Por: Junkal Guevara
Bichota es el apodo de la artista colombiana Carolina Giraldo, mejor conocida por su nombre artístico Karol G., que nos ha acompañado todo el verano con su tema Si antes te hubiera conocido. En el mundo reguetonero, Karol G., como Shakira, “la Loba”, dos colombianas, encarna perfectamente la condición de “bichota”, porque ha sabido imponerse a las barreras de género y raza que no pocas veces actúan sibilinamente en la industria musical. De hecho, “la Bichota” y “la Loba”, en medio del lío de la separación de Shakira y Piqué, sacaron juntas un tema, TGQ. Más allá de que la letra identifique el poderío de estas bichotas/lobas con hacer dinero, me interesa la contradicción entre esa imagen de mujeres triunfadoras, triunfo que llevan incluso en el apodo, y su modo de entenderse en relación a los varones. Así que volvemos a Si antes te hubiera conocido, que ha conseguido tres discos de platino y millones de reproducciones. La letra, musicalizada al ritmo de bachata y merengue, refiere un amor platónico, que, por mala fortuna o cuestiones del destino, no llegó en un buen momento, y ahora se ha perdido la oportunidad porque la otra persona ha encontrado la felicidad en otra relación. En el vídeo, rodado en República Dominicana, se puede ver a la cantante como camarera de un chiringuito junto a una playa en la que los propios clientes la animan a cantar en el karaoke que habían improvisado, después de una horrorosa interpretación de un tema por una mujer que ha sido abandonada.
Confieso que, musicalmente, me ha entretenido muchísimo en esos ratos más o menos aburridos que hay que dedicar en vacaciones a tareas domésticas, bricolaje, compras, etc. Ahora bien, no se me pasó nunca el estribillo: “Yo me caso contigo. Mi nombre suena bien con tu apellido. ‘Toy esperando el primer descuido Pa’ presentarte como mi marido”. ¿Y es que una “bichota” está haciéndose fuerte en un modelo de mujer que piensa en “cazar” a un varón como marido, o, peor, como “mi marido”? Y, aunque no esté casada, entiendo que este, a partir de la comprensión que el relato de Gn 2 tiene de la mutualidad y la reciprocidad como algo propio y exclusivo de los seres humanos, no debería entenderse en el marco de la posesión, la apropiación o el control del otro. Sorprende que en las generaciones más jóvenes encontremos estas miradas que parecen renunciar a esa dignidad que da la propia estima, la libertad, las relaciones en clave de igualdad y mutualidad. Sorprende que no llame la atención y preocupe que las chicas sigan viéndose así, dependientes, posesivas o poseídas.
Una cuestión para nuestras aulas
En las competencias básicas de la LOMLOE, desempeños imprescindibles para que el alumnado pueda progresar en su itinerario formativo, entendido este en un sentido holístico, la competencia personal, social y de “aprender a aprender” está apuntando la forja de futuros ciudadanos que se conozcan, se comprendan y puedan experimentar un crecimiento y maduración constante. Ese itinerario formativo, en el marco de los saberes de la asignatura de Religión, pone en las manos de los docentes de esa área la orientación y el acompañamiento de los procesos de madurez de los alumnos, y, en ese marco, al trabajo sobre sus proyectos vitales. Es verdad que este modo de incidir en la formación de los alumnos más allá de los meros saberes puede estar confiado a la acción tutorial; en todo caso, los docentes de Religión podéis trabajar coordinadamente con los tutores.
Quizá podéis incorporar este año en vuestra asignatura, en cada uno de los niveles, algunas notas de la visión que del ser humano tiene la antropología teológica, que afirma de forma irrenunciable que somos dignos de ser amados y amar, dignos de vivir la vida con confianza fundamental en nosotros mismos, porque nos sentimos amados por Dios y llamados a la vida, precisamente, por la gratuidad de su amor.
Sorprende que no llame la atención y preocupe que las chicas sigan viéndose así, dependientes, posesivas

