Santos invernales
Llama la atención este mes la celebración de dos fiestas consecutivas, hondamente arraigadas. Una muy rural y la otra más bien urbana. Ambas cargadas de significados para nuestro tiempo, compartiéndolas.
Este enero no podrán disfrutar de las fiestas en honor al Pare Sant Antoni en Canals, en el itinerario de una familia universal (los Borja). Pero seguirá siendo su fiesta y la de muchos otros lugares. La noche del 16 de enero, víspera de la festividad de San Antonio Abad, la ciudad de Jaén “arde” en una fiesta conocida como Las Lumbres de San Antón; en Madrid capital, las vueltas de San Antón se darán en pleno barrio de Justicia, mas conocido por Chueca. Al reparto de los panecillos, bendición de los animales y “vueltas”, se añade la oportunidad de ver “a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla [porque] hay que comenzar por lo más elemental”.
Al calor de la tradición también, en despersonalizados espacios turísticos, Islas Baleares, por ejemplo, Sa Pobla, Manacor, Artà, Pollença, Muro o Palma, vibran con una de las celebraciones más arraigadas en Mallorca. Las Fiestas de San Antonio evocan el no tan lejano pasado agrícola de la isla. Repletas de característicos elementos como son los demonios, los foguerons o las Beneïdes, sus sonidos y su gastronomía típica convierten esta celebración en una de las más queridas por los mallorquines.
“Pero en el colegio [de Canals] hemos querido hacerlo presente igualmente con un montón de actividades: juego Sant Antoni Abat, pensado para jugar en familia, para investigar nuestra historia, preguntar a los iaios, a los tíos, etc. Dentro del colegio hemos hecho nuestra fiesta de Sant Antoni particular: ofrenda al Patón, carrozas y un montón de actividades. Los xiquets siempre sacan lo mejor de nosotros y saben hacer magia con pequeñas cosas. En el colegio han hecho una pequeña manualidad para que en todas sus casas esté presente nuestra querida hoguera de Sant Antoni. Las canalinas y canalis continúan diciendo de sí mismos que: «Su privilegiado asentamiento, junto al río Cànyoles y su afluente, el pequeño río de los Santos de la Piedra, dieron a Canals una importancia notable desde su origen en la historia. Vamos que, a nuestros ancestros, con eso de que tenían el control de las aguas, no había quien les tosiera en muchos kilómetros a la redonda. Por este motivo, bajo el dominio árabe, nuestro municipio era uno de los núcleos urbanos clave del territorio. Todavía hoy, en uno de los cuartos del escudo oficial de la villa ha quedado representado este factor del agua, que tan decisivo fue en el mundo agrícola de la época»”.
Una celebración más urbana
Pero no podemos olvidarnos de San Sebastián, una celebración más urbana. Fiesta popular de Acehúche, Cáceres, de origen incierto, pero recrea el momento en el que las bestias reciben al santo tras su martirio. Tiene varios personajes imprescindibles. El mayordomo da inicio a la celebración con la recogida del romero que emplearán las regaoras (mujeres jóvenes) para tapizar la iglesia y los escenarios de la fiesta. El tamborilero es quien llena de música las calles y acompaña al mayordomo por el pueblo para seleccionar a los hombres que se disfrazan de bestias (o carantoñas) con pieles y una careta horrible. Todos forman parte de la procesión que acompaña al santo por las calles del pueblo hasta la aparición de la vaca tora (una carantoña con cuernos y cencerros) que asusta al resto de bestias. En la fiesta tienen lugar también danzas y cantos populares, y los dos días concluyen con degustaciones de vinos y dulces en la casa del mayordomo. Esta figura es fundamental, junto con la de las cofradías, como vemos también en las celebraciones de Castilla o la “banderada de San Sebastián”, en el municipio burgalés de Melgar de Fernamental, que evoca los alardes de Hondarribia y de San Sebastián. El recuerdo de este santo se relaciona con pasadas epidemias de colera. Nuevamente, en Castilla, la hoguera que se atiza lentamente en la localidad de Cabañes de Esgueva lo evoca.
El tamborilero es quien llena de música las calles y acompaña al mayordomo por el pueblo

