¿Qué es el perfil de salida en el nuevo currículo? (y 5)

Tras la presentación del nuevo marco curricular de la LOMLOE en esta serie de artículos, hemos analizado sus novedades pedagógicas, las competencias clave, la nueva arquitectura curricular y hemos explorado los aprendizajes esenciales de la ERE vinculados a este enfoque competencial, la completamos ahora con la descripción de su novedad fundamental que enseguida formará parte de nuestro lenguaje: el perfil de salida.

El anunciado enfoque competencial para el nuevo currículo de la LOMLOE concitará numerosas críticas y con toda probabilidad será acusado de reducir su carga cognitiva. Las primeras informaciones confirman este pronóstico. Estas objeciones están relacionadas, en el fondo, con las inevitables transformaciones de la función de la escuela en los contextos actuales. Durante una buena parte de nuestra historia, las funciones de la escuela han estado asociadas a la transmisión de la cultura y del conocimiento, además de la socialización y transformación social; sin embargo, por razones bien conocidas, estas funciones de la escuela necesitan adaptarse a los tiempos actuales que podríamos resumir en la llamada Cuarta Revolución Industrial (Industry 4.0). En este contexto, el aprendizaje desbordará los años escolares y se prolongará inevitablemente a lo largo de la vida. Resulta apremiante asumir que estos cambios tengan consecuencias en el modo de definir los aprendizajes escolares que los ciudadanos necesitan para su incorporación satisfactoria a la vida adulta. Por tanto, creo que es un imperativo ético comprender que las transformaciones sociales exigen nuevos enfoques curriculares.

El Ministerio de Educación, en los avances que presenta sobre el nuevo currículo hace referencia a estos cambios que afectan a todos los sistemas educativos que se ven “obligados a reflexionar sobre qué, para qué y cómo deben enseñar, y a reposicionarse para responder mejor a los desafíos y oportunidades del presente y, sobre todo, del futuro”. En esta línea debe entenderse la nueva conceptualización del currículo como una articulación de “lo que se espera de la educación para conseguir un desarrollo holístico, inclusivo, justo, pacífico y sostenible de las nuevas generaciones”.

El perfil de salida como piedra angular del nuevo currículo

En este nuevo modelo curricular, explica el Ministerio, “el perfil de salida del alumnado, al término de la educación básica, se constituye como la herramienta que concreta los principios y fines del sistema educativo español. Este elemento curricular identifica las competencias clave que todo el alumnado, sin excepción, debe haber adquirido y desarrollado al término de la educación básica. Es decir, el nuevo currículo estará vertebrado por las competencias que se describen en este perfil y que se espera alcancen todos los alumnos de la enseñanza básica u obligatoria, por tanto, desde los 6 hasta los 16 años, desde Primaria a Secundaria Obligatoria.

El perfil de salida, añade, “es la piedra angular del edificio curricular, la matriz que cohesiona y hacia donde convergen las distintas etapas y modalidades que constituyen la formación básica del sistema educativo español. Se concibe, por tanto, como el elemento que debe iluminar y fundamentar el resto de decisiones curriculares, las estrategias y orientaciones metodológicas en la práctica lectiva y el elemento de referencia de cara a la evaluación interna y externa de los aprendizajes del alumnado”.

El referente esencial para identificar las competencias clave de este perfil de salida es la Recomendación del Consejo de la Unión Europea de 2018, sobre el aprendizaje permanente. Allí se definen estos aprendizajes como “aquellos que todas las personas necesitan para su realización y desarrollo personales, su empleabilidad, integración social, estilo de vida sostenible, éxito en la vida en sociedades pacíficas, modo de vida saludable y ciudadanía activa”.

Esta referencia está en línea con el marco europeo de educación que se plantea para 2025. Se avanza así, según el propio Ministerio, en una “visión del aprendizaje, el estudio y la investigación europeas para el año 2025 recogido en Refuerzo de la identidad europea a través de la educación y la cultura, el documento que recoge los acuerdos adoptados en la reunión informal de los Jefes de Estado o de Gobierno de Gotemburgo, en noviembre de 2017”.

Aunque el eje vertebrador de este perfil de salida es, sin duda, las competencias clave de la UE, en su definición se han tenido también en cuenta los desafíos globales que plantean tanto la OCDE como la UNESCO. Otro factor importante han sido los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Se trata de asumir los imprescindibles cambios en las políticas educativas “para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover las oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

Entre los fines de la educación que se proponen en la LOMLOE, muy relacionados con la ERE, la destacamos la formación personal y la socialización. Así, la educación básica y obligatoria de nuestro sistema educativo: “debe procurar al alumnado los conocimientos y competencias indispensables para su desarrollo personal, para resolver situaciones y problemas de los distintos ámbitos de la vida, crear nuevas oportunidades de mejora, así como para desarrollar su socialización, lograr la continuidad de su itinerario formativo e insertarse y participar activamente en la sociedad en la que vivirán y en el cuidado del entorno natural y del planeta”. El Ministerio apuesta expresamente porque la educación básica tenga como finalidad que el alumnado se forme integralmente en tres áreas de realización competencial:

  • en la esfera personal, como individuo que se realiza emocional e intelectualmente;
  • en la esfera social y afectiva, tanto en el entorno inmediato, como en una sociedad global cada vez más cambiante;
  • y en la esfera académica con su futura proyección profesional, para que se abra paso en una sociedad del conocimiento.

