Fiestas primaverales
Tiempo de procesiones, tamborradas, vuelos y carreritas, colocación de flores y quema de pólvora. ¡Ah, y de cabezadas, pero esto investíguelo cada uno! Tiempo de hacer “traducciones salvadoras” en clase.
En cada región de España se vive la Semana Santa de un modo particular. Su denominador común data del medievo y del Barroco. Las procesiones de Sevilla o de Málaga, de Zamora o de Valladolid, de Cuenca o de Cartagena, ejemplifican esas singularidades. También las tamborradas, como, por ejemplo, las de Hellín (municipio de la provincia de Albacete) o Calanda (municipio de la provincia de Teruel). El pueblo riojano de San Vicente de la Sonsierra celebra la procesión de “los picaos”, una tradición religiosa de orígenes ancestrales. Se trata de la única manifestación de penitencia en la que está presente la flagelación, una práctica frecuente en muchos lugares hasta el siglo XVIII. A pesar del paso del tiempo y de las prohibiciones, este ritual ha permanecido vivo en este pueblo riojano. La Pascua de resurrección cuenta con celebraciones peculiares, posibles evoluciones de los autos sacramentales.
La Bajada del Ángel de Peñafiel representa que un ángel-niño desciende de lo alto para revelar a la Virgen María la resurrección de su hijo y el posterior encuentro entre ambos. También Tudela tiene una costumbre que data del medievo, el Volatín y el Ángel. El Sábado Santo se inicia con la quema y zarandeo público del Volatín, ceremonia que recuerda el suicidio de Judas. Ya el domingo un niño “vuela” hasta llegar a la imagen de la Virgen, cuya cabeza está cubierta con un pañuelo negro y se lo quita. “A pesar de la lluvia, la Virgen de la Aurora ha salido al encuentro de su hijo Jesús Resucitado este Domingo de Resurrección. La lluvia, por momentos intensa, no ha impedido que los villanovenses se mantuvieran a la espera confiando en que finalmente ese mágico momento tan esperado pudiera tener lugar, y así ha sido. En esta ocasión, la Aurora iba portada por tres mujeres y un hombre”. Es La Carrerita en la prensa.
Las Cruces de Mayo son una tradición popular en Andalucía. Se construyen y se decoran cruces de madera en las plazas y calles de los pueblos y ciudades, y se celebran fiestas con música, baile y comida en su entorno. Su origen se remonta a la Reconquista, cuando se construían cruces para celebrar la victoria de las tropas cristianas sobre los musulmanes. Con el tiempo, la celebración se convirtió en una manifestación popular y religiosa en honor a la cruz de Cristo. La celebración de las cruces varía de un pueblo a otro, pero en general incluye una procesión en la que se lleva la cruz hasta su ubicación en la plaza o calle donde se celebrará la fiesta. Después se celebra una misa y también se ofrece comida y bebida a los asistentes, en una especie de convivencia comunitaria.
San Jorge en Alcoy
Entre ambos bloques de celebraciones, a finales de abril, los Moros y Cristianos irrumpen en el Levante y Andalucía. Dedicadas a san Jorge, las de Alcoy abren el fuego, se celebran desde el siglo xvi y recuerdan una batalla ocurrida en 1276. Son otro legado de la Reconquista. Sin embargo, está estudiada la génesis de estas celebraciones vinculadas también, ya en el siglo XIX, a la respuesta al desdibujamiento en la modernidad de la identidad católica. Cuenta la leyenda que, en el transcurso del enfrentamiento con Al-Azraq, apareció san Jorge y, gracias a su intervención, el ejército cristiano ganó la batalla, provocando la retirada definitiva de los musulmanes. Como reconocimiento, los habitantes de Alcoy le nombraron patrón de la localidad y prometieron celebrar una fiesta en su honor. La pasión por pertenecer a uno de los dos bandos enfrentados puede ser una pista de otros sentidos de la celebración.
Cada último domingo de abril desde el siglo XII, el pueblo de León y la Iglesia local discuten sobre si las ofrendas a san Isidoro por su intermediación para acabar con la sequía que asoló los campos en 1128 son un acto libre y voluntario, como defienden los concejales, o bien una obligación, como cree el clero. Son Las Cabezadas.
Se vive la Semana Santa de un modelo particular. Su denominador común data del medievo

