Bachillerato: Claves para un nuevo curso en la clase de Religión
Por: Inmaculada García
Los comienzos de curso siempre llegan con sentimientos encontrados: se acabaron las vacaciones, otra vez a clase, cómo serán los grupos de este curso… Pero los que nos dedicamos a esto sabemos que empezar un nuevo curso trae mucho de ilusión y de ganas de que nuestros alumnos aprendan y disfruten. Te proponemos unas claves para organizar este 2021-2022 que se nos avecina. Son solo unas ideas, propuestas que puedes adaptar y hacer tuyas. Seguro que es un curso lleno de vida.
¿Ya nos conocemos?
Comenzamos un nuevo curso, se nos agolpan los planes, las ideas, nuevos proyectos…, pero si hay algo que hay que trabajar especialmente este año es el encuentro y la convivencia. El curso pasado estuvo lleno de distancias de seguridad, mascarillas y la ausencia de actividades que fomentan la convivencia. Y, aunque este curso tenemos que seguir cumpliendo las normas de seguridad sanitaria, busquemos la manera de que nuestros alumnos se encuentren y compartan.
En los cursos superiores de ESO y Bachillerato hay muchos alumnos que se conocen de años anteriores, otros acaban de aterrizar en nuestras aulas o coinciden por primera vez con el grupo. Vamos a proponer una actividad que ayude a todos a dar el primer paso para conocerse un poco mejor. Podemos proponer una charla por parejas o grupos de tres e invitarlos a que cuenten algo de su verano, una experiencia que les haya marcado especialmente. Les dejamos tiempo, sin prisa, pueden dedicar 20 o 25 minutos. En el tiempo restante de la clase les pedimos que escriban un microrrelato con esa experiencia. Deben hacerlo lo más literariamente posible, elegir un narrador con el que se sientan cómodos (pueden usar la 3ª persona como si ellos no fueran protagonistas sino espectadores), no hay que escribir más que unas líneas, media página o, como mucho, una página entera. A continuación, se pasan los relatos de manera que todos conozcan un poco más a sus compañeros y sus experiencias de vacaciones.
Somos acogedores: cómo acompañar a los alumnos nuevos
Si has decidido llevar a cabo la actividad anterior, habrás conseguido que los alumnos nuevos empiecen a conocer un poco al resto de sus compañeros. Acompañar a estos alumnos recién llegados debe ser una prioridad en todos los centros. Un cambio de centro en la adolescencia no es fácil, sobre todo si llegan a un grupo que ya está formado. Hay jóvenes que tienen cualidades especiales para acoger a todo el mundo: son abiertos, amables y están dispuestos a ayudar. Es posible que se presenten voluntarios para echar una mano con los alumnos nuevos, pero si no es así, pídeselo. Pueden enseñarles el colegio, presentarles a los profesores, incluirlos en sus grupos de trabajo y motivar a sus compañeros para que los tengan en cuenta a la hora de quedar fuera del centro.
Dos o tres propuestas para estar a gusto en clase
Frente a las listas de normas y decálogos que pueden venir muy bien en cursos inferiores, a partir de los 15 o 16 años es mejor proponerles dos o tres objetivos a conseguir para que todos nos sintamos a gusto en clase. Si el grupo se conoce de años anteriores o el profesor los conoce, será fácil encontrar cuáles son los puntos débiles en los que trabajar, si no es así se pueden dejar unas semanas antes de proponer esta actividad y hacerla después de analizar los resultados de un DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades). De esta manera el grupo se hará consciente de sus debilidades y sus puntos fuertes y podremos acordar cuáles son los dos o tres aspectos en los que trabajar. Proponemos algunos que pueden venir bien en todos los grupos: capacidad de escucha, respeto y valoración de la diferencia, solidaridad entre compañeros…
Resolución de conflictos
Si el centro tiene un buen proyecto de gestión de conflictos es posible que no tengamos que preocuparnos nada más que en estar pendientes de que los protocolos se cumplan. Sin embargo, cada aula es una pequeña sociedad en la que a veces no damos importancia a conflictos que no son graves, pero que van minando la convivencia. En estos cursos no siempre tiene que intervenir el profesor en la resolución de un conflicto, sobre todo si no es grave. Sería bueno crear un equipo de convivencia para la clase de Religión, estos alumnos podrían encargarse de ser mediadores en las desavenencias, moderar los debates en clase para asegurar que todos son escuchados y se respetan las opiniones, etc. El equipo de mediación debe tener una buena comunicación con el profesor o profesora para que este pueda orientarlos en su misión.
