EL PAPA TAMBIÉN LLORA…Y nos pide aprender a llorar

El papa Francisco contó reciénteme cómo lloró por los jóvenes soldados muertos en las guerras. Como papa, ha llorado en varias ocasiones más… y pide que también nosotros aprendamos a llorar.

 La vez en que el Papa lloró

 

El domingo 3 de abril de 2022, en el avión de regreso a Italia, después de su viaje pastoral a Malta, el papa Francisco respondió a las preguntas de los periodistas. Aludió a temas de interés general (ver las respuestas aquí) y contó también cómo en dos ocasiones lloró por los jóvenes soldados muertos en las guerras.

“Voy a contar algo personal: cuando fui en 2014 a Redipuglia [el papa se refiere a un cementerio militar] y vi los nombres, lloré. Realmente, lloré, con amargura. Uno o dos años después, en el Día de los Difuntos, fui a celebrarlo a Anzio, y allí también vi a los chicos que habían caído en el desembarco de Anzio [en las fosas Ardeatinas, un cementerio estadounidense para soldados de la Segunda Guerra Mundial, situado a unos 60 kilómetros al sur de Roma]: allí estaban los nombres, todos jóvenes. Y allí también lloré. Realmente lo hice. No lo entendí. Hay que llorar sobre las tumbas. Lo respeto, porque hay un problema político, pero cuando hubo la conmemoración del desembarco de Normandía, los jefes de gobierno se reunieron para conmemorarlo; pero no recuerdo que nadie hablara de los treinta mil jóvenes soldados que se quedaron en las playas. Abrieron sus barcos, salieron y fueron ametrallados allí, en las playas. ¿La juventud no importa? Esto me hace pensar y me da pena. Me entristece lo que está ocurriendo hoy. No aprendemos. Que el Señor se apiade de nosotros, de todos nosotros. Todos somos culpables”.

 


Para trabajar en grupo

  1. Comenzar preguntando ante de leer la noticia: ¿Creéis que el Papa llora? ¿Qué cosas le harían llorar?
  2. Leer la noticia y comentarla. ¿Por qué ha llorado el papa?
  3. El papa recordaba a los jóvenes soldaos muertos en la segunda Guerra Mundial… Pero en el fondo están presentes los soldados que luchan en la actual guerra en Ucrania: “Me entristece lo que está ocurriendo hoy2. Concretar lo que va ocurriendo cada día.
  4. Si yo tuviera 20 años, iría a una guerra como soldado. ¿Por qué sí o por qué no? ¿Hay diferencia en eso entre los chicos y las chicas?
  5. Imagina que te obligan a ir a la guerra : ¿Cómo te sentirías? ¿Por qué? ¿Qué harías?
  6. Responder a la pregunta del Papa: “¿La juventud no importa?”.
  7. Y comentar su frase final: “Todos somos culpables”. ¿En qué y por qué?
  8. Ver más adelante otras ocasiones en que el papa lloró. ¿Qué tienen todas en común?
  9. Ver el breve  vídeo «Al mundo de hoy le falta llorar» en el que el papa Francisco nos invita a prender a llorar. Comentar lo que dice el papa en ese vídeo.
  10. O, mejor –si es posible–, profundizar en un texto más amplio que podemos ver transcrito al final y escuchar aquí [minuto 8 al 14:07. Comentar lo que dice y sacar conclusiones.

 


Otras veces en que el papa Francisco lloró

  • Ante el relato de un sacerdote condenado a muerte

El papa Francisco lloró el 24 de septiembre de 2014 cuando escuchó el terrible testimonio de Ernest Simoni, un sacerdote de 84 años que fue condenado a muerte por el régimen comunista de Enver Hoxha y que pasó 27 años en diversos campos de concentración y trabajos forzados. Fue víctima de torturas por no hablar en contra de la Iglesia. (Ver aquí)

  • Al dar la bienvenida a los obispos de China Continental

El 3 de octubre de 2018 el Papa se emocionó al recordar que dos obispos de China Continental participan en el Sínodo sobre los jóvenes y la vocación.

