Emergencia educativa
Varias Iglesias de Latinoamérica se han pronunciado respecto a la convocatoria del pacto educativo global. Nos detenemos en el mensaje del episcopado mexicano, con motivo del tiroteo en un colegio de Coahuila.
En nuestra revista, se viene reflexionando desde hace algunos números acerca del llamado del papa Francisco a reconstruir el pacto educativo global a partir del lanzamiento que se hizo del evento que tendrá lugar el próximo mayo en Roma. Hemos podido leer las muy ricas aportaciones que se fueron presentando acerca de esta invitación y sus implicancias, e iremos profundizando en esta temática a medida que se acerque este acontecimiento.
Con esta motivación, me propuse ver qué ecos estaba teniendo este evento por estos lados del mundo. Buscando un poco, me pude encontrar con algunas declaraciones de los distintos episcopados latinoamericanos y organizaciones eclesiales que se adhieren a esta convocatoria. En ese sentido, se destaca el compromiso asumido por la Iglesia en Brasil, la cual, a través de la Conferencia Episcopal, la Asociación Nacional de Escuelas Católica y la vida consagrada, se propuso emprender un camino preparatorio a través de acciones propositivas y espacios para compartir experiencias. También en Colombia la Conferencia Episcopal ha convocado a un foro para abordar los desafíos que el pacto educativo global trae para el país.
Estas y otras declaraciones e iniciativas van surgiendo a lo largo del continente, pero me gustaría detenerme en un mensaje de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que nos habla de la urgencia de hacer carne este pacto educativo global. El diez de enero, un alumno de once años mató a su maestra de sexto grado, disparó a sus compañeros y otros docentes y se suicidó dentro del Colegio Cervantes de Torreón (Coahuila). Esta dramática situación que se vivió en México y que cada tanto escuchamos que se repite en otros lugares (casi que nos acostumbramos a conocer casos del estilo en los Estados Unidos de América) nos sacude y nos conmueve.
Así lo expresan los obispos mexicanos, quienes hicieron llegar sus condolencias a las familias de las víctimas y a toda la comunidad educativa, y pusieron a disposición todas las reflexiones y herramientas que ha desarrollado la Iglesia para la educación en el país. Sin duda que una situación así nos muestra de manera descarnada la “emergencia educativa” que atraviesa a todas las sociedades. Es por eso que el episcopado mexicano relaciona este suceso con los desafíos que plantea el papa Francisco en este contexto de emergencia y que ha llevado a la convocatoria para reconstruir el pacto educativo global.
Alianza social, alianza global
El mensaje del trece de enero exhorta a todos “a pasar de la consternación a la acción propositiva. Reflexión y acción conjuntas que nos puedan ayudar como sociedad para fomentar un diálogo constructivo sobre este acontecimiento”. Tomando como referencia lo propuesto por el Santo Padre, plantea que “la educación es una tarea de todos, no solo de las instituciones escolares. Educar requiere una alianza social que nos permita construir una «aldea educativa» en la que cada persona pueda comprender el sentido de su misma persona, el entorno natural y cultural del que participa, así como de las instituciones humanas básicas (familia, organismos intermedios, empresa, gobierno, comunidad internacional, sindicatos, etc.), con el fin de que sepa encontrarse en ellas y las promueva. Es urgente concentrarse en los destinatarios de la educación, que son los niños, niñas, adolescentes y jóvenes”.
Esperemos que todos los que participemos de la convocatoria en Roma y aquellos que, aun no pudiendo asistir, adhieran al pacto que se propone seamos conscientes de la emergencia educativa y pongamos manos a la obra con gestos y acciones concretas para hacerlo posible. Que nos sintamos responsables de formar la “aldea de la educación”, en la que nos comprometamos por construir relaciones humanas, abiertas y fraternas. Que no tengamos que lamentar otro episodio como el de México para darnos cuenta de que este esfuerzo no puede hacerse esperar.

