Calendario vocacional
En 1968 había más de siete mil seminaristas en España. Por entonces los militantes de Acción Católica se contaban por cientos de miles. Tenemos por delante varias jornadas en torno a las vocaciones.
Ante un mes de jornadas y colectas en torno a las vocaciones, Seminario 6/19.3, Oración por las Vocaciones y Jornada y Colecta de Vocaciones Nativas, ambas juntas el 11.5, merece la pena reflexionar sobre lo que dice Dietrich von Hildebrand a propósito de la vocación: “Solo después de que la persona se convierte totalmente, con todo su corazón, voluntad y razón, al mundo de los valores, es entonces que podría cuestionarse de qué modo va a querer participar en este mundo, esto es, descubre su vocación secundaria. O sea, si será como enfermera, cantante, futbolista, religioso, ministro, profesor, enólogo, constructor civil, actor, recepcionista, relacionista público, abogado, padre o madre, etc.; en definitiva, el cómo habrá de participar en el mundo de los valores”.
Añade: “Este punto es fundamental, pues cuántas personas quieren seguir estas vocaciones, pero sin que antes se hayan totalmente convertido al mundo de los valores, es decir, sin responder antes a su vocación primaria. Puesto que la vocación primaria no está aún realizada y bien establecida, y puesto que es la base de la secundaria, esta, en muchas situaciones, puede frustrarse”. Merecería la pena analizar esto respecto a las dos canteras de vocaciones que fueron misionar en Hispanoamérica y militar en Acción Católica, concretamente la suerte de las vocaciones a misionar, canalizadas por el Seminario Teológico Hispanoamericano (1953-1966) hasta su cierre, y a la llamada crisis de la Acción Católica, que en realidad fue su defenestración, ambas en la segunda mitad de los sesenta.
Los días de Hispanoamérica el 2.3; de la Acción Católica y del Apostolado Seglar el 23.5; y Pro Orantibus el 30.5, que también tienen que ver con las vocaciones, serían buenas oportunidades para hacer memoria, y si es posible historia. Seguiría hacer pedagogía al respecto para atajar la crisis vocacional general, no solo consagrada, sino a comprometerse, y tanto al interior de la Iglesia como en la sociedad. Por otra parte, la conversión primaria cristiana tendrá que incluir el descubrimiento de la Iglesia como institución, llagada siempre, pero sobrada de victimarios. No se trata de triunfalismo alguno, pero sí de dejar de flagelarse y de atajar flagelos interesados.
Son conocidas las nostalgias de la Iglesia institución narradas por Henri de Lubac de un sacerdote apostata, de Alfred Loisy, relatadas por Guitton a Pablo VI, y del moribundo cura de Ambricourt descritas por Bernanos. Las Comunicaciones Sociales el 16.5 pueden ser buena ocasión de hacer pedagogía respecto a la Iglesia real. Dos celebraciones más completan nuestro calendario de primavera: las apuestas por la Vida el 25.3 y por los Santos Lugares el 18.4; y dos santos dan lugar a celebraciones multitudinarias este mes: san Patricio y san José. Los dos merecen entrar también en las aulas. San Patricio, o Saint Patrick’s Day, fiesta irlandesa celebrada en todo el mundo que curiosamente no nació en Irlanda, sino en una guarnición española en Florida, ¡a investigar!
Orígenes inciertos, decenas de versiones
Como otras festividades religiosas convertidas en oportunidades comerciales, fue la presión empresarial, y en particular de la industria de la cerveza, la que terminó convirtiendo el día de san Patricio en una fiesta más internacional que nacional, y más popular que religiosa. Puede ser lo que ha pasado con las Fallas. Su origen es incierto, hay decenas de versiones. Una de las más conocidas es una antigua costumbre de los carpinteros que, en vísperas de la festividad de su patrón, quemaban trastos viejos y colocaban unos candiles llamados estayo parot. La oficialización de la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados data solo de hace ochenta años y, a partir de ese momento, fue configurándose la fiesta fallera tal como la conocemos, nit del foc incluida.
Seguiría hacer pedagogía al respecto para atajar la crisis vocacional general, no solo consagrada

