Relatos bíblicos y cultura pop
Lo reconozco: este título es un poco “mentirijilla”, pues, si bien hablaré en el texto de los relatos bíblicos, no todo lo que diré está necesariamente relacionado con la cultura pop que menciono.
Por: Junkal Guevara
Apócope de “popular”, lo “pop” identifica, propiamente, el movimiento cultural que se produce en Estados Unidos en los sesenta, y como expresión en cierto modo eufórica después de las dificultades que siguieron a la crisis de los años treinta y la Segunda Guerra Mundial. Lo pop lo reconocemos visualmente en los brillantes colores de la obra de Warhol, en el “american way of life” con sus coches deportivos, electrodomésticos inimaginables, centros comerciales, etc.
Pero como apócope de “popular”, me sirve para hablar de la representación de los relatos bíblicos y sus protagonistas en manifestaciones de la cultura popular de nuestros días: cómic, novela gráfica, videoclips, videojuegos, etc. Y es que a finales de octubre pasado nos reunimos en Madrid un grupo de académicos (filólogos, especialistas en arte, teólogos, etc.) que venimos unos años trabajando en el análisis de las figuras femeninas en el arte a través de los siglos, con una atención particular a las nuevas disciplinas artísticas.
Por otro lado, en esa misma reunión, coincidimos algunas autoras de la colección “Mujeres bíblicas” que publica una de las más conocidas editoriales católicas de nuestro país, en cuyos textos, además de imprimir una lectura de las historias de mujeres en la perspectiva del género femenino, se aportan una serie de materiales (rutinas de pensamiento, claves de lectura, preguntas, etc.) que favorecen la convocatoria de grupos de lectura y estudio de la Biblia en aproximaciones nuevas.
Digo todo esto, queridos maestros y maestras, porque la Biblia, “lengua materna de la cultura actual” (F. Varo), de alguna manera, y así lo reconocen teólogos dogmáticos tan relevantes como C. Theobald, ha salido del ámbito de control de la Iglesia para encontrar un nuevo posicionamiento en la cultura. Este éxodo desvela que, ignorando la condición religiosa de la misma, muchos de nuestros contemporáneos encuentran plasmados en sus personajes, historias, poemas y leyendas, momentos y elementos clave de la existencia humana: vida, muerte, guerra, paz, amistad y traición.
Por todo lo anterior, no debe asombrarnos que la novela gráfica de un ilustrador escocés plantee una relectura de la historia del combate entre David y Goliat en la perspectiva del gigante, y para reivindicar la palabra y los sentimientos de los perdedores. O que un reputado ilustrador español, sin un interés reconocido por Jesús, se rinda a la potencia y la coherencia de su persona y su mensaje para ofrecer su propia interpretación visual, y dejarnos páginas desafiantes al releer la Pascua. O que el videojuego Chants of Sennaar desarrolle su trama a partir de la historia de Babel. De hecho, el Premio Nacional de Cómic de este año se le ha concedido a una obra, Cuerpo de Cristo, en la que la ilustradora, que tampoco se reconoce creyente, confiesa el papel sanador que la religión ha tenido en la enfermedad mental de su madre.
Perspectivas nuevas
Algunos diréis que esto que os cuento no es muy nuevo, porque, es verdad, no hay libro de texto católico de la ERE en el que no se planteen actividades sobre obras artísticas; pero lo que pongo delante ahora es la cantidad de obras de arte, y también noveno (cómic, novela gráfica) y décimo (videojuegos), que, produciéndose en contextos no creyentes, nos ofrecen lecturas, claves, aproximaciones, etc. que enriquecen las que hacemos en nuestros territorios confesionales.
Año nuevo, artistas nuevos y perspectivas nuevas. Sin miedo; aunque algunos penséis que trabajar la Biblia en Los Simpsons es una tontería, porque nada tenemos que aprender de una familia disfuncional como esa, es ahí donde nuestros chavales conocen a una madre que proclama “vamos a la iglesia porque eso nos ayuda en nuestra vida cotidiana”. Nuevas situaciones de aprendizaje, quizá, en un currículo que, “manteniendo su peculiaridad y la esencia del diálogo fe-cultura y fe-razón que la ha caracterizado en la democracia, acoge los signos de los tiempos y responde a los desafíos de la educación en este siglo XXI”.
La Biblia ha salido del control de la Iglesia para encontrar un nuevo posicionamiento en la cultura

