Una visión pedagógica más integral
En educación todo cuenta. Los problemas no se pueden abarcar desde una sola dimensión, si verdaderamente creemos que apostamos por una educación integral. Este planteamiento, el abordaje multidimensional, en colaboración con el desarrollo de un pensamiento crítico, es lo que llamamos interseccionalidad. La perspectiva de la interseccionalidad proporciona una visión pedagógica más integral, que aúna la dimensión intrapersonal, la dimensión interpersonal y la dimensión cósmica en las prácticas educativas. La interseccionalidad, nacida en un contexto racializado y feminista, propone una mirada más completa y compleja sobre la educación y sus protagonistas en un contexto multicultural e intercultural. La intersectorialidad permite hacer confluir estrategias, procesos y metodologías que se utilizan para centrar la mirada pedagógica sobre las experiencias de las personas excluidas, vulneradas e invisibilizadas en la sociedad y en el ámbito educativo, y deja emerger las desigualdades cruzadas, como urdimbres de poder y exclusión basadas en el género, la etnia, la clase, etc., y que se apoyan mutuamente para producir dicha exclusión, opresión y subordinación. Una pedagogía interseccional evalúa la situación de la persona y aquellas categorías que, en su construcción identitaria, la atraviesan, la constriñen y la encasillan por su condición personal o cultural. De esta manera se señalan los procesos de deshumanización que pueden estar implícitos en las prácticas educativas. La tarea de los educadores con perspectiva interseccional es desaprender estos procesos deshumanizantes y hacer de la escuela un lugar que acoge la diferencia, como espacio de encuentro intercultural, potenciando el diálogo entre docentes y estudiantes y aumentando la capacidad crítica y proactiva en favor de la justicia social de toda la comunidad educativa.

