Miguel de Santiago: “Poesía y teología revelan el rostro de Dios”

Entrevista al sacerdote, poeta y periodista Miguel de Santiago. Nos habla sobre la actualidad de la comunicación y sobre los ejes centrales de su poesía. Recientemente la doctora Carmen Casado Linarejos publicó un estudio sobre la obra de Miguel titulado "La poesía de Miguel de Santiago".

Hay muchos tipos de entrevistas, más allá de los recursos que se usen, el acento fundamental lo pone la persona entrevistada. En las palabras de Miguel de Santiago se vislumbra a un hombre con una gran hondura espiritual y con una sólida y cuidada formación intelectual, como muchos sacerdotes de su época, dedicado al diálogo fe-cultura desde el ágora pública. Por una parte, una invitación a hacer una parada en nuestro agitado ritmo diario para mirar y contemplar el Horizonte infinito desde el nuestro finito. Por otra, un estímulo para atender la dimensión intelectual y la presencia de la Iglesia en lo público de modo profesional y desde una actitud abierta y dialogante.

Miguel nació y vivió en el corazón de Tierra de Campos, en el pueblo palentino de Fuentes de Nava.  Allí regresa en los periodos vacacionales. Salió del pueblo para estudiar en el Seminario diocesano y después en la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) donde cursó Teología, y posteriormente Ciencias de la Comunicación en la Universidad Complutense. 

Fuentes de Nava (Palencia). Aquel ambiente familiar, de agricultores en el medio rural, donde convivían tres generaciones y se vivía intensamente la práctica religiosa, junto con el seminario, propició la madurez de la vocación. Como es lógico, más adelante, poco a poco, se fue perfilando un modo de ser y de estar en la vida, tras discernir entre las múltiples aspiraciones, frustraciones, sueños, fracasos, ilusiones, esperanzas…

Sacerdote y periodista

¿Cómo llega a ser periodista? ¿cómo se integra una y otra vocación?

Aunque ya tenía la licenciatura en Teología, no estaba ordenado de sacerdote, y comencé los estudios de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense; soy de la primera promoción universitaria. A mitad de la carrera, fui ordenado sacerdote en la diócesis de Palencia y, semanas después, empecé a trabajar en las páginas literarias del diario madrileño Informaciones, donde estuve hasta su cierre en 1981. Nunca he tenido problemas para integrar las dos vocaciones: la sacerdotal y la literaria (periodística, por un lado, y, por otro, de escritor de poesía, ensayo o biografías); siempre me sentí concernido por el diálogo entre la fe y la cultura. Muchísimo menos problemático fue cuando, años más tarde, pasé a ser redactor jefe del semanario Ecclesia, colaborador habitual de la Cadena COPE y director adjunto del programa religioso Últimas preguntas de TVE. Todas estas tareas en prensa, radio y televisión las ejercí muy activa y constantemente hasta mi jubilación laboral.

¿Cuáles diría que son las cualidades más importantes de un buen periodista?

Tener un gran sentido crítico, penetrante, en la búsqueda de la verdad y transmitir el mensaje con claridad, sagacidad y prudencia. Es decir, honradez intelectual, fundamentada en la independencia. Para todo ello, es necesaria una formación general y también específica en el campo en que vaya a desarrollarse el trabajo del periodista.

¿Como ve la actualidad de la comunicación?

Con lo que acabo de apuntar en la respuesta anterior, se comprenderá que, en general, vea muy mal el panorama periodístico. Ahora pienso, en multitud de ocasiones, que tuve la suerte de ejercer la profesión en unos momentos que fueron mucho mejores que los actuales.

¿Y el uso de los medios de comunicación a nivel eclesial?

Hay que reconocer que hoy no están en el periodismo religioso aquellos santones de la información eclesial, que fueron Javierre, Martín Descalzo, Unciti, Ortega, que tenían una excelente formación teológica y periodística. Yo lo viví y nadie me lo va a contar. Ni tampoco sus discípulos de la inmediatamente posterior generación, también teólogos y periodistas, y todo el mundo sabe a quiénes me estoy refiriendo. Hoy es el día en que vemos un periodismo eclesial que da la impresión de estar instalado en las trincheras –como lo denominé en otro lugar–, que parece demasiado agitado y convulso en una u otra tendencia y que muchas veces, por parte de algunos, llega a caer en el insulto y la difamación. Como dato curioso, podemos observar que no hay ningún sacerdote en la información religiosa de los grandes medios de difusión nacional: periódicos, revistas y radios e incluso televisiones y portales de internet. Me preocupa la superficialidad galopante que hoy parece dominar todo, así como las filias y fobias de determinadas empresas periodísticas.

¿Comunica bien la Iglesia?

En general, creo que sí. Otra cosa es que los medios que se hacen eco y son transmisores de su mensaje busquen el escándalo o el sensacionalismo, que casi siempre se centra en lo superficial, y pretendan que la Iglesia siga el ritmo de las luchas sociopolíticas para hacer crítica o seguidismo de las agendas de los partidos, sean los gubernamentales o los de la oposición.

Pero aún hay vasijas
dispuestas, bálsamo de amor
en estos lares, ávidas
manos curando las heridas, pasos
que buscan la posada y dan cobijo
y el pan más necesario
y devuelven la luz de la esperanza.

Las manos samaritanas

Sacerdote y poeta

Además de periodista es poeta. ¿cuáles son los temas de su poesía?

