Ascética verde

El ecologismo es diverso. En la llamada generación del clima, el pluralismo es grande. Pero la novedad es que hay cristianos que, desconfiando de la institución eclesiástica, reconocen su compromiso verde.

Para la opinión pública francesa, es noticia. Entre los militantes ecologistas, hay muchos cristianos. Quizá debiéramos añadir “católicos no confesionales”. Veamos. En las elecciones municipales de 2020, votaron menos de la mitad de los convocados. Entre la primera (quince de marzo) y la segunda vuelta (veintiocho de junio) se produjo el confinamiento. Parece lejano. Solo hace un año. De los más de cuarenta y seis millones de electores, en junio votó menos de la mitad. El contexto (crisis sanitaria, “chalecos amarillos”) y el desinterés creciente hacia la política explican que, frente a la tradicional movilización en las elecciones locales, hubiese una abultada abstención. En muchas ciudades triunfó Europe Écologie Les Verts. Hasta aquí nada especialmente interesante desde el punto de vista religioso. Pero, de pronto, los franceses descubren que entre los elegidos hay muchos cristianos de origen. ¿Qué ha pasado? Las “historias” de familia dieron una clave. Laudato si’ (primavera de 2015) del papa Bergoglio la otra. Parece que hay muchos que reconocen que en su compromiso verde hay un origen cristiano, más o menos explícito.

No es así para todos, el ecologismo es diverso. En la llamada generación Z, centennials o generación del clima, la de los nacidos entre 1990 y 2005, hay de todo. Una encuesta reciente señala que entre los militantes écolo, más radicales, y los ecologistas modernizadores, que hacen compatible su opción con la sostenibilidad, alcanzan un treinta y siete por ciento, casi tanto como los jóvenes que apoyan la causa sin comprometerse del todo, “a distancia”, otro treinta y nueve por ciento; aún queda espacio para un seis por ciento de jóvenes opuestos o anti y un diecinueve por ciento de indiferentes. Como se ve, el pluralismo es grande. Puede desorientar.

Los cristianos verdes son herederos de la pluralidad
de combates antiautoritarios, ecologistas

La novedad es que hay cristianos, católicos o protestantes, que se sienten implicados en la vida pública, al mismo tiempo que desconfían de la institución eclesiástica. Esos cristianos recibieron una fuerte socialización política en su educación familiar o grupal: sentimientos de solidaridad, espíritu de sacrificio, afinidad con la austeridad, capacidad de prácticas concretas de decrecimiento, empatía con la naturaleza, todo ello les ha preparado para la ascética del compromiso verde. Una tesis, recientemente defendida en Sorbona por Vanessa Jerôme, lo ha puesto de relieve. Aunque hay militantes verdes socializados en un catolicismo conservador, existe mayor afinidad verde en los católicos personalistas como los de La Vie Nouvelle, animada en su día por el católico socialista Jacques Delors, los protestantes y los catho de gauche: “emancipados” que han decidido volar sin andamiaje institucional. Rechazan los tradicionales compromisos de la Iglesia católica en Francia, aunque también rechazan separar la Iglesia del mundo. Nunca daremos suficiente importancia a esos procesos de socialización. En 2003, apareció una investigación del teólogo Étienne Grieu Nés de Dieu. Itinéraires de chrétiens engagés con la metodología de “historias de vida”. Otro teólogo, también jesuita, Christoph Theobald, lleva años dedicado al estudio y propuesta de un estilo de vida cristiano que engendre y transmita vida.

Pluralidad e interseccionalidad

Los cristianos verdes son herederos de la pluralidad de combates antiautoritarios, ecologistas, antinucleares, pacifistas, “tier-mondialistes”, alter-mundialistas, antirracistas, feministas e inclusivos. Los cristianos verdes han militado en organizaciones como los scouts y las guías, la acción católica de niños o jóvenes y otras, el sindicalismo o las cooperativas agrícolas. Estos cristianos verdes escuchan cada día una voz de Iglesia verde desde el vértice romano (Querida Amazonia, otoño de 2019). Los desafíos de la emergencia climática anuncian nuevas confluencias, aunque todo no vaya a ser fácil. ¿Entenderemos la ecología integral (Laudato si’) desde la interseccionalidad con las cuestiones de género, de clase, de etnia, de territorio o de generaciones, o serán relaciones conflictuales?

 

Revista RyE   N.º 353   Octubre 2021
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