De aulas virtuales y herramientas digitales
Ahora que acaba el trimestre, es hora de evaluar esta nueva forma de llegar a los alumnos
Después de los meses de confinamiento, me planteé que la vuelta a las aulas no podía ser igual.
¡Algo ha cambiado y esto también debe verse reflejado en nuestras clases de Religión!
De ahí que me planteará digitalizar la asignatura de manera que permitiera a mis alumnos poder llevarla al día en caso de un nuevo confinamiento grupal o individual.
Me puse entonces “manos a la obra” y empecé a empaparme de información sobre herramientas digitales que me permitieran combinar la educación presencial con la educación a distancia.
Creo que el papel de estas herramientas ha de ser un papel facilitador siempre teniendo claro los objetivos y el contexto para que nuestros alumnos puedan alcanzar los objetivos propuestos.
Por suerte, hay una gran oferta de herramientas digitales, plataformas y programas gratuitos en internet, pero es importante que hagamos una selección de ellos pensando en nuestra asignatura, en el mensaje que queremos transmitir y en la realidad de nuestros alumnos.
También es cierto, que para la asignatura de Religión, encontramos escasos materiales en la red, por lo que mi reto al comienzo de curso, era UN GRAN RETO.
Pensando y dando vueltas a cómo combinar todo esto y cómo llevarlo a cabo, surgió la idea de crear el aula virtual. En este aula virtual cada día les explico lo que trabajamos, colgamos nuestros trabajos, los criterios de evaluación y en definitiva, lo que va surgiendo cada día en el aula, porque nuestras clases son clases vivas y el aula un medio para darle voz.
Con este aula llego a mis alumnos, dentro del tiempo del colegio, pero lo más importante, fuera de él.
En él se encuentran con elementos cercanos y que vemos en clase cada día, con herramientas a las que se van adaptando y que debo decir, muy bien, y que me ayudan a transmitir mejor el mensaje de la asignatura y a ellos además, adquirir ciertas habilidades que les van a ayudar el día de mañana en el mundo digital al que nos dirigimos (o al que ya hemos llegado).
También es verdad que para el profesorado supone un trabajo doble, donde cada tarde hay que subir el trabajo del día siguiente pero tiene la recompensa de ver que ese esfuerzo merece la pena porque da un punto más de calidad a nuestra asignatura.
No se trata de cantidad (no tiene sentido enseñar mil herramientas) sino de calidad y hacer una selección que nos permitan trabajar la asignatura de una manera sencilla pero efectiva.
Ahora que acaba el trimestre, es hora de evaluar esta nueva forma de llegar a los alumnos, creo que es muy positivo cualquier medio que nos haga acercarnos a ellos y que a ellos les haga tener esa curiosidad de querer saber más.

