GRACIAS POR RE-COLOCARNOS
Con esta convocatoria, sugiere Javier Cortés, el Papa nos obliga a re-colocarnos. Hemos de ser una palabra educativa a la búsqueda de otras.
Las dos instancias eclesiales que suelen emitir inquietudes sobre el ámbito educativo son, por una parte la Conferencia Episcopal y por otra las estructuras de la Escuela Católica. Con demasiada frecuencia ambas lo hacen reivindicando su espacio en el sistema educativo. La primera con su propuesta de clase de religión, la segunda postulando que su ser y existir es una manifestación de la libertad de enseñanza. Pues bien, he aquí que Francisco promueve una iniciativa al servicio de la mejora de la educación en el mundo que parte de un posicionamiento radicalmente distinto. No reivindica espacios para las propias iniciativas eclesiales en los sistemas educativos sino que convoca a un más que necesario trabajo común con el fin de promover un pacto educativo global que dinamice el compromiso de todos por la educación. Gracias por re-colocarnos, es decir, por volvernos a colocar en el lugar que nos corresponde: ser una palabra educativa que salga a la búsqueda de otras y sea capaz de erigirse en protagonista educativo en el mundo laico. No salimos con la mente, las manos y el corazón vacíos. Lo hacemos con el bagaje de la grande y fecunda tradición educativa de la Iglesia bien atestiguada desde sus inicios. Lo hacemos al servicio del mundo y la sociedad de nuestros días. Por eso queremos ser convocantes y así construir con otras tradiciones educativas y con todas las personas de buena voluntad entregadas a la educación con el ambicioso fin de construir un proyecto educativo global que sea capaz de ser asumido por toda la tribu. Aquí también urge que los educadores cristianos nos pongamos en salida y nos dejemos de discursos endogámicos y autorreferenciales más preocupados a veces por nuestra propia subsistencia que por colaborar en proyectos ambiciosos de construcción de un proyecto de humanidad común.

