Involucrarnos en el pacto educativo global desde lo local

Este tiempo de pandemia ha evidenciado el valor y la necesidad de una buena educación para todos. La sociedad ha percibido su importancia y la urgencia de su puesta al día, para prestar un servicio eficaz y para que responda a los nuevos desafíos de hoy y de mañana. La realidad educativa venía siendo percibida como caduca y en situación de “emergencia”, pues no responde a las necesidades actuales de las personas y sociedades. Con la crisis sanitaria, económica y social que estamos viviendo, el problema educativo se ha agravado. El papa Francisco lo calificaba recientemente de “catástrofe”.

Desde marzo de 2020, muchas escuelas de los cinco continentes no han vuelto a abrir sus puertas. Algunas de ellas han tenido que cerrar definitivamente. Las tecnologías de la información y comunicación vienen facilitando el acceso a la educación, pero son muchos los que resultan excluidos por no contar con internet, con los dispositivos y recursos adecuados o carecer de electricidad. En medio de esta encrucijada, la Iglesia (Francisco) y la sociedad civil (Unesco) nos convocan a un pacto global para relanzar la educación, mejorarla, ponerla al día y comprometer a la sociedad entera en su transformación y adecuación, para responder a los nuevos desafíos, atender y escolarizar a todos, sin que nadie quede descartado, acogiendo a todos. El Papa nos dice al respecto que “hemos de unir esfuerzos para alcanzar una alianza educativa amplia, con vistas a formar personas maduras, capaces de reconstruir el tejido relacional y crear una humanidad más fraterna, equitativa y solidaria” y Audrey Azoulay, directora de la Unesco, nos indica que “necesitamos una nueva agenda, un nuevo compromiso de la sociedad entera a favor de la educación, para hacer de ella el pilar de la refundación de las sociedades”. El quince de octubre de 2020, en el acto del relanzamiento de este pacto, ella afirmó que estaba encantada de estar con el Papa en este proyecto. Deberíamos preguntarnos si estamos igualmente “encantados” y comprometidos en la construcción de esta alianza.

Hemos de unir esfuerzos para alcanzar una alianza educativa amplia,
con vistas a formar personas maduras.

Construir juntos el pacto educativo

Cada institución educativa debe movilizarse y ser capaces de involucrar a otras escuelas y a otros sectores de la sociedad para crear juntos una nueva educación e impulsar ciudades más humanas, solidarias y sostenibles a través de la educación. Por ello, la Oficina Internacional de la Educación Católica (OIEC), junto con las dos Uniones de Superiores y Superioras Generales y con el apoyo de la Congregación para la Educación Católica, hemos unido fuerzas y nos hemos movilizado para involucrar y “encantar” a todos, para construir juntos este pacto global desde lo local. Con ese fin, hemos diseñado una hoja de ruta con cinco acciones. Acabamos de invitar a todas las escuelas e instituciones educativas del mundo, católicas o no, a poner el logo del pacto global junto al logo propio, para evidenciar que se suman a este llamado. Igualmente, otra de las acciones que lanzamos estos días es una guía, con orientaciones prácticas, para construir el pacto desde lo local, en cuatro fases: primero en el propio centro, segundo con otras escuelas, tercero con la municipalidad y, por último, en redes nacionales y/o internacionales.

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