La programación didáctica (2)

Segundo artículo sobre cómo elaborar la programación didáctica

Continuamos con la segunda entrega de la serie de artículos sobre cómo elaborar la programación didáctica. En esta ocasión, abordamos directamente la estructura de dicha programación, esto es, los elementos que la componen.

Se hace necesario incidir en que no son los únicos apartados ni hay que incluirlos todos, ya que debe ser el propio centro escolar o el docente quien seleccione aquellos que le son convenientes. Un ejemplo: si las características del centro ya están reseñadas en el proyecto educativo de centro, no tendría mucho sentido repetirlas en la programación de todas las áreas, incluída la de Religión. En dicho caso, se omitiría…

El mejor criterio para su selección es el propio centro escolar o, en su caso, el docente. Omitir lo que sea repetitivo y modificar el título o contenido según el proyecto de centro, planes educativos, etc.

Los que a continuación se aportan son los fundamentales y los que están presentes en la mayoría de las programaciones didácticas.

 

Elementos de una programación didáctica

 

  1. Introducción

Habitualmente encontramos una introducción en los currículos de cada área.  En nuestro caso, la copiaríamos del currículo de Religión.

 

  1. Contexto

Dentro del contexto se hace referencia al marco legislativo aplicable a nivel nacional, en la comunidad autónoma y de la propia materia, además de definir las características del centro en el que se va a desarrollar la programación y las del grupo de alumnos con los que vamos a trabajar: parámetros geográficos e históricos, sociológicos del entorno, trayectoria y características del centro educativo, características psicoevolutivas del alumnado, si hay características específicas de necesidades educativas especiales, dificultades lingüísticas derivados de ser inmigrantes, relación con las familias, profesorado, etc.

Hay programaciones en las que se omite la contextualización del centro por no ser repetitivas y encontrarse este apartado ya desarrollado en el Proyecto Educativo del Centro o Plan Anual de Centro. Sí es aconsejable mantener el marco legislativo porque supone el punto de partida y el que vamos a concretar en la realidad de nuestras aulas.

 

  1. El área o materia en la etapa

Primeramente se enmarca y describe la etapa en la que se llevará a cabo nuestra programación. El desarrollo curricular de las etapas suele incluir aspectos sobre la naturaleza de cada etapa, sus características, fines y principios pedagógicos. Es conveniente incluir este apartado en la programación con las concreciones que resulten en función de la realidad e identidad del centro.

Posteriormente, se sitúa el área dentro de la etapa. En los currículos de las distintas materias se encuentran referencias, a modo de introducción, que sitúan el área dentro de la etapa correspondiente. En nuestro caso, acudiremos al currículo de la ERE.

También es habitual presentar un apartado que justifique la programación propuesta especificando aquellos principios o intenciones educativas que rigen nuestra acción docente, análisis de los factores que pueden influir en el proceso, grandes líneas metodológicas, temas transversales, etc.

 

  1. Objetivos de etapa

Los objetivos son los logros que se espera que el alumnado haya alcanzado al finalizar la etapa y cuya consecución está vinculada a la adquisición de las competencias clave. Por tanto, su misión es servir de medio para que el alumnado desarrolle las capacidades que esperamos como consecuencia del proceso de enseñanza-aprendizaje, servir de guía al proceso y proporcionar criterios para su control.

Como es lógico, y así lo indica la normativa, las distintas áreas que componen el sistema educativo deben contribuir a la consecución de los objetivos de etapa. Por tanto, el docente deberá establecer el vínculo de las competencias específicas de su área con los objetivos generales de la etapa. El enunciado de la relación entre dichas competencias con los objetivos generales es, precisamente, lo que expresa la contribución real de la materia a la consecución de dichos objetivos. Esta aportación al logro de los objetivos de etapa también quedará manifiesta en el diseño de las situaciones de aprendizaje que componen la programación del área.

 

  1. Competencias clave y descriptores operativos

Las competencias clave son los desempeños que se consideran imprescindibles para que el alumnado pueda progresar con garantías de éxito en su itinerario formativo, y afrontar los principales retos y desafíos globales y locales. Son la adaptación al sistema educativo español de las competencias clave establecidas en la Recomendación del Consejo de la Unión Europea, de 22 de mayo de 2018, relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente. Dicha Recomendación es el referente de partida para definir las competencias recogidas en el Perfil de salida de la etapa. La consecución de las competencias y los objetivos previstos en la LOMLOE para las distintas etapas educativas está vinculada a la adquisición y al desarrollo de las competencias clave recogidas en el Perfil de salida correspondiente.

Dado que las competencias se adquieren necesariamente de forma secuencial y progresiva, se incluyen también en el Perfil los descriptores operativos que orientan sobre el nivel de desempeño esperado al completar la Educación Primaria, favoreciendo y explicitando así la continuidad, la coherencia y la cohesión entre las dos etapas que componen la enseñanza obligatoria. Es por ello que Infantil, al ser una etapa de carácter voluntario y no obligatoria, no posee dichos descriptores operativos.

El Perfil de Salida con las competencias clave y sus descriptores operativos los podemos encontrar en los reales decretos que desarrollan las etapas.

 

  1. Competencias específicas del área

Son los desempeños que el alumnado debe poder desplegar en actividades o en situaciones cuyo abordaje requiere de los saberes básicos de cada materia. Las competencias específicas constituyen un elemento de conexión entre, por una parte, las competencias clave, y por otra, los saberes básicos de las materias y los criterios de evaluación. Por lo que habrá que incluir la conexión de cada competencia específica del área con los descriptores correspondientes del perfil de salida de la etapa.

Las competencias específicas y su conexión con los descriptores del perfil de salida se encuentran enunciados en el currículo de las distintas áreas para cada etapa.

En nuestro caso, acudiremos al currículo de Religión de la etapa correspondiente para localizarlos.

 

  1. Criterios de evaluación por ciclo

Son los referentes que indican los niveles de desempeño esperados en el alumnado en las situaciones o actividades a las que se refieren las competencias específicas de cada materia en un momento determinado de su proceso de aprendizaje. Se encuentran enunciados por ciclos en el currículo de cada área.

La tomamos del currículo de ERE

 

  1. Saberes básicos por bloques

Son los conocimientos, destrezas y actitudes que constituyen los contenidos propios de cada materia y cuyo aprendizaje es necesario para la adquisición de las competencias específicas. Se encuentran en el currículo del área agrupados en bloques de contenido.

La tomamos del currículo de ere

 

 (Continuará….)

 

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