La plegaria de consagración de Rusia y Ucrania a María. Análisis y profundización desde la clase de Religión
En la clase de Religión podemos analizar la plegaria con la que el Papa consagró a Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María el 25 de marzo, respondiendo al pedido que le realizaron los obispos católicos de rito latino de Ucrania. Las conclusiones pueden ser sorprendentes.
El 2 de marzo de 2022, miércoles de ceniza, una semana más tarde del inicio de la invasión de Ucrania por Rusia, los obispos católicos de rito latino de Ucrania pidieron al Papa que consagrara Rusia y su país al Inmaculado Corazón de María «como lo pidió la Santísima Virgen en Fátima». Los obispos ucranianos habían dirigido al Papa esta carta:
«¡Santo Padre!
En estas horas de dolor inconmensurable y terrible prueba para nuestro pueblo, nosotros, los obispos de la Conferencia Episcopal de Ucrania, somos portavoces de la incesante y sentida oración, sostenida por nuestros sacerdotes y consagrados, que nos llega de todo el pueblo cristiano para para que consagre Su Santidad nuestra Patria y Rusia.
Respondiendo a esta oración, pedimos humildemente a Su Santidad que realice públicamente el acto de consagración al Sagrado Inmaculado Corazón de María de Ucrania y Rusia, como lo solicitó la Santísima Virgen en Fátima.
Que la Madre de Dios, Reina de la Paz, acoja nuestra oración: Regina pacis, ora pro nobis!».
El 25 de marzo, fiesta de la Anunciación (en la que se celebra que Jesús se encarna en el seno de María), el Papa realizó esa consagración dentro de una jornada penitencial, a la que invitó a unirse a todos los obispos y fieles.
Hay que recordar que Juan Pablo II ya había realizado la consagración de Rusia a la Virgen en 1984. Pero en estos momentos difíciles el papa Francisco ha vuelto a pedir por la paz. Y lo ha hecho con una oración en la que podemos profundizar desde la clase de Religión, especialmente en Secundaria y Bachillerato.
Los profesores que lo deseen pueden ver aquí las reflexiones que ofrece Xavier Pikaza sobre el sentido de la consagración y la teología que subyace en ella, y en concreto el magisterio de Juan Pablo II sobre los iconos de María, la mariología eslava (de Constantinopla a Kiev) y la línea sofiánica de la teología ortodoxa actual, que presenta a María como un signo privilegiado del Espíritu de Cristo, en línea que está en el fondo de la piedad de los “rusos/eslavos” de Kiev y de Moscú y cuyo presupuesto mariológico es la doctrina trinitaria. Y el mismo papa explico también su sentido:
«No se trata de una fórmula mágica sino de un acto espiritual. Es un gesto de total confianza por parte de los hijos que, en medio de la pena y el disgusto de esta guerra cruel y sin sentido que amenaza a nuestro mundo, se dirigen a su madre como los niños cuando tienen miedo, que corren hacia su madre para llorar”.
Ver un breve reportaje de la celebración aquí. Y se puede ver toda la plegaria de consagración aquí.
Reproducimos la oración, que hemos numerado para mejor referirnos a cada párrafo [se ha de indicar, dentro de él el número de cada línea (1,1 hasta 2,6)]. Y sugerimos un esquema de análisis que, por grupos, se puede ir rellenando. A título de ejemplo, ya hemos seleccionado nosotros algunos puntos (no siempre el primero y el último), pero hay muchísimos más que se han de buscar .
Tenemos en cuenta que el punto central (o fórmula de consagración) es el 16.
Conviene aclarar que las palabras «¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?» (7,3) se refieren a las palabras que la Virgen de Guadalupe dice a Juan Diego, y que los dos versos siguientes (7,4-5) se refieren a la devoción tan querida por el papa Francisco a la Virgen Desatanudos. Nótense también todas las referencias que hay a la Virgen tomadas de las letanías y que juzgamos fáciles de detectar.
Para el trabajo [personal o] en grupo | |
Qué se dice de María · Con cuántos nombres se le llama.
