Gymkanas en el área de Religión 1

Las gymkhanas tienen grandes posibilidades educativas, también para el área de Religión.

Una Gymkhana es un juego colectivo en el que los participantes se dividen en equipos que compiten entre sí, por lo general en espacios abiertos, aunque no necesariamente. Los equipos tienen el reto de llevar a cabo diferentes tareas para lograr un objetivo. Dichas tareas o retos pueden ser muy variados y pueden implicar desde la búsqueda de objetos o información específica hasta la resolución de pruebas en competencia con el resto de equipos.

Como en ocasiones se puede llegar a confundir con los Challenge o Retos educativos, presento una detallada descripción.

Etimología

La  palabra gymkhana  proviene  del  término  hindi  y  persa  khana  (khāneh  en  persa),  que  significa  ‘lugar  de  reunión’,  y  de  gend,  que  significa  ‘pelota’:  gẽdkhāna,  juego  de  pelota.  El  significado  actual  designa  un  lugar  en  el  que  se  celebran  concursos  de  habilidad y al propio concurso. En  el  subcontinente  indio,  y  en  otros  países  asiáticos  como  Malasia,  Tailandia,  Birmania  y  en  Singapur,  así  como  en  el  este  de  África,  gymkana  se  refiere  a  un  club  deportivo y social. Yincana y gincana son adaptaciones válidas del término gymkana.

Historia

En  el  siglo  XIX,  el  ejército  británico  las  organizaba  en  la  India  para  mantener  en  forma  a  la  caballería  y  mejorar  sus  destrezas  como  jinetes.  Una  gincana típica  consistía en llevar a cabo una carrera a caballo en un circuito serpenteante, durante la cual  los  participantes  debían  sortear  una  serie  de  obstáculos  consistentes  en  hileras  de  postes  situados  a  diversas  alturas,  siendo  penalizados  si  omitían  saltar  algún  obstáculo o tiraban alguno. Aunque en sus orígenes se competía a caballo, hoy se celebran a pie o en todo tipo de vehículos, siendo muy populares como actividades al aire libre.  En  los  países  de  habla  inglesa  continúa  siendo  un  concurso  de  equitación,  generalmente  infantil,  en  el  que se demuestra la  agilidad  de  los  caballos y el talento de los jinetes en distintas pruebas.

Objetivos 

Lo primero que debemos diferenciar es el objetivo que plantea el docente con la intervención educativa; deberá responder a la cuestión de qué capacidades pretende que desarrolle el alumnado con la gincana o, dicho de otro modo: ¿Para qué la hacemos?

Ambientación

Es muy conveniente que todas las pruebas versen sobre un centro de interés significativo para el propio alumnado. Podemos dar un paso más en nuestro esfuerzo por aumentar el atractivo de la gincana y enlazar las pruebas a través de una historia o aventura que dote de contenido la progresión entre ellas. De esta forma, incrementamos la motivación de los alumnos y captamos su atención. Un cuento popular o inventado puede servirnos de inspiración para nuestra propuesta. La adecuación de la narración, en su temática y complejidad gramatical, a la edad de los alumnos es imprescindible. Seguro que a unos niños de doce años no les interesa el cuento de caperucita roja, pero sí una aventura mágica sobre hechiceros y tribus.

La narración de la historia, como introducción de la gincana, contribuye a ambientarla y a que el alumnado se implique como protagonistas; además,

Los sitúa en unas coordenadas espaciotemporales propicias para el desarrollo de la clase. Se trata de introducir a nuestros alumnos en una historia que les fascine, les interese, los mantenga en tensión durante el desarrollo de todas las pruebas. Por ejemplo, encontrar pruebas para Pilato sobre que Jesús dice la verdad al decir que es el Hijo de Dios; buscar la santa cruz siguiendo el recorrido de la pasión de Jesús hasta su muerte, o la tumba de Jesús, etc.

Duración 

Dependerá de la complejidad y el número de pruebas. Se puede ajustar a la duración de una sesión de clase, si bien existe la posibilidad de ampliar el tiempo invertido en su ejecución, especialmente cuando se plantea como tarea interdisciplinar o para varios cursos (fiesta fin de curso, celebración del día de la paz, etc.)