Presento un contenido fundamental del curso y un personaje bíblico
Nuestros alumnos están sobreestimulados. Tienen muchas asignaturas, miran el móvil sin parar, juegan a videojuegos, ven series y películas… No empecemos el curso bombardeándolos con contenidos, lecturas, etc. Comencemos proponiendo un contenido que queramos trabajar especialmente este año y presentándoles un personaje bíblico que de alguna manera represente lo que queremos transmitirles. Puede ser un contenido del currículum o algo más transversal como el pacto educativo global propuesto por el Papa Francisco, la importancia de la ciudadanía global, el cuidado del medio ambiente… Busca un personaje bíblico que pueda decirles algo sobre esto: los profetas y su búsqueda de la justicia; la sirofenicia, que le pidió a Jesús que actuara más allá del pueblo de Israel; Dios en el momento de la creación entregándonos la tierra para su cuidado; Pablo de Tarso predicando en el areópago, etc.
Nos comprometemos con el cuidado del planeta y de nuestros hermanos
Entre los 16 y 18 años se despierta un gran interés por lo que sucede a nuestro alrededor. Los profesores y profesoras de todas las asignaturas, pero especialmente de Religión estamos llamados a aprovechar este momento vital de nuestros alumnos para sensibilizar y concienciar. Muchas veces se encuentran perdidos en internet, que les proporcionan mucha información, pero no son capaces de discernir qué es verdad y qué no. Podemos afirmar que gran parte de nuestro alumnado no está informado de la realidad que viven muchas personas del mundo, el mundo que queda lejos de ellos pero también el mundo cercano. Creemos que conocen la deriva de nuestro planeta por el cambio climático y lo que esto supone para miles de desplazados por el clima, las especies animales y vegetales en peligro, los incendios en su propia provincia, la escasez de lluvia o los fenómenos extremos, sin embargo, la realidad es que muchos de nuestros alumnos no han profundizado en nada de esto. Han oído hablar de la guerra en Siria, no obstante, no saben qué pasa con la vida de un refugiado; oyen hablar de violencia machista, pero desconocen que esto les ocurre también a muchas chicas de su edad; saben que han muerto ancianos a causa de la covid en las residencias, pero no son conscientes de la soledad de nuestras personas mayores… Es el momento de actuar. Propongamos un doble compromiso de voluntariado:
- Ayuda al planeta. ¿Qué vas a hacer personalmente para cuidar la casa común? ¿Qué vamos a hacer en esta clase?
- Ayuda a la gente. ¿Quiénes te preocupan? ¿Qué situación están viviendo esas personas? ¿Cómo vas a ayudarlos, cómo vamos a ayudarlos?
Escucha sus propuestas, poneos de acuerdo. No tiene que ser un compromiso difícil de asumir sino un cambio en su vida posible y que pueda mantenerse en el tiempo. Vuestra actuación será significativa y ayudará a mejorar el mundo.
Aprendemos a mirar dentro de nosotros
Muchos jóvenes han vivido estos últimos meses situaciones muy difíciles. Cada vez hay más casos de ansiedad y depresión. Evidentemente, estas enfermedades necesitan atención médica, pero nosotros también podemos ir creando hábitos en nuestros alumnos que les ayuden a tener una buena salud psicológica. La educación emocional y en interioridad nos ayuda a todos a afrontar las distintas situaciones a las que nos enfrentamos en la vida. Si en tu centro hay un plan de educación emocional o interioridad los alumnos estarán ya acostumbrados a ciertas rutinas. Si no es así, ha llegado el momento de empezar. Puedes comenzar con ejercicios sencillos de respiración consciente y relajación, les gustarán, se sentirán mejor y te lo agradecerán. Si el ambiente es bueno y hay un espacio apropiado, puedes proponer alguna sesión de interioridad más elaborada donde, además de la respiración y la relajación, puedan hacer algún ejercicio de introspección. La interioridad es un don de todas las culturas y religiones y es un buen paso previo a la oración. Invítalos a que busquen unos minutos al día para el silencio y la toma de conciencia de sí mismos y sus sentimientos. Crear estas rutinas puede ser uno de los mejores regalos para tus alumnos.