· Qué se dice que hace |
· Madre de Dios y Madre nuestra (1,7) · · Mujer del sí (19,3) |
· Nos lleva a Jesús (1,7) · · Es fuente viva de esperanza (20,1) | |
Que se dice de nosotros
| · “Hemos perdido la senda de la paz” (2,1) · · “Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción” (9,5) |
Qué se dice de Dios
| · “Hemos preferido ignorarlo” (3,5) · · “Dios no nos abandona” (5,3) |
Qué referencias evangélicas se hacen a María | · Su actuación en la bodas de Caná (5) · · Anunciación y magníficat (”Mujer del sí”) (19,3) |
Qué le pedimos a María
| · “No nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra” (10,2) · · “Guíanos por sendas de paz” (10,6) |
Para el trabajo posterior en grupo: sacar conclusiones | |
Qué de lo que pedimos a María hemos de pedírselo a Dios | · · · |
A qué nos compromete(mos al) rezar esta oración
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Qué conclusiones sacamos | · · · |
Texto oficial de la consagración a la Virgen
1. | «Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra,nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti.Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces,nada de lo que nos preocupa se te oculta.Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentadotu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz,porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz. |
2. | Nosotros hemos perdido la senda de la paz.Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado,el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales.Hemos desatendido los compromisos asumidoscomo Comunidad de Naciones y estamos traicionandolos sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes. |
3. | Nos hemos enfermado de avidez,nos hemos encerrado en intereses nacionalistas,nos hemos dejado endurecer por la indiferenciay paralizar por el egoísmo.Hemos preferido ignorar a Dios,convivir con nuestras falsedades,alimentar la agresividad,suprimir vidas y acumular armas,olvidándonos de que somos custodiosde nuestro prójimo y de nuestra casa común. |
4. | Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra,hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre,que nos quiere hermanos y hermanas.Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo,menos a nosotros mismos.Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor. |
5. | En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades,en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra,tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona,sino que continúa mirándonos con amor,deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo.Es Él quien te ha entregado a nosotrosy ha puesto en tu Corazón inmaculadoun refugio para la Iglesia y para la humanidad.Por su bondad divina estás con nosotros,e incluso en las vicisitudes más adversas de la historianos conduces con ternura. |
6. | Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón,nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamásde visitar e invitar a la conversión. |
7. | En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos.Repite a cada uno de nosotros:«¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?».Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazóny los nudos de nuestro tiempo.Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú,sobre todo en estos momentos de prueba,no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio. |
8. | Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresurastela hora de la intervención de Jesúse introdujiste su primer signo en el mundo.Cuando la fiesta se había convertido en tristezale dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3). |
9. | Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre,porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza,se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad.Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz.Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción.Necesitamos urgentemente tu ayuda materna. |
10. | Acoge, oh Madre, nuestra súplica.Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.Tú, «tierra del Cielo», vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.Reina de la paz, obtén para el mundo la paz. |
11. | Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos.Que las lágrimas que has derramado por nosotroshagan florecer este valle que nuestro odio ha secado.Y mientras el ruido de las armas no enmudece,que tu oración nos disponga a la paz. |
12. | Que tus manos maternas acaricien a los que sufreny huyen bajo el peso de las bombas.Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligadosa dejar sus hogares y su país.Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión,nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargode la humanidad herida y descartada. |
13. | Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz,Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26),y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo,a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27). |
14. | Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia.En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz.Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. |
15. | El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor,recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellosy por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra,el hambre, las injusticias y la miseria. |
16. | Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnementeencomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculadonuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera,de manera especial Rusia y Ucrania. |
17. | Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor,haz que cese la guerra, provee al mundo de paz.El «sí» que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historiaal Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. |
18. | A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana,las necesidades y las aspiraciones de los pueblos,las angustias y las esperanzas del mundo. |
19. | Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra,y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo,vuelve a traernos la armonía de Dios. |
20. | Tú que eres «fuente viva de esperanza»,disipa la sequedad de nuestros corazones.Tú que has tejido la humanidad de Jesús,haz de nosotros constructores de comunión.Tú que has recorrido nuestros caminos,guíanos por sendas de paz. Amén.» |
Origen de las referencias a la Virgen en la oración
Recordamos que, al conocer la oración, se creó cierta controversia entre algunos sectores a raíz de la invocación “Tú, Tierra del Cielo”, que algunas personas la juzgaron dirigida a la Pachamama. Parece que no es así. Desde el Dicasterio Vaticano para la Comunicación, Andrea Tornielli tuvo que aclarar el significado de este saludo:
«La expresión ‘Tierra del Cielo’ está tomada de un himno monástico bizantino-eslavo, y significa poéticamente la unión del cielo y la tierra que podemos contemplar en María asunta corporalmente al Cielo».