Ubicación 

Aunque lo ideal es realizarla al aire libre, podemos desarrollarla en el gimnasio, por los pasillos o estancias del propio centro escolar o incluso dentro del aula. Hacerlo en lugares acotados y conocidos, como el patio del colegio, incrementa la seguridad y es la opción más viable para los más pequeños.

En espacios abiertos habrá que definir con claridad los límites de la zona en la que llevaremos a cabo la gincana.

Analizar el escenario del juego para elegir el tema de la gincana y las zonas más atractivas e interesantes para cada prueba, garantiza el aprovechamiento del entorno próximo y al contexto. La misma gincana no sirve para cualquier lugar; lo ideal es que exista esa adaptación. Proporcionaremos a cada elemento un significado que tenga sentido dentro de la historia: el parque será el Huerto de los Olivos; el gimnasio, el cenáculo, etc.

Participantes 

El número de participantes condiciona la organización, pero no existe un número mínimo o máximo para realizar una gincana. Podemos hacerla con los alumnos de una clase, un ciclo…

Se podría participar individualmente, pero hacer las pruebas en solitario nos llevaría a desaprovechar gran parte de la capacidad socializadora de la gincana. Su propio carácter conlleva que existan no sólo adversarios con los que competir, sino también compañeros de juego con los que cooperar para conseguir un objetivo común. En este caso, un gran número de alumnos por grupo hace muy difícil que todos participen con la misma intensidad. Un número que oscile entre los dos y los ocho alumnos parece ideal para una gincana educativa. Los miembros de cada equipo no deberían separarse en ningún momento.

La asignación de roles a cada miembro del grupo fomenta la implicación de todos los alumnos. Todas ellas se podrían vincular a personajes relacionados con el centro de interés. Por ejemplo, en una gincana que gire en torno a “los milagros de Jesús”, un grupo podrían ser apóstoles; otro, los enfermos curados; otro, los testigos…

Con el fin de mejorar la cohesión del grupo y estimular la implicación de los participantes en la gincana, pueden:

  • Anotar el nombre de todos los miembros del equipo.
  • Proponer o inventar una canción o himno del equipo que haga alusión a su papel dentro de la historia elegida.
  • Disfrazar a cada miembro del equipo para introducirlos en el personaje. Será válido desde dos líneas en la cara con pintura de maquillaje en una gincana de romanos y cristianos hasta un sofisticado disfraz de apóstoles o discípulos en una gincana sobre Jesús.

Dependerá del tiempo que queramos invertir y de si contamos o no con la colaboración de otras áreas o docentes. En cualquier caso, el disfraz no debe convertirse en un obstáculo para el movimiento del alumno.

Recursos 

Los recursos humanos necesarios dependen de la complejidad de las pruebas y, en particular, de la edad y número de participantes. Normalmente suele bastar con un único docente. Pero las gincanas ofrecen una buena oportunidad para poner a prueba, dentro del centro, la cultura colaborativa, abriendo la participación a otros profesores, padres o alumnos mayores. La figura del alumno colaborador es un apoyo de gran utilidad, pudiendo ejercer la responsabilidad de juez, orientador y ayudante. El profesor responsable o coordinador planificará, coordinará, supervisará y evaluará la actividad. Los profesores o alumnos colaboradores pueden acompañar a cada uno de los subgrupos que se formen, ubicarse en cada una de las pruebas (o en las más complejas) o supervisar y controlar desde una posición estratégica o en desplazamiento el desarrollo de la gincana.

No suelen ser necesarios recursos materiales específicos, lo que facilita el uso de los medios disponibles, sin olvidar los que podemos conseguir reciclando materiales o haciendo un uso no convencional de objetos habituales.

Tipos de pruebas 

Las opciones que se nos presentan son múltiples, puesto que cualquier actividad educativa puede encuadrarse en el marco de una gincana.

Pueden tratar sobre pruebas físicas, de equilibrio, esfuerzo o destreza, como de pruebas de conocimiento en las que tienen que responder a unas preguntas determinadas.

Los desplazamientos o transiciones entre las pruebas deben estar también programados, formando parte integrante de la gincana. Si las pruebas se encuentran a cierta distancia unas de otras o, al menos, están “escondidas” para que impliquen un esfuerzo de búsqueda adaptado a la edad de los participantes, el hecho de tener que encontrar la siguiente prueba ya implica un ejercicio de orientación y un desplazamiento. Cuando la gincana se desarrolla en espacios reducidos las transiciones entre pruebas pierden protagonismo.

