Pragmatismo europeo
Tropas de Wehrmacht invadieron Austria, que, en sentido literal, “de la noche a la mañana”, pasó a ser una república federal de una provincia, Ostmark, en el Imperio alemán laico llamado “tercer Reich”.
En 1949, once años después, el del Anschluss, Marie von Trapp publicó un libro en que se basaron sucesivas películas y musicales, entre ellas La novicia rebelde, en España Sonrisas y lágrimas (1965). En ella, el capitán naval Von Trapp arrancaba la bandera de la cruz ganchuda, para reponer la suya, la austriaca. Hubo resistencia no solo romántica. Quien sí huyó desde Innsbruck, en cuya universidad profesaba, fue el jesuita Hugo Rahner. Se autoexilió en Suiza ocho años, luego regresó como profesor de Historia Eclesiástica e investigador sobre Ignacio de Loyola, redactando un voluminoso y apasionante libro con la correspondencia con mujeres del gentilhombre guipuzcoano. No perdió el tiempo, hizo más. Estuvo participando en los coloquios Éranos donde prepararon intelectual y espiritualmente “lo de después” de Europa. La cosmovisión simbólico espiritual que culminaba en el universalismo en Cristo. Sus reflexiones fueron publicadas en 1945 y han sido reeditadas recientemente en castellano. Rahner fue uno de aquellos “hombres en tiempo de oscuridad”, de los que escribió Hannah Arendt, uno de aquellos humanistas europeos que contribuyeron a una integración espiritual emparentada con la iniciada por Carl G. Jung y otros. Se adentró en el mysterion de la cruz, el agua, la luz, en la sanación por las hierbas, la mandrágora, el sauce, y en san Homero, el rapsoda ciego de la peregrinación de Ulises, atado a un mástil que prefiguraba la cruz del Gólgota.
Europa es una genial combinación de pragmatismo e idealismo. Doce estrellas que coronan a la Virgen en la vidriera de la catedral de Estrasburgo inspiraron al siervo de Dios Robert Schumann. La unión comenzó a construirse con la producción mancomunada del carbón y del acero. Schumann era hijo de un moselés y de una luxemburguesa, formado en las universidades alemanas y al servicio del ejército alemán, luego ministro francés de asuntos exteriores. El 9 de mayo de 1950 leyó en el Quai d’Orsay la famosa declaración redactada con el hombre de negocios de familia de comerciantes de Cognac Jean Monnet: pragmatismo, pasito a pasito, e idealismo hacia la utopía. Para evitar otra guerra en suelo europeo entre Francia y Alemania, más que declaraciones idealistas de paz, había que poner bajo una autoridad común la producción de carbón y acero, lo que hace falta para fabricar cañones. Sin oración personal o sin devoción a la Virgen, no era posible soñar despiertos una paz para Europa, pero había que construirla pragmáticamente, no místicamente, sino xino xano (en catalán, paso a paso). En 2025, Europa tiene recursos para evitar una guerra. El We are in an era of rearmement de Von der Layen, ¿es la única posibilidad?
¡Nunca más la guerra!
¿Qué es hoy el carbón y el acero? Quizá el gas ruso, quizá la inteligencia electrónica. Europa se creó desde el binomio paz y justicia. “¡Nunca más la guerra!”, dijo Pío XII. El Papa no resolvió la ecuación política. Sencillamente, no le tocaba a él. Son otros los que han de proponer soluciones desde el pragmatismo. Soberanía alimentaria europea, origen de la política agrícola común para garantizar los alimentos, el European Recovery Program, para relanzar a Europa y para no humillar una vez más a Alemania, sino para reintegrarla. ¿Apostamos por un neokeynesianismo de la industria militar europea sin saber a dónde nos llevará el diabólico complejo militar-industrial? ¿Nos olvidamos de quiénes sabotearon o dañaron los gaseoductos bálticos? Mejor quizá si nos solidarizamos en algo se haga imposible la guerra. ¡Nunca más la guerra! Decenas de miles de personas llenaron a mediados de marzo la romana plaza del Pueblo en una manifestación en defensa de los valores europeos. “¡Nunca más la guerra!”, dijo Pío XII. “¡Nunca más la guerra!”, dice Bergoglio. Una reacción genéticamente europeísta con el código paz-justicia es posible. Las doce estrellas europeas lucieron en Roma en defensa de los valores democráticos europeos. Hay que rezar y soñar, hay que pensar pragmáticamente.
Europa se creó desde el binomio paz y justicia. «Nunca más la guerra», dijo Pio XII

