En tiempos de IA, más humanidades
En este tiempo de cultura digital, urge reivindicar los fines humanizadores de la educación. Se tiende a pensar que la vida funciona como una aplicación de móvil. Es necesario mostrarla en su plenitud humana.
Domingo por la mañana, repaso el “Punto de vista” para el primer número de 2025. Lo tengo escrito sobre el último informe TIMSS, que mide el rendimiento educativo, dicen, pero que solo evalúa el aprendizaje de matemáticas y ciencias, casi como PISA y otras de esas prestigiosas evaluaciones. El informe muestra que Andalucía mejora respecto al anterior estudio de 2015, Cataluña se sitúa entre las últimas, por debajo de la media española, que está significativamente por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y de la Unión Eorupea. La reflexión de fondo era que, con estas evaluaciones del rendimiento educativo, por muy internacionales que sean, por muchas evidencias que aporten (que las necesitamos), se contribuye a consolidar una visión parcial de la educación integral. Son estudios supranacionales que tienen un alto impacto mediático y político, que concentran la percepción de la educación en aprendizajes básicamente técnicos y pragmáticos, pero que invisibilizan las humanidades. Aunque es necesario reconocer que algunos de esos estudios se han abierto ya a evaluar la competencia global o emocional para equilibrar esa percepción de la educación integral.
A punto de enviar el artículo, es tiempo de repasar la prensa y comentarla en familia, y me encuentro en XL Semanal una entrevista a Howard Gardner, el profesor de Harvard que contribuyó a una visión más integral e integradora de la educación con su idea de las inteligencias múltiples. La primera reacción es recomendar la entrevista a los profesores de Religión, merece ser leída y comentada. Gardner dice que “los planes de estudio deben dedicar mucho más tiempo a las humanidades. Eso nos ayudará a que lo que venga no se construya sobre nuestras peores tendencias”. Cito esta frase porque resume lo que me lleva a cambiar el contenido del artículo ya escrito, me parece más constructivo dedicar a Gardner, y no al informe TIMSS, mi “Punto de vista”. Hay que hablar más de quienes nos ayudan a mirar mejor la educación integral.
Su propuesta de las inteligencias múltiples provocó un cisma, dice el autor de la entrevista. Algunos psicólogos y educadores de la vieja escuela intentaron desmontarla. Ese debate se mantiene abierto hoy y no faltan quienes califican su aportación como algo ya superado. Pero es un hallazgo indiscutible evidenciar que nuestra inteligencia no puede ser reducida a una cifra en un test de coeficiente intelectual. Hoy es evidente que hay que educar la inteligencia intrapersonal e interpersonal, por no decir la espiritual, entre otras, siendo su desarrollo tan esencial como cualquier otra de las inteligencias.
“La mente necesita ir al gimnasio. Los niños escuchan lo que dices, pero siempre miran lo que haces”
Gimnasio de la inteligencia
Cuando Gardner es preguntado por la inteligencia artificial (IA), por una superinteligencia que nos puede ganar en todo a los humanos, lo que podría llevarnos a la irrelevancia, él responde que “eso solo ocurrirá si lo permitimos. No es un problema tecnológico, sino una decisión ética que debemos tomar como sociedad: ¿queremos usar la IA para potenciar las capacidades humanas o para eludir nuestras responsabilidades?”. Y reivindica con serenidad que el dominio de la tecnología corresponde inevitablemente a los humanos: “Solo un avestruz que mete su cabeza bajo tierra dejaría todo el pensamiento a las máquinas. Necesitamos educar a las futuras generaciones sobre cómo funcionan realmente los algoritmos para que no seamos engañados por sus recomendaciones y para que sepamos cuándo moderar su uso o incluso prescindir de ellos”. Y concluye: “El origen del problema está en un uso equivocado de la tecnología, en convertirla en el sustituto de la experiencia humana”.
Cuando le preguntan qué podemos hacer con nuestros estudiantes, responde: “Ayudarlos a desarrollar sus músculos creativos, su espíritu crítico. La mente también necesita ir al gimnasio. Los niños escuchan lo que dices, pero siempre miran lo que haces y lo que no haces”. Así que podemos hablar del necesario gimnasio de la inteligencia, de todas las inteligencias.

