Un belén muy especial

En esta entrada quiero compartir con vosotros la experiencia de cómo hemos realizado el portal de Belén este año en el centro educativo en el que trabajo. Se trata de un centro público de Educación Especial, donde están escolarizados niños y niñas con necesidades educativas especiales muy diversas de carácter permanente, y con muchas capacidades.

Cuando llegué a este centro educativo llevaban muchos años sin poner el nacimiento, así que el curso pasado el hecho de poner el portal de Belén en la entrada ya era un cambio positivo, y elegimos unas figuras de juguete que los niños y niñas pudieran tocar sin miedo y vistoso. Pero este curso quería que fuera algo que hicieran los propios chavales del colegio, que no solamente lo montasen, sino que fuese algo propio, del centro, nuestro.

Normalmente hay que buscar una adaptación, porque os he de confesar que ni la maestra de Religión ni los alumnos somos demasiado hábiles con las manualidades. Y he aquí cuando aparece la maravillosa providencia, Dios siempre provee, y un día apareció un vídeo en Instagram de un convento murciano en el que las hermanas trabajan en un taller de madera unas figuras de un nacimiento. He de añadir que nosotros en el centro, para los alumnos del Programa de Transición a la Vida Adulta, tenemos un taller de madera, para capacitarles en una salida laboral, promoviendo así la normalización). En cuando lo vi, lo guardé y les enseñé la idea al grupo de TVA junto con la profesora de taller. Nos faltaba maquinaria, pero no ilusión. Lo que no teníamos nosotros lo tenían las Hermanas Pobres .

Contactamos con ellas por WhatsApp y nos dijeron que no había problema en enviarnos las figuras, en madera bruta, solo cortadas, para que nosotros las trabajásemos. ¡Qué alegría!

(También aproveché ese contacto para encargarles juguetes adaptados, pero eso es tema para otra entrada).

Las figuras nos llegaron enseguida en una caja preciosa que decía “es cuestión de mirada” y claro ¡que es cuestión de mirada!

Recibimos las piezas con muchísima ilusión, y los chavales empezaron a trabajar en el taller junto con su tutor y la profesora de taller, a los que estoy muy agradecida por su disponibilidad, implicación y trabajo.

Los alumnos lijaron y lijaron las piezas, las enceraron, les dieron aceite y las dejaron listas para el montaje.

 

Tan solo nos faltaba el portal, pensamos hacerlo con piedras del pueblo, pero de nuevo la providencia intervino. Nuestra querida fisio, que cosió el curso pasado un muñeco de Dios y que se define como atea ferviente, nos trajo una tela de saco que veía perfecta para el portal, nos ayudó a colocarla en una caja de madera, y con su buena mano nos ayudó a colocar el portal.

Todo el colegio sabía que el belén este año lo hacían los alumnos de TVA y estaban expectantes y el día que lo pusimos todos a la salida, quedaban impresionados del buen trabajo y de lo bonito y original que este Belén tan especial.

Todo es cuestión de mirada. Mirar con los ojos de Dios o mirar con los ojos de los hombres, ver la mano del Señor en nuestro día a día y dejarnos guiar por él o sentirnos solos. Ver en la compañera que se define como atea una amiga y como Dios actúa a través de ella o ver solo a alguien no creyente. Ver en los chavales con diversidad funcional valía, esfuerzo, ilusión, capacidad y entrega o ver a personas que no son productivas para la sociedad, en otras palabras. inválidas.

Os invito en estas fiestas a cambiar la mirada, descubriendo a Jesús a nuestro alrededor.

¡Feliz Navidad a todos!

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