Lignum crucis
Podemos querer, pero ¿debemos organizar “peregrinaciones” en clase de Religión? También podemos preguntarnos si procede hacerlo desde nuestros colegios. ¿Y como parte de la pastoral escolar?
En nuestros días, el turismo puede acabar con todo. El turismo religioso también. Y no digamos el militante o de afirmaciones diversas. No todo es ni ha sido siempre así, ni tiene por qué serlo. Parece que Lutero no se escandalizó en Roma. La catedral de Santiago es una caja de resonancia de espiritualidad para todos y de eclesialidad para muchos. Pero no es necesario el escándalo para purificar lo sagrado, ni una historia de éxito para copiarla. Tampoco parece fácil discernir la espiritualidad populista frente a la popular, de la eclesial cristiana. ¿Qué pintan ciento y veinte escolares sevillanos en pleno Camino francés con sus potentes reproductores de música? ¿Qué pueden pintar otros tantos en el monasterio de Santo Toribio de Liébana?
¿Cómo se puede transmitir la espiritualidad de la cruz? ¿La verdad más honda y en parte más difícil? ¿El sufrimiento del justo? ¿La fecundidad oculta? Los franciscanos lo han intentado escondidos entre el monte de la Viorna los últimos sesenta años. Dos semanas después de clausurarse el Año Santo Lebaniego, mientras se redactaban estas líneas, la orden franciscana ha anunciado que abandonará antes de fin de este año la custodia del monasterio de Santo Toribio de Liébana, dada la elevada edad de la media docena de monjes que lo habitan y la inexistencia de relevo generacional. Antes de su llegada, que tuvo lugar en 1961, desde los siglos vi y viii los encargados de estas labores fueron los benedictinos, hasta la exclaustración de Mendizábal (1834).
Por otra parte, a menos de tres meses de clausurarse el septuagésimo cuarto Año Santo Lebaniego, Cantabria se sumó como miembro fundador a la Red Mundial de Destinos Religiosos. Hacer presente al monasterio de Santo Toribio y su Camino Lebaniego y dar continuidad en el tiempo, entre años jubilares, a ambas realidades, era el objetivo. El de esa red es promover un turismo para el diálogo intercultural, el entendimiento mutuo y el desarrollo económico local. Turismo que trataría de fomentar el respeto y la apreciación de diversas tradiciones y prácticas religiosas. ¿Puede ser este un turismo sostenible? Pero ¿qué hacer con nuestros alumnos en el corazón de la antigua provincia de Liébana, colgados de la cordillera cantábrica, frente a los Picos de Europa?
Salta a la vista que la belleza del lugar se la merecen nuestros alumnos. Pero además los llevaremos al espacio escogido por Toribio de Palencia y unos pocos monjes en el siglo vi para vivir la oración y la vida comunitaria. Al tiempo donde tras la invasión árabe vinieron monjes y en el siglo ix cristianos de Astorga, con la reliquia del Leño de la Cruz, para proteger lo traído de Jerusalén por su primer obispo. Veremos algo vivo desde esas fechas y mantenido desde el año 1181 por una cofradía, según consta en el cartulario del Monasterio. La que constituyeron cuatro obispos de diferentes reinos: León (a 141 kilómetros), Palencia (a 164 kilómetros), Oviedo (a 141 kilómetros) y Burgos (a 152 kilómetros). Estaremos pues “en territorio lebaniego y en la casa de Santo Toribio”.
Adentrarse en la espiritualidad
Entre Astorga (a 186 kilómetros) y Santander (a 100 kilómetros), podemos adentrar a nuestros alumnos en la urgencia y el modo del cuidado de la casa común (Laudato si’ 2015). En el centro geográfico de la provincia eclesiástica de Oviedo, podrán visibilizar la estructura y vida eclesiástica de las comunidades y su articulación. En el entorno próximo del monasterio, monte de la Viorna, pueden estar en las cuevas y ermitas en las que desde época visigoda se vivió un cristianismo “rupestre”. Distinguirán Beato de Liébana (un político europeo de su tiempo) de los “beatos” (códices manuscritos que copian el Comentario al Apocalipsis de aquel). Y, sobre todo, se podrán adentrarse en la espiritualidad de la cruz. Y para esto no hace falta dotar de confesionalidad a la actividad escolar.
¿Cómo transmitir la espiritualidad de la cruz? ¿La verdad más honda y más difícil?

