No es lo mismo ser que estar
En la educación, ¿se es o se está? ¿Es educar una tarea de presencia o de ejecución? En principio estas preguntas parecen fáciles de contestar, pero tienen una profundidad que en muchas ocasiones se nos escapa. Podríamos responder que en la educación se está “siendo”, que es una tarea (estar) de presencia (ser) o un proceso de relaciones en las que estando se canaliza la maduración del ser. Entender la educación como presencia nos hace preguntarnos cuál es el papel de educadores en el espacio y tiempo de la escuela y el testimonio humano que se ofrece. La idea de estar “siendo” pone el acento en la conciencia de la relación con el alumnado en cada momento, sobre el cómo nos relacionamos con ellos, el cómo afrontamos los conflictos, las oportunidades y los momentos de interacción con total conciencia de ello, sin atender a los juicios y creencias que normalmente operan en nuestra parte inconsciente de nuestro actuar. Estar “siendo” abandona la idea de que el educador es un ejecutor que debe hacer: estimular, interactuar, iniciar, explicar, guiar, promover, etc., y se centra en realizar todas estas acciones desde la relación del momento presente: la presencia es único vínculo que permite conectar de verdad entre dos personas. En el vínculo relacional de dos seres “siendo” se descubre la verdad más profunda de cada uno de ellos. Así, cuando el educador estimula, guía, enseña, explica, etc., es consciente de lo que está surgiendo desde su cuerpo, sus emociones y su pensamiento. ¿Cómo educar “siendo”? Se puede empezar por recuperar la atención a los detalles. Se puede ralentizar el tiempo para hacerse consciente de lo vivido en él. Se puede atender a cada instante compartido, al lenguaje no verbal, a los silencios, al ritmo de cada alumno o alumna en su aprendizaje. Se puede dar tiempos de esparcimiento y diálogo, para que los seres se puedan encontrar y hacerse conscientes de que están en relación.