  • Cuando vio las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla.

El 30 de marzo de 2019 el papa Francisco declaró a los periodistas que le acompañaban en el avión papal en su vuelo de regreso a Roma tras concluir su viaje de dos días a Marruecos. Se refirió a la entrevista emitida en La Sexta TV con el reportero español Jordi Évole, quien le enseñó una concertina (alambrada con cuchillas) similar a la que existe en la valla de Melilla con Marruecos. El papa admitió que cuando el reportero se marchó se «conmovió» y «lloro». «Lloré porque no entra en mi cabeza, en mi corazón, tanta crueldad, o ver ahogarse en el Mediterráneo, en lugar de convertir los puertos en un puente». «Ese alambre con cuchillas, no me lo podía creer», repitió el papa apesadumbrado.

  • Al escuchar o ver las «historias de adultos vulnerables y de niños explotados»

En una entrevista en los periódicos La Repubblica y La Stampa, publicada el 12 de diciembre de 2021, el papa Francisco afirmó que le hacen «llorar» las «historias de adultos vulnerables y de niños que son explotados».

El Papa nos invita a aprender a llorar

 

El 18 de enero de 2015 en Tacloban (Filipinas), el papa Francisco decidió dejar de lado el discurso que tenia preparado para el encuentro con los jóvenes en la Universidad de Manila (Filipinas) e improvisó extensas y sentidas palabras en las que exhortó a los 70 mil asistentes a no ser jóvenes de museo, que solo acumulan información, sino ser sabios y aprender a llorar, a conmoverse con el sufrimiento ajeno, aprender a amar, dejarse amar y evangelizar por los pobres, los enfermos y huérfanos, quienes “tienen mucho que enseñarnos”. Y resumió: “Sean valientes. Aprendan a llorar”. He aquí parte de su discurso:

 

“La gran pregunta para todos “¿Por qué sufren los niños?”. Recién cuando el corazón alcanza a hacerse la pregunta y a llorar, podemos entender algo.
Existe una compasión mundana que no nos sirve para nada. Vos hablaste algo de eso. Una compasión que a lo más nos lleva a meter la mano al bolsillo y dar una moneda. Si Cristo hubiera tenido esa compasión, hubiera pasado, curado a tres o cuatro y se hubiera vuelto al Padre. Solamente cuando Cristo lloró y fue capaz de llorar, entendió nuestros dramas.
Queridos chicos y chicas, al mundo de hoy le falta llorar. Lloran los marginados, lloran aquellos que son dejados de lado, lloran los despreciados; pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades, no sabemos llorar. Solamente ciertas realidades de la vida se ven con los ojos limpios por las lágrimas.
Los invito a que cada uno se pregunte: ¿Yo aprendí a llorar? ¿Yo aprendí a llorar cuando veo a un niño con hambre, un niño drogado en la calle, un niño que no tiene casa, un niño abandonado, un niño abusado, un niño usado por una sociedad como esclavo?
O mi llanto, es ese llanto caprichoso de aquel que llora porque le gustaría tener algo más. Y esto es lo primero que yo quisiera decirles: Aprendamos a llorar, como ella nos enseñó hoy. No olvidemos este testimonio. La gran pregunta “por qué sufren los niños” la hizo llorando. Y la gran respuesta que podemos hacer todos nosotros es aprender a llorar.
Jesús en el Evangelio lloró, lloró por el amigo muerto, lloró en su corazón por esa familia que había perdido a su hija, lloró en su corazón cuando vio a esa pobre viuda que llevaba a enterrar a su hijo, lloró y se conmovió en su corazón cuando vio a la multitud como ovejas sin pastor. Si vos no aprendés a llorar, no sos un buen cristiano. Y este es un desafío”.
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