Sociedad y religión en movimiento
Lo que principalmente se observa de la encuesta nacional “Sociedad y religión en movimiento”, publicada en noviembre, es la diversidad de católicos, evangélicos y sin religión a los que consideran en movimiento.
A mediados del mes de noviembre, se dio a conocer la segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas en Argentina, “Sociedad y religión en movimiento”, elaborada por el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales, que depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. El tipo de estudio que se encaró consistió en una encuesta probabilística. El universo en estudio fue la población de Argentina de dieciocho años o más, residente en localidades o aglomerados urbanos con, al menos, cinco mil habitantes, según Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas de 2010. Para ello, se seleccionaron dos mil cuatrocientos veintiún casos mediante una muestra polietápica.
Son muchos y muy interesantes los resultados que arroja este estudio. Según sus autores, lo que principalmente se observa es la diversidad de católicos, evangélicos y sin religión a los que consideran en movimiento, “personas activas, que interactúan y sueñan, a su manera, por cuenta propia y comunitariamente, tanto en la intimidad como en el espacio público”. Destacan también que las creencias y convicciones son plurales y no son vividas de igual manera entre las distintas personas según su condición socioeconómica, sexo, región geográfica, nivel de estudio, etc.
Los medios de comunicación del país se hicieron eco de esta encuesta y subrayaron uno de los aspectos, que es el relacionado con la baja en el número de católicos. Titulares como “La Iglesia pierde terreno: los católicos caen al 62 % del país y crecen la cantidad de personas «sin religión» y los evangélicos”, “Bajó la población católica, subieron quienes no tienen religión y los evangélicos, según una nueva encuesta sobre creencias” y “En el país del papa Francisco, las personas sin religión ya son la primera minoría y se consolida el cuentapropismo religioso” dan cuenta del tema principal que se quiso acentuar.
Estos datos con respecto a la menor cantidad de católicos en Argentina se inscribe en lo que viene sucediendo en la región. Un estudio de la Corporación Latinobarómetro muestra este fenómeno a nivel de América Latina, explicando que, en el período de 1995 a 2017, han disminuido los católicos en diverso porcentaje, ubicando en un extremo a Honduras con una baja del 39 % y en el otro a Paraguay con solamente una pérdida del 4 %. Como excepción, aparece México que, según este informe, creció en un 3 % en su población católica.
Sobre la religión en la escuela pública
Pero hay un dato que quedó invisibilizado para la opinión pública, y es el relacionado a la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Según el informe, “en su mayoría, la sociedad argentina rechaza la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas. Al mismo tiempo, se advierte una paridad entre quienes consideran que debería haber una materia general sobre religiones y aquellos que impugnan la educación confesional en las escuelas públicas”. Un 46,2 % opina que no tiene que haber enseñanza religiosa en las escuelas públicas y 2,8 % afirma que no sabe. En un país con una tradición laicista en la educación y con solamente una provincia que sostiene todavía la ERE en las escuelas del Estado, no llama la atención que haya un número importante de personas que consideren que no debe llevarse adelante esta práctica. Por eso, en ese contexto, sorprende que el 43,6 % considere que tiene que haber una materia general sobre religiones y un 7,3 % que tiene que enseñarse sólo la religión católica.
Considero que estos datos deberían movernos a la reflexión, ya que, más allá del discurso predominante, parece haber algún sustento como para animarnos a pensar de qué modo se puede hacer presente el hecho religioso en la educación pública. Como venimos reflexionando en esta columna, se constata que el desafío que nos toca es cómo responder a una sociedad plural que no excluya lo religioso en su valoración de la diversidad y se presente como un camino para la

