La fiesta de la creación
El seminario tuvo como objetivo reflexionar sobre el camino ecuménico recorrido hasta ahora en la celebración que tiene lugar el uno de septiembre como Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, la Fiesta de la Creación o el Día de la Creación, y por otro lado presentar una propuesta para “elevar” su estatus actual como Jornada Mundial de Oración, estableciéndola conjuntamente como fiesta litúrgica en los calendarios de las Iglesias occidentales, teniendo en cuenta el momento de “kairós ecuménico” en vista de las celebraciones por el 1700 aniversario del Concilio de Nicea en 2025.
En el encuentro se hizo un abordaje de la temática desde su perspectiva histórica, teológica y litúrgica. Desde el primero de estos enfoques, se profundizó en la práctica milenaria del cristianismo oriental de conmemorar el uno de septiembre como el Día de la Creación, considerándolo como el día en el que Dios comenzó la creación del universo como se describe en el primer capítulo del Génesis, por lo que se lo consideraba el primer día del año-calendario. Con el paso del tiempo esta costumbre se fue modificado y, en el siglo pasado, sobre la base de esa rica tradición y a la luz de la crisis ecológica que se empezaba a vislumbrar, se propició que en torno a esta fecha se dedicara un día de oración por “el gran don de la creación como peticiones por su protección y salvación”.
Entre los frutos potenciales de convertir la Jornada de la Creación en una fiesta litúrgica de carácter ecuménico, se consideró en primer lugar la posibilidad que otorgaría esta decisión para fortalecer aún más el camino de la unidad de los cristianos, como gesto fraterno de las Iglesias occidentales reconociendo el liderazgo histórico de las Iglesias orientales en lo que respecta a la creación. También se mencionó que se enriquecerían los calendarios litúrgicos de las Iglesias occidentales, que actualmente no tienen una fiesta dedicada a celebrar el misterio teológico de la creación como fundamento de la salvación, y de Dios como creador. Por otro lado, se alimentaría la vida espiritual de los fieles, siguiendo el principio lex orandi, lex credendi, motivando una mayor atención a Dios como creador y al gran misterio de la creación. Asimismo, sería una respuesta profética a los “signos de los tiempos” (lex vivendi), que nos recuerdan, de la manera más literal, la devastación pecaminosa de la creación y nuestro descuido de este misterio. Se planteó que, al aumentar nuestra conciencia de la sacralidad de la creación, la fiesta tendría el efecto indirecto de motivar a los cristianos a responder más decididamente al sacrilegio de la crisis ecológica.
La creación en la educación
Aunque no estuvo presente de manera explícita en las ponencias de estos dos días, sí apareció en las ricas charlas personales que se fueron dando en los distintos momentos de compartir fraterno: también podría pensarse en los frutos que tendría esta celebración para ámbito educativo. Pienso especialmente en el modo en que los tiempos fuertes del año litúrgico marcan la vida de las comunidades educativas católicas y también de los espacios de enseñanza religiosa escolar. Y si bien la cuestión del cuidado de la creación debería ser un contenido transversal y no limitar su tratamiento a un solo momento del curso escolar, siguiendo el principio esbozado anteriormente de lex orandi, lex credendi, lex vivendi, la fiesta litúrgica podría dar un impulso importante a integrar estas dimensiones en todos los que forman parte de las comunidades educativas.
Fue una experiencia muy enriquecedora haber tenido la posibilidad de escuchar los diversos paneles en torno a temáticas teológicas y litúrgicas que se sucedieron en los dos días de encuentro en Asís, como así también haber podido participar de los grupos de discusión y de los espacios para la oración y para compartir la vida. Desde la reflexión y el consenso alcanzado, quedará seguir caminando para ver si esta propuesta llega algún día a hacerse realidad.
Al aumentar nuestra conciencia de la sacralidad de la creación, la fiesta tendría el efecto indirecto de motivar

