trabajador quemado”. Este síndrome fue descrito en 1974 por el psiquiatra Herbert Freudenberger en Nueva York. Más tarde, Maslash y Jackson (1981) proporcionaron la definición más popular: “Síndrome tridimensional caracterizado por el agotamiento emocional, la despersonalización y una baja realización personal”. Actualmente, la Organización Mundial de la Salud define el síndrome de desgaste como el “resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo”.
Cuidado y reconocimiento del profesorado
En alguna medida, se podría esperar que las personas que se dedican a profesiones asistenciales o de servicio público, como los profesores, se vean sometidas a un mayor desgaste profesional y estén más afectadas por este síndrome. Las causas son múltiples: ser intimidado por el alumnado, adaptar las clases a las necesidades educativas especiales, atender al bienestar socioemocional y la salud mental, ser considerados responsables del aprendizaje, escuchar las demandas de las familias, no disponer de tiempo y lograr mantener la disciplina. La falta de reconocimiento social de su trabajo (71 %) y el salario (50 %) son otras causas que influyen en su estado anímico. El 90 % cree que la calidad de su equipo directivo influye en su motivación y hasta el 70 % cree que la dirección de sus centros no está preocupada por la motivación del profesorado. Además, el 75 % cree que los medios de comunicación influyen más en el alumnado, el 95 % en el caso de las redes sociales.
Teniendo en cuenta que para más del 80 % de los docentes su estado de ánimo influye decisivamente en la calidad de su tarea educativa, el cuidado del profesor y el reconocimiento de su trabajo deberá ser una prioridad en las políticas educativas (ahora que se avecina una reforma del profesorado); también en el liderazgo y la gestión directiva. En el caso de los profesores de Religión, ¿quién piensa en esto?
También afecta que seis de cada diez docentes crean que su trabajo apenas tenga reconocimiento

