Con muy poco zumo
La importancia de los recuerdos, por insignificantes que parezcan, construyen y configuran identidad. No podemos ser indiferentes al desarraigo de quien necesita regresar.
La limonada fría te gusta con muy poco zumo”. Y después: “Debo corregirme: antes te gustaba la limonada con muy poco zumo, pero ha podido haber algún cambio”. “Gracias, me encantaría tomar una limonada como antes”. Ella dijo: “Eso creía, pero me ha parecido correcto preguntarlo”. Este es el diálogo entre el alumno de ocho años y su maestra de entonces, entre Amos Oz y Zelda Schneersohn treinta años después, como lo narra el primero en su novela autobiográfica Una historia de amor y oscuridad (2002).
Cuando Albert Camus falleció en accidente de tráfico, recién estrenado el año 1960, encontraron el manuscrito de Le premier homme, la novela autobiográfica que estaba escribiendo. Su hija Catherine y su editor Grenier decidieron publicarla treinta años después. La novela iba dedicada a la madre de Camus, también llamada Catherine, más bien Caterina, hija de menorquines pobres que emigraron a Argelia a mediados del siglo XIX. Caterina, además de casi sorda, era analfabeta. La dedicatoria dice: “A ti que no podrás leer nunca este libro”.
Los editores publicaron en anexo una carta de Camus, tras recibir el Nobel en 1957, y la respuesta de su profesor en Argel, Louis Germain. Recuerda al que siempre sería para él “mon petit Camus”. Zelda, la que fue su maestra, es ahora una mujer religiosa, ya viuda. “Los años no la habían cambiado mucho, […] el brillo de sus ojos aún resplandecía […] como un rayo que salía de ella y penetraba en mí descubriendo todos mis secretos”, y añade: “Y a pesar de todo había habido un cambio […] la Maestrazelda se había ido asemejando a su vieja casa”. El maestro de Camus escribe: “Pienso que durante toda mi carrera he respetado lo que hay de más sagrado en el niño: el derecho de buscar su verdad. Así os quise y me parece haber hecho todo lo posible para no manifestar mis ideas y no influir en vuestra inteligencia. Cuando aparecía la cuestión de Dios, que está en el programa, yo decía que unos creen y otros no”. Después de otras consideraciones y de la firma, el señor Germain añade: “Recuerdo la visita que hiciste, con tus compañeros comulgantes como tú. Estabas visiblemente feliz y satisfecho del traje que llevabas y de la fiesta que celebrabas. Y yo, sinceramente, fui feliz con vuestra alegría”.
Destierros
Retour à Séfarad (París 2018) de Pierre Assouline, de la Académie Goncourt, nos trae la memoria de los judíos que cinco siglos después pueden regresar a su patria. En la oficina parisiense preguntan al escritor nacido en Marruecos que manifiesta querer regresar a su patria: ¿a Marruecos? Él con serenidad responde: “No, a España”. Aún está escuchando la frase de Felipe VI de Borbón, el rey de Jerusalén y de Sefarad, llena de ternura ofrecida y de perdón solicitado: “¡Cómo os hemos echado de menos!”. A finales de 2015 entró en vigor la ley española que permitía a los descendientes de los judíos expulsados en 1492, los sefardíes, acceder a la nacionalidad. En la tierra hoy hay más de sesenta y cinco millones de desarraigados, equivalente a la población de Francia o Italia. ¿Somos conscientes? ¿Cuándo lograrán regresar?
Miguel de Unamuno, “confinado” (esta fue la primera vez que usé esa palabra) en Fuerteventura en febrero de 1924, se autodesterró a Francia aquel mismo año. Cinco años después escribió un poema, publicado en el Cancionero. Diario poético en 1953: “Me destierro a la memoria, / voy a vivir del recuerdo. / Buscadme, si me os pierdo, / en el yermo de la historia […]. / Aquí os dejo mi alma-libro, / hombre-mundo verdadero. / Cuando vibres todo entero, / soy yo, lector, que en ti vibro”. Las historias o los recuerdos nunca acaban de cerrarse: vivimos desterrados en la memoria. La maestra abrió los ojos con un inmenso respeto, el maestro escuchó en silencio con un inmenso respeto. No podemos interrumpir la narración, pero podemos rebelarnos contra el injusto destierro de más de sesenta y cinco millones de personas.

