La clase de Religión y la educación a distancia
Debido a la pandemia provocada por el Coronavirus, el papel de la educación a distancia ha cambiado radicalmente. Ha supuesto que en cuestión de días todo el profesorado hayamos tenido que convertir nuestras programaciones presenciales en formación a distancia. Un reto complicado y más aún en asignaturas como la nuestra donde la cercanía al alumnado es una de las señas de identidad.
Este cambio ha significado un aprendizaje “exprés” no solo para el profesorado, también para las familias y el alumnado que una vez más nos han sorprendido con su gran capacidad de adaptación.
Ahora que comenzamos un nuevo curso, donde estamos sumergidos en protocolos y programaciones debemos ponernos en clave de programar a “distancia”. Tarea nada fácil, y menos aún en la asignatura de Religión donde encontramos menos recursos de materiales elaborados de los que poder “echar” mano.
Es aquí donde debemos “sacar” lo mejor de nosotros mismos y buscar aquellas herramientas y recursos que nos permitan mantener esa cercanía sin olvidarnos el principal objetivo, que no es otro que transmitir el mensaje de Jesús.
Jesús hablaba a los discípulos en la montaña, por medio de parábolas, nosotros ahora, debemos transmitir ese mensaje desde una pantalla de ordenador o desde nuestras clases. “Cambian los medios pero no la esencia”.
Y es que esta nueva situación hace que tengamos que modernizarnos a la hora de llevar los contenidos a nuestros alumnos. Algo realmente complicado por la propia esencia de la asignatura. Es el gran reto al que nos enfrentamos en este nuevo curso. Por eso es importante que a la hora de programar o pensar en cómo hacerlo, lo hagamos desde unas metodologías activas, donde las combinemos con la educación a distancia y es que no podemos pasar de un modelo tradicional a un modelo “virtual”. En el aula es importante que trabajemos las metodologías activas y que sepamos combinarlas con la educación a distancia, de esta manera enriqueceremos nuestras clases de Religión.
Lógicamente esto supone tiempo, esfuerzo y coordinación con el resto del profesorado del centro, puesto que la asignatura de Religión es una asignatura más.
Teniendo claro esto, y nuestro principal objetivo, es entonces cuando podremos empezar a enseñar de una forma nueva, divertida y ver qué herramientas digitales se adaptan mejor a nuestros alumnos y a nuestra área.
Por suerte son muchas las herramientas que internet pone a nuestro alcance, yo destacaría aquellas que nos permiten interactuar con los alumnos, como la creación de un aula virtual donde la clase se hace cercana a ellos con elementos que ellos ven día a día en el aula.
Otro recurso muy interesante y con el que trabajo en mis clases desde hace años, es la gamificación, podemos hacerles “viajar” a tiempos de Jesús, convirtiéndoles en periodistas o reporteros bíblicos. Pero esto, es material para próximas columnas….


¡Qué buen artículo África! Gracias por todas tus aportaciones y tu creatividad constante. Eres una referencia para profes de religión y cualquier educador que quiera trabajar en el aula desde la innovación. Un placer poder aprender contigo.
¡Enhorabuena por el lanzamiento de la web! También por darnos cabida y voz a profes en este proyecto apasionante.
¡Gracias Fermin!
La suerte es mía por tener tanta gente valiosa a mi lado.