El perfil de salida, añade, “es la piedra angular del edificio curricular,
la matriz que cohesiona y hacia donde convergen las distintas etapas”.

Correlación con las contribuciones educativas de la ERE

Nos parece relevante subrayar aquí la convergencia de la enseñanza de la religión con el nuevo currículo cuando propone que “todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación para estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible”.

Nótese que acabamos de subrayar algunos argumentos que caracterizarán el nuevo currículo, más allá de su enfoque competencial, que confluyen significativamente con las contribuciones educativas de la enseñanza de la religión. Aunque lo hemos escrito en otros lugares, reiteramos las sinergias que percibimos entre estos argumentos –competencia global de la OCDE, aprender a ser de la UNESCO, Agenda 2030 de Naciones Unidas, fines de la educación centrados en la persona y la sociedad inevitable y la ERE.

¿Qué es el perfil de salida según el Ministerio de Educación?
El Ministerio de Educación presentó públicamente las líneas básicas de nuevo currículo y adelantó a la asociación nacional de editores de libros de texto una aproximación de lo que será el perfil de salida de la educación básica.
Este perfil de salida se define como el conjunto de competencias indispensables para que alcance su desarrollo personal, resuelva de manera ética, crítica y sostenible situaciones y problemas en los distintos ámbitos de la vida, busque y aproveche oportunidades de mejora, desarrolle su socialización, continúe su itinerario formativo y participe activamente en la sociedad. Así, se plantea como objetivo que, al término de la educación básica, el alumnado haya adquirido las competencias que le permitan:
– Desarrollar el sentido de la responsabilidad para adoptar hábitos de vida saludable, siendo consciente de sus propias necesidades físicas y emocionales y del impacto de sus actos sobre su bienestar físico y mental, adoptando hábitos saludables y comprendiendo el impacto de determinadas decisiones sociales sobre el bienestar individual.
– Planificar un proyecto de vida personal, basado en un buen conocimiento de sí mismo y de sus potencialidades, adoptando estrategias para proyectar su futuro e integrarse en la sociedad adulta, teniendo en cuenta también el bienestar de los demás.
– Establecer una actitud activa de protección del medioambiente, haciendo un uso responsable de los bienes y servicios y siendo consciente de los aspectos sociales, económicos y éticos del consumo y de la necesidad de construir un entorno saludable basado en el desarrollo sostenible.
– Ejercer un juicio crítico, ético y estético respecto al uso de las tecnologías, valorando sus beneficios y riesgos, así como respecto a los medios de comunicación, respetando los derechos individuales y colectivos.
– Hacer suyos los valores democráticos, participando activamente en actividades cooperativas y solidarias y adoptando una cultura de respeto a la diversidad, de resolución pacífica de los conflictos y de defensa del bien común.
Este perfil de salida de la enseñanza básica se concreta en un conjunto de descriptores operativos de las ocho competencias clave. Estos descriptores son desempeños de cada una de las competencias clave que incorporan conocimientos, destrezas y actitudes. Estos descriptores constituirán el marco referencial para la definición de las competencias específicas de cada una de las áreas o materias.
Con la definición de este perfil de salida de la enseñanza básica se ha buscado dar continuidad y coherencia a las etapas de primaria, secundaria obligatoria y ciclos formativos de grado básico. La adquisición de este perfil de salida está, a su vez, necesariamente ligada a los objetivos de etapa y es el referente para la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.

Descriptores operativos de cada competencia clave

Proponemos a continuación la definición de todos los descriptores de perfil de salida organizados en las ocho competencias clave y con su secuencia para Educación Primaria y Secundaria Obligatoria.

En resumen, los descriptores de este perfil de salida, sumando los de las ocho competencias clave, describen lo que se espera hayan aprendido los jóvenes que terminan su enseñanza básica y se encuentran preparados para afrontar su proyecto vital y los retos del siglo XXI como personas, como ciudadanos y como futuros profesionales en un mundo interconectado, global y cambiante. Este desempeño competencia

l supone, se explica por parte del Ministerio, un aprendizaje que debe ser transferible a cualquier contexto personal, social y académico de su vida.

 

1. Competencia lingüística

 

2. Competencia plurilingüe

 

3. Competencia matemática, en ciencia, tecnología e ingeniería

 

4. Competencia digital

 

5. Competencia personal, social y de aprender a aprender

 

6. Competencia ciudadana

 

7. Competencia emprendedora

 

8. Competencia en conciencia y expresión culturales

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