Ocho formas del lenguaje religioso. Cómo usarlas en clase
El auténtico lenguaje religioso no se distingue del lenguaje corriente, pero pone especial énfasis en algunos rasgos particulares del lenguaje universal. Señalamos ocho formas muy comunes y relevantes del lenguaje religioso, que hemos de tener muy en cuenta en la clase de Religión.
El texto que reproducimos a continuación lo tomamos prestado de la monumental y reciente obra de Manuel María Bru Alonso ¿Ha fracasado la Nueva Evangelización?. Del desafío misionero de la acogida a cercanos, alejados y lejanos de la fe cristiana (San Pablo Madrid, 2024, 536-538). Forma parte del capítulo “¿Repensamos lo de las nuevas expresiones y el nuevo lenguaje?”, que a su vez pertenece a apartado 5: “¿Cuáles son los desafíos actuales de la Nueva Evangelización?”. Dice así:
[Las formas del lenguaje religioso]
«La tipología más clásica de formas del lenguaje religioso es la determinada por sus ámbitos. Así, se habla del lenguaje de las Sagradas Escrituras (fuente de la fe), del lenguaje de la doctrina (explicación de la fe) y del lenguaje de la liturgia (expresión cúltica de la fe). En cada uno de estos ámbitos coinciden formas comunes muy relevantes, y que forman parte del lenguaje religioso primigenio, el que analiza la fenomenología de la religión, y que se encuentra, de maneras muy diversas, en todas las tradiciones religiosas. A saber:
- El vértigo: el lenguaje religioso expresa dramáticamente dudas y quejas dirigidas al Misterio, hasta la más honda impetración, que va desde la súplica más confiada a la más extenuante, el clamor.
- El silencio: como dice Benedicto XVI, «al hablar de la grandeza de Dios, nuestro lenguaje resulta siempre inadecuado y así se abre el espacio para la contemplación silenciosa».
- El símbolo: hace que la experiencia religiosa busque expresarse (sobre todo a través de la liturgia) con los lenguajes del movimiento, la escenificación, el olor, la luz, la música y el complejo mundo de los símbolos.
- El relato: es la forma más susceptible de fidelidad a la experiencia religiosa desde la palabra.
- La confesión: el relato religioso se compone de un conjunto de relatos que buscan su síntesis y su sistematización en el kerygma (confesión narrativa), el Credo (confesión organizada) y el testimonio (confesión con la vida, inseparable del gesto). Cuando el kerygma y el Credo son analizados e interpretados racionalmente (la fe religiosa auténtica es siempre razonable), para ser inequívocos y vinculantes, tenemos el peligro de hacer de esta lectura (magisterial y teológica) la única forma de transmisión de la fe, reduciendo el lenguaje religioso a un modo de comunicar que puede ser elocuente, pero es poco o nada asombroso.
- El gesto: como testimonio «no verbal», es el principal lenguaje de Jesús, siendo Él la Palabra eterna: «Las obras que yo hago en nombre de mi Padre lo demuestran claramente» (Jn 10,25).
- El arte: ya como memoria del relato (arte figurativo) o como memoria de la inquietud religiosa, del deseo de trascendencia (arte conceptual).
- El asombro: si el vértigo (la primera de las ocho forma) expresaba lo religioso como anhelo y búsqueda, el asombro (la última y definitiva) lo como encuentro. La principal incorporación del lenguaje religioso al lenguaje corriente, y a cada una de las lenguas, consiste en la permanente búsqueda de expresiones para nombrar el asombro percibido.
De todos ellos podemos concluir que el vértigo, el silencio y el símbolo son comunes a todas las experiencias religiosas y a todas las religiones más o menos institucionalizadas. Que el relato, la confesión, el gesto y el arte son especialmente comunes a las religiones históricas, en las que se confiesa un diálogo entre Dios y los hombres, y una implicación de Dios en la historia de los hombres. Que el asombro, como las tres primeras, es común a todas las experiencias religiosas, sirve de puente entre uno y otro estadio de la historia de las religiones (de la apertura religiosa a la revelación divina), y salva por ser signo de autenticidad a la tentación que en las institucionalizadas amenazan el poder y las ideologías. Y que las ocho formas del lenguaje religioso comparten el denominador común de “lenguaje del testimonio”, que más tarde abordaremos».
Cómo traducir este texto y llevarlo a la práctica
- Leer el texto: En qué me ilumina? ¿Qué me provoca? ¿Qué me sugiere?
- Rellenar la propuesta resumida en el cuadro siguiente. En concreto y lo primero: resumir con nuestras palabras en qué consiste cada lenguaje, sugerir algo más a raíz de lo que nos sugiere y concretar cómo se puede aplicar a la clase de Religión.
- Concretar lo que yo ya hago en clase con cada uno de los lenguajes.
- Buscar e imaginar lo que yo puedo hacer en clase.
- Indicar claramente lo que yo puedo hacer que hagan los alumnos en cada uno de los casos.
- Especificar el proceso que voy a seguir para poner en práctica las acciones elegidas.
- Compartir todo esto con otros profesores y sacar conclusiones operativas juntos.
LENGUAJE | En qué consiste | Qué hago | Qué puedo hacer | Qué puedo hacer que hagan |
| EL vértigo | ||||
| El silencio | ||||
| El símbolo | ||||
| El relato | ||||
| La confesión | ||||
| El gesto | ||||
| El arte | ||||
| El asombro |