Como dice Rilke, el hombre es su infancia. Pues bien, esas raíces de la infancia en un determinado paisaje configuran, y mucho, el devenir. El amor, la muerte y Dios son los grandes ejes en los que, como es habitual, gira la poesía de todos los tiempos. Una poesía preocupada por el ser humano cantará siempre lo que uno lleva dentro: sus luchas, sus fracasos, sus soledades, sus alegrías, sus tristezas, sus esperanzas, los grandes anhelos del corazón. El sustrato sentimental será distinto en cada libro y en cada fase de la vida, pero permanece una coherencia, un iter progresivo muy marcado por la experiencia de lo transcendente, de lo sagrado. La poesía es comunicación y, como escribió el teólogo Rahner en el prólogo para el libro de poesía La hora sin tiempo del jesuita Jorge Blajot, hay una simbiosis entre sacerdote y poeta: sacerdote, creador de la palabra y al servicio de ella; como el poeta. El poeta es, en cierto modo sacerdote, y éste es, en cierta medida, poeta.

¿En qué medida la poesía es una ocasión para transmitir la experiencia de Dios?

Si repasamos la historia de la literatura española, desde Berceo a nuestros días, prácticamente toda ella tiene un marcado carácter religioso, más o menos explícitamente. En el caso de mi obra poética, como acabo de apuntar, aparecen aunadas poesía y teología. Ambas revelan el rostro de Dios. En cierto modo, asumo una misión profética y sacerdotal, prestando la voz a la humanidad, actuando como intermediario entre Dios y los hombres, y al mismo tiempo escuchando la voz de Dios en un indefinible momento de inspiración, haciéndola mía y transmitiéndola a cuantos quieran sintonizar o adherirse…

¿Es compatible la poesía con la vida que llevamos?

Si hablo por mí mismo, he de reconocer que necesito aislarme del ritmo vertiginoso y demasiado frívolo, para vivir una interioridad, sea dramática o serena, e ir a los temas esenciales aportando la luminosidad que transmiten los símbolos, las metáforas y las emociones que pueden encontrarse en ellos. La creación entera proclama las grandezas del Señor, su inmensa belleza habla de la presencia de Dios a nuestro lado, rodeándonos, y proporciona símbolos para interpretar la vida de los seres humanos en su itinerario de vuelta hacia el Creador. Para mí la poesía es una meditación existencial en todas sus dimensiones y, con ella, creo que puedo ayudar a que otras personas se sientan también implicadas. Y así pueden ser también poetas –“creadores” etimológicamente–, aunque no tengan necesariamente que escribir versos, pero sí pueden degustarlos.

Aquellas tardes sin escuela
son el abrevadero
del amor inicial y la alegría
de un niño apresurando
sus pasos hacia el padre,
sus manos en sus manos trabajadas,
sus labios en el rostro curtido por los vientos.

Poema XVI

Poesía y asignatura de religión

Hay elementos de nuestra tradición que en su momento tenían un fuerte componente catequético (ejemplo, las procesiones). ¿Cómo hacer de la poesía, catequesis?

Pues de la misma manera que te acabo de responder. La catequesis es explicación asequible de los contenidos difíciles de los dogmas y creencias religiosas, así como de la práctica de las mismas o de la oración. Así también, una poesía luminosa, simbólica, casi diríamos sacramental, puede provocar la reflexión interior en quienes se sienten tocados por la belleza, también por las llamadas bellas artes, entre las que está la literatura, la poesía, sobre todo.

En la clase de religión a veces se usa el arte (obras de arte) como recurso para explicar de otro modo algunos contenidos. ¿Cómo podría hacer uso el profesor de religión de poesía/literatura en sus clases?

Durante el curso pasado (2019-2020) y el presente vengo ofreciendo, en la revista mensual Religión y Escuela, unos esquemas de utilización de la historia de la literatura española de un modo transversal en las clases de religión de la ESO. Como antes decía, los temas religiosos aparecen por doquier, sean los alusivos a los grandes momentos de la historia de la salvación que constituyen los hitos del recorrido del año litúrgico, sean algunos temas concretos desarrollados por los más significativos autores de las distintas épocas y estilos. El profesor de religión tiene en su mano la posibilidad de abordar las mismas obras que el profesor de literatura, pero resaltando la aceptación y cultivo de elevadísimos valores humanos, religiosos y espirituales, aportados por nuestros más significativos escritores de todos los tiempos.

Esta es la luz que enciende nuestra espera,
que inunda las tinieblas del pasado
y nos devuelve la alegría. Esta es
la fiesta que sostiene
la esperanza, el deseo

de un fulgor infinito. Esta es la lámpara
que atrae nuestros pasos,
rotas ya las cadenas y ataduras
que nos arrastra a la victoria. Esta es
la hoguera interminable
que a todos nos calienta y nos acoge
en el umbral del día que no acaba.

Pregón del gozo

Portada del reciente estudio de Carmen Casado Linarejos sobre la poesía de Miguel de Santiago.

Libros de Miguel de Santiago

En el siguiente enlace se pueden consultar las obras de Miguel de Santiago:

Carmen Casado Linarejos (doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca) publicó reciente un libro sobre la obra de Miguel de Santiago, editado por la Institución Tello Téllez de Meneses. Academia Palentina de Historia, Letras y Bellas Artes, a continuación se comparten dos enlaces sobre esta publicación:

 

Seremos como flor
regada con la sangre del ocaso.
Y adornaremos el jardín
donde se escuche
la sinfonía interminable
que sacie para siempre
una nueva mañana y la esperanza.

Verano

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