El objetivo no es buscar un afán competitivo, sino establecer la competición como un elemento de atracción y motivación para superar todas las pruebas. Lo habitual es que compitan todos los grupos contra todos los grupos. También es frecuente que hagan un recorrido dos grupos a la vez y se enfrentan en cada prueba o, incluso, que dentro del mismo grupo compitan todos contra todos cuando ejecutan una prueba. A pesar de este espíritu competitivo, suele predominar la cooperación con los compañeros del grupo y hay que asegurar una experiencia satisfactoria para los que no ganen, evitando la frustración, y garantizando su continuidad en el juego.

La cooperación entre compañeros y entre diferentes grupos para conseguir un objetivo común también es posible en las gincanas. Si establecemos premios es recomendable no olvidarnos de todos los que hayan participado.

En un segundo artículo continúo el desarrollo de las diferentes partes que estructuran las gincanas. Seguidamente, abordamos los ya expuesto en éste mediante un ejemplo de Gincana para Religión.

Gincana: “Yo soy el especial tesoro de Dios” (parte 1)

Objetivos

Vamos a trabajar con citas bíblicas por lo que cualquier elemento curricular relacionado con la biblia sería válido: conocer su estructura, saber buscar citas bíblicas, conocer distintos libros de la biblia, composición, etc. 

El objetivo de la gincana es encontrar un tesoro que está escondido en un pequeño cofre de madera siguiendo las pistas en orden. Cada pista nos ofrece una cita bíblica y el grupo debe localizarla. Una vez la lean, nos ofrece ayuda sobre dónde se encuentra escondida la siguiente pista… hasta llegar a la última que se encuentra en el cofre.

Ambientación

Perfectamente se podría utilizar para la celebración del día del libro, previa explicación sobre la Biblia como libro sagrado del cristianismo, su estructura, cómo localizar una cita bíblica, etc.

Para situar la gincana, podríamos presentar una situación o contexto similar a éste:

La Biblia es el libro sagrado del cristianismo porque consideramos que es la Palabra de Dios. Dios nos habla a través de ella, se nos manifiesta y se nos revela. Por eso la respetamos y la guardamos como un tesoro. Pero el verdadero tesoro no es la biblia… 

Con esta gincana descubriremos un verdadero tesoro. ¿Os animáis a buscarlo?

Duración

Una sesión de clase (de 45 a 60 minutos)

Ubicación 

El patio escolar o alguna zona deportiva del centro.

Participantes

El alumnado de Religión de cada curso. Si son pocos y existe la posibilidad, se podrían unir con otras clases del mismo nivel.

Recursos 

El docente dirigirá la gincana. Será necesario que cada grupo posea una biblia para localizar las citas bíblicas o, en su defecto, un dispositivo electrónico para buscarlas de forma on line. En caso de no poder disponer de dicho material, el docente podría leer cada una de las citas bíblicas, pero lo ideal sería que el propio alumnado las busque.

Tipos de pruebas

Las pruebas consisten en buscar las pistas que estarán pegadas con cinta adhesiva en los lugares a los que hacen referencia las citas bíblicas. Por ello, los grupos de alumnos deben buscar la cita bíblica que se indica en cada pista y éstas nos dirigirán al lugar donde está escondida la siguiente pista… así, por orden, hasta la última donde deberán encontrar un cofre de madera escondido con el “tesoro” dentro. 

En este cofre se encuentra un pequeño espejo y la última pista. Deben averiguar cuál es el verdadero tesoro.

Por ejemplo, la primera pista (que la dará el docente) se trata de Is, 12, 3. Tras su localización, el alumnado lee: “Y ustedes sacarán agua con alegría de las vertientes de la salvación. “ ¿Dónde crees que estará la segunda pista? ¡Efectivamente!, la segunda pista se encontrará pegada con adhesivo en alguna fuente del patio.

Y así, las sucesivas pistas, hasta encontrar el cofre del tesoro.

Continúa en el siguiente artículo. Cliquea aquí para seguir leyendo.

 

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