La evaluación de competencias en el área de Religión (3)
Desde que el sistema educativo se basa en el desarrollo y adquisición de competencias, uno de los retos que se le presenta al profesorado es la evaluación de dichas competencias. Tercera entrega de la serie de artículos que aborda este tema.
Continuamos con la tercera entrega de esta serie de artículos sobre la evaluación de las competencias en el área de Religión.
Instrumentos de evaluación
Un instrumento de evaluación es una herramienta que permite establecer una valoración sobre el grado de consecución de los aprendizajes (de forma cuantitativa o cualitativa).
Según esto, podemos enumerar los siguientes: cuestionarios (cognitivos), listados de comprobación, registros o escalas de observación, valoración o estimación, rúbricas, escalas de actitud.
Nos centraremos en los tres instrumentos de evaluación que principalmente sirven para valorar los tipos de evidencias ya mencionadas (recuerde la tabla de apartados anteriores): listados de comprobación, escalas de valoración y rúbricas. Y que pueden ser utilizados para la autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación.
Listados de comprobación
Las listas de comprobación (checklists, listas de cotejo) son un instrumento de evaluación con una estructura muy simple, pero con un enorme potencial para valorar aspectos muy específicos de conocimientos, destrezas y actitudes, desde la observación. Siendo así, podemos definirlo como un instrumento de evaluación que sirve para identificar la presencia o ausencia de conocimientos, destrezas o conductas.
Se caracterizan por una serie de ítems (criterios de realización o indicadores de logro) situadas en una columna, mientras que en otra columna están las casillas para marcar en un recuadro, o similar, los ítems conseguidos.
Las listas de comprobación aportan elementos de juicio sobre cómo y qué aprende el alumnado, cómo enseñan los docentes y hacia dónde pueden ir encaminados para mejorar sus aprendizajes.
Pueden servir para:
- Determinar en qué nivel de un proceso se ha quedado un alumno (qué destrezas ha adquirido dentro de este proceso y cuáles le faltan para finalizar con éxito). En ese caso, la lista de comprobación se compone de ítems secuenciados.
- Observar qué destrezas en un desempeño se adquieren y cuáles no. Pueden ser de índole cognitiva, psicomotriz, afectivas… Si además, añadimos como ítems los propios indicadores de logro, se verá claramente que la puntuación está asociada con la calificación que podemos hacer de la competencia.
Las escalas de valoración
Las escalas de valoración son un instrumento de evaluación que se sitúa entre un listado de comprobación y una rúbrica:
- Mantiene los criterios de realización que observamos (indicadores de logro) de manera explícita, igual que los listados de comprobación.
- Se establecen niveles de logro en una escala, siguiendo uno o varios criterios de graduación: frecuencia, intensidad, modo, autonomía…, como lo hacen las rúbricas.
Por lo tanto, son similares a los listados de comprobación excepto en que indican el grado de cumplimiento, en lugar de señalar si se cumple o no se cumple (sí/no), porque admiten grados en función de alguna calidad:
- Frecuencia: siempre, casi siempre, a veces, nunca
- Autonomía: sin ayuda, con poca ayuda , con mucha ayuda…
- Cumplimiento: completamente, en parte, sin realizar…
- Puntuación: 4, 3, 2, 1
- …
Dicho de otra manera, las escalas de valoración añaden un elemento más a los listados de comprobación: la escala por la que se valorarán los diferentes criterios de cumplimiento (indicadores de logro). En este caso, los criterios de realización no pueden valorarse en términos de realiza/no realiza
Por lo que podemos definir la escala de valoración como un instrumento de evaluación para valorar, en un rango definido, el grado de cumplimiento de tareas de realización, niveles de habilidad, procedimientos o procesos, cantidades o cualidades.
En una escala de valoración los criterios de realización van en una columna y el rango de cumplimiento con palabras descriptivas, con o sin números, en otras columnas. Estas últimas forman “la escala” y, como se ha comentado, pueden indicar un rango de logro, de acuerdo, de frecuencia, de autonomía, de motivación… En muchas ocasiones los criterios de realización se sustituyen por atributos (etiqueta que “resume” esos criterios), pero sólo es aconsejable si se tiene claro qué hay detrás de cada atributo, es decir, el indicador de logro.
Ejemplos:

Las escalas de valoración son una buena herramienta para evaluar desempeños y proporcionar feedback al alumnado sobre qué aspectos deben mejorar en función de un indicador de logro. Por lo que puede ser un excelente instrumento como herramienta de autoevaluación y coevaluación, según lo requiera la situación de aprendizaje o la tarea a evaluar.
Igualmente, se pueden incorporar diferentes elementos visuales que faciliten y motiven al alumnado en la labor de evaluación a sus compañeros o la autoevaluación: dianas de evaluación, likes, semáforos, uso de emoticonos… Son todo versiones de escalas de valoración.
Ejemplos:


Independientemente del atractivo que puedan tener estas herramientas, lo que se debe procurar en el fondo es que estén diseñadas de manera que los indicadores de logro estén bien alineados con el currículo y con el contexto de la situación de aprendizaje o realización de la tarea.
En el siguiente y último artículo abordaremos las rúbricas.
Todos los artículos de este serie:
La evaluación de competencias en el área de Religión (1)
La evaluación de competencias en el área de Religión (2)
La evaluación de competencias en el área de Religión (3)
La evaluación de competencias en el área de Religión (4 y última)


Cómo poder hacerme con estas rúbricas en formato pdf
Buenas, María Teresa.
He añadido los documentos con posibilidad de descarga.
Un saludo