Urge una macroética

El mercado total no es compatible con la dignidad humana. Sin ignorar las funciones del mercado, a veces útiles para el desarrollo de los pueblos, la dignidad humana siempre debe quedar protegida.

La sociedad regida por la economía requiere, como es lógico, del mercado libre, regido por las leyes de la oferta y la demanda, pero la libertad de mercado no significa que este quede sin reglamentación. En efecto, una libertad sin regulación se convierte, siempre, en una libertad arbitraria al servicio de los más poderosos. Por consiguiente, quien quiera la libertad, necesita también la reglamentación para que la libertad pueda desarrollarse correctamente sin convertirse en un darwinismo económico o social. La libertad necesita reglamentación para estar protegida contra los monopolios y el poder. Cuando, en nombre de la libertad se transgrede la ética, se acaba beneficiando solamente a los más poderosos.

El mercado total no es compatible con la dignidad humana. Esta tesis de la antropología cristiana no ignora que las funciones del mercado y de la competencia puedan ser instrumentos útiles para el desarrollo integral de los pueblos, pero tienen únicamente el mismo valor que los paréntesis sociales en que las recluye una sociedad protegida por los principios éticos. La dignidad humana tiene que quedar protegida de la libertad de mercado. Los bienes del mediambiente que son necesarios para la vida, las libertades y el derecho no se pueden comercializar. Aunque esto está claro en lo moral, estos bienes están sometidos al comercio. El hecho de confundir la libertad humana con el libre juego de las fuerzas del mercado produce casi siempre limitaciones de las libertades.

El modelo de la economía social de mercado que se propone desde la doctrina social de la Iglesia une el dinamismo de la igual libertad en la oferta y en la demanda con el dinamismo social encaminado a proteger a los más débiles y a hacerlos partícipes también a ellos. La crisis de confianza en la relación con la sociedad civil, y más en general los riesgos conectados con la decadencia del hábito o de la cultura empresarial, han inducido a muchos ambientes del mundo de los negocios a intentar recuperar su comprometida credibilidad moral.

Las formas más habituales de esta institucionalización son los códigos de ética que formalizan públicamente los valores y las principales normas morales a las que pretenden atenerse la empresa; los comités éticos de los directores que implican dirigentes mismos de la empresa en la obra de moralizarla; el cargo de responsable ético de la empresa, a quien se confía la ejecución de las directrices del comité ético; programas de instrucción y de control para todos los miembros de la empresa; canales de comunicación internos para permitir una comunicación libre y constante sobre cuestiones éticas en el interior de las empresas.

Confundir la libertad humana con el libre juego del mercado
produce limitaciones

Ética económica y de los negocios

Una aportación indispensable a este proceso de institucionalización ha venido también de los ambientes académicos e intelectuales. Filósofos y especialistas en ciencias económicas han dedicado cada vez más estudio a la ética de los negocios. A pesar de sus límites inherentes, la business ethics ofrece una aportación útil a la elaboración de un inteligente discernimiento práctico respecto a la moderna economía de mercado. Lo hacen partiendo desde abajo, es decir, de los problemas de la ética personal (microética) que cotidianamente se plantean a quien trabaja dentro de una organización productiva en el ámbito de la economía de mercado.

Dado que la perspectiva de la ética personal se muestra insuficiente para una solución adecuada de los problemas, la atención tiene que desplazarse, consiguientemente, a las condiciones estructurales de la ética económica: antes que nada, a la organización de la misma empresa (mesoética) como unidad fundamental del sistema productivo y, después, a la organización del ordenamiento económico en su conjunto, no solamente a escala nacional, sino, dada la dinámica de la economía moderna, también a escala internacional (macroética).

Revista RyE   N.º 358   Marzo 2022
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