Ideas establecidas
Ante la historia como ante la vida, tenemos unas ideas establecidas. De algunas somos conscientes, de otras no tanto, de muchas incluso nada. ¿Podemos alcanzar una historia objetiva? ¿Es posible? ¿Es deseable?
Uno de los últimos atlas de la publicación mensual francesa Le Monde diplomatique se interesa por la enseñanza de la historia contemporánea. Utiliza docenas de manuales escolares; fundamentalmente, franceses, aunque también españoles. Lo mas original e interesante es que encabeza cada uno de los diez capítulos con una “idea establecida”. Merece la pena enumerarlas: “Las ideas liberales dieron forma al siglo XIX”, “Los soldados se unen en las trincheras”, “La crisis de 1929 llevó a Hitler al poder”, “Europa debe su libertad a Estados Unidos”, “Todos los totalitarismos son iguales”, “Todo lo ha traído el comunismo”, “La colonización tuvo también efectos positivos”, “Antes todo era mejor”, “Las empresas crean empleo” y “La austeridad es el único remedio a la crisis”.
Dedicaremos este año a buscar y criticar ideas establecidas sobre la historia de la Iglesia, del cristianismo y de las religiones en general. Nos limitaremos a los manuales españoles o traducidos al castellano, desde el posconcilio hasta nuestros días. Si Serge Halimi concluye que, “si diéramos una vuelta al mundo, no habría una historia universal susceptible de ser contada del mismo modo por todos los habitantes del planeta”, podemos preguntarnos qué sucedería si diéramos una vuelta por nuestro entorno. Y no solo por el mundo ideológica y religiosamente plural que a todos nos rodea (alejados, indiferentes, opuestos, creyentes varios); también por el interior de nuestras comunidades, familias, alumnos, compañeros y amistades.
Realmente, lo urgente y mas interesante sería una especie de examen de conciencia personal al respecto. Y, además, realizado con criterio y método histórico. Porque la función del historiador no es exaltar ni condenar, sino explicar. Y dado que todos ejercemos la función del historiador permanentemente; y que además lo hacemos casi siempre inconscientemente. La sobrecarga de ideas establecidas, es decir, prejuicios, tópicos, lugares comunes, etc. puede no dejarnos ver el bosque histórico, casa común nuestra también.
Nos encontramos con la necesidad de explicarnos lo que nos sucede y de dar explicaciones del porqué de lo que somos, hacemos o queremos. Además si nos descuidamos, no solo nos hacen la historia sino que también nos la cuentan.
Libertad para la historia
El trece de diciembre de 2005, un grupo de historiadores, molestos por las incesantes intervenciones políticas y judiciales sobre la apreciación de los hechos pasados, acordaron unos principios. Los publicaron en el diario Liberation de París, uno de los principales diarios franceses, fundado en 1973 por Jean-Paul Sartre y con una línea editorial de centro-izquierda. Sucedió dos años antes de nuestra ley de memoria histórica, cuya última actualización aparece publicada en el Boletín oficial del Estado del veinticinco de diciembre de 2018. “Los tiempos que corren nos otorgan toda la moderación de su libertad”, dice Serge Halimi; también nos la otorga a nosotros y nos obliga tanto la moderación como la libertad. El llamamiento colectivo se titulaba “Liberté pour l`histoire”.
Sus principios eran que “El historiador no acepta ningún dogma, no respeta ninguna prohibición y no conoce los tabúes. Puede ser molesto. La historia no es la moral. […] La historia no es esclava de la actualidad. El historiador no entierra en el pasado esquemas ideológicos contemporáneos ni introduce en los acontecimientos de otro tiempo la sensibilidad de hoy en día”. Sin embargo, la historia no solo no se desentiende de la actualidad, sino que se hace siempre desde el presente. Quedó dicho por Benedetto Croce en 1915: “toda historia es historia contemporánea”. León XIII repetía que “la Iglesia tiene necesidad de la verdad”; impelido por la mas candente actualidad, la “cuestión romana”, decreta la apertura de los archivos vaticanos a los historiadores en 1881. Ahora, se abren hasta 1958.