En el mismo artículo de esa aclaración también se explican otras expresiones marianas, incluida la invocación ya referida del papa Francisco a María, Desatadora de Nudos. Reproducimos aquí parte de esas explicaciones (incluyendo la forma que hemos propuesto para citar cada verso de la oración y mejor localizarlos), que ayudarán a los profesores a analizar el contenido y trasfondo de la oración de Consagración y Encomienda y poder trabajarla de la mejor forma con los alumnos.
«Madre de Dios es el título con el que se venera a Nuestra Señora en Oriente y en Occidente, proclamado como dogma por el Concilio de Éfeso. Madre de la Misericordia es una expresión que también se repite en la oración «Salve Regina».
“Él te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad” (5,6-8). Estas palabras evocan el mensaje de Fátima: «Dios ha decidido establecer la devoción a mi Inmaculado Corazón…» y «mi Inmaculado Corazón será vuestro refugio». Aunque el dogma de la Inmaculada Concepción de María, proclamado por el beato Pío IX en 1854, pertenece a la Iglesia Católica, las Iglesias Ortodoxas comparten la misma fe. El teólogo ortodoxo ruso Sergei Bulgakov, por ejemplo, sostiene que «en la ortodoxia, la fe en la ausencia del pecado personal de la Madre de Dios es como el incienso, como una nube de oración que la veneración y la piedad de la Iglesia concentran y hacen subir.» Además, la mención de «refugio» resuena con la antigua oración mariana Sub tuum praesidium”.
“Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión” (6,1-3). Aquí podemos ver una referencia a las apariciones marianas.
“Repite a cada uno de nosotros: «¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?»”. Esto es lo que María reveló al indígena san Juan Diego en la aparición de Guadalupe.
“Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo” (7,4-5). Uno puede leer aquí una referencia a «Nuestra Señora, Desatadora de Nudos», una imagen mariana a la que el papa Francisco es famoso por su devoción. (…)
“Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado” (11,2-3). Aquí podemos leer otra alusión a la Salve Regina, donde se habla del «valle de lágrimas».
“El «sí» que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia
al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará” (17,3-4). Encontramos en estas palabras una alusión velada al comienzo del Tratado sobre la verdadera devoción de san Luis de Montfort, quien explicaba que, así como Dios entró en el mundo por María, así también ahora desea seguir reinando en el mundo a través de ella.
“Tú que eres «fuente viva de esperanza», disipa la sequedad de nuestros corazones” (20,1-2). Esta es una cita de la oración de san Bernardo, «Virgen Madre, Hija de tu Hijo», que se encuentra en el último cántico (XXXIII) de la Divina Comedia de Dante Alighieri.
“Tú que has tejido la humanidad de Jesús” (20,3-4). Esta es una expresión inspirada en algunos de los padres orientales (por ejemplo, san Efrén el Sirio); la imagen de María como “tejedora” está presente en la iconografía cristiana desde el mosaico del arco triunfal de Santa María la Mayor y a lo largo del primer milenio.
La entrega a María tiene también una referencia evangélica. En el Evangelio de san Juan, leemos que Jesús, desde la Cruz, encomienda a su Madre al único apóstol presente en el Calvario: «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!» E inmediatamente después, dirigiéndose a Juan, añade: «¡He ahí a tu madre!». Encontramos huellas del acto de consagración o encomienda a María al menos desde el siglo VIII, con san Juan Damasceno, teólogo árabe de fe cristiana y Doctor de la Iglesia, originario de Damasco. Fue él quien formuló la primera oración de consagración a Nuestra Señora: «También nosotros permanecemos hoy cerca de ti, oh Soberana Señora. Sí, te repito, oh Soberana Señora, Madre de Dios y Virgen. Unamos nuestras almas a tu esperanza, como ancla firme e inquebrantable, consagrándote nuestra mente, alma, cuerpo y todo nuestro ser, y honrándote, en cuanto podamos, con ‘salmos, himnos y cánticos espirituales’ (Ef 5:19)»